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La natalidad, problema de futuro

08 nov 2017 / 22:25 h - Actualizado: 08 nov 2017 / 22:27 h.
  • La natalidad, problema de futuro

Es posible que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta la sociedad española, y que más podrán afectar al futuro de la nación, es una tasa de natalidad que parece estar cayendo en picado sin remedio. No parece que nadie sepa qué hacer con este asunto. Al menos, hasta ahora la solución parece pasar por realizar informes en los que se plasma una realidad tan peligrosa como poco deseada. Y sólo eso.

Alguien no avisado podría pensar que los datos que se vierten en esos informes son parecidos a, por ejemplo, los del resto de países de la Unión Europea, pero nada más lejos de la verdad. La tasa de natalidad española se encuentra muy distante a la del resto de países con los que debemos compararla.

Hay que entender que, esas pensiones de las que tanto se hablan y que tanto temen perder en el futuro un importante número de españoles, se encuentran en serios problemas dado que, si no hay un número suficiente de personas en activo, las cuentas no le pueden salir bien a ningún Gobierno. Es imprescindible que la población activa y ocupada pueda aportar un esfuerzo solidario para que los jubilados sigan cobrando sus pensiones. Aunque todo es mucho más complejo, esta reflexión puede utilizarse como resumen del problema.

El número de mujeres en edad fértil en España sigue bajando considerablemente. Y, además, esas mujeres tienen menos hijos que antes (1,33 por mujer, muy por debajo de la tasa de reposición que se eleva a 2,1) y tienden a ser madres con una edad más avanzada.

Mientras en Europa la tasa de natalidad se ha mantenido estable desde los primeros años de este siglo, en España, desde el año 2008, está descendiendo sin parar. Sólo en 2013 y 2014 se recuperó ligeramente. Desde que la crisis económica modificó todas las estructuras sociales, económicas y morales, en España la edad media de mujeres que son madres ha subido hasta los 32 años. En Europa se mantiene en 30,5 años. Este dato es muy significativo puesto que, por un lado, la edad fértil se ha consumido en gran parte e impide que el planteamiento de embarazos posteriores se produzcan con facilidad y, por otra parte, la diferencia de edad entre padres e hijos se eleva considerablemente, por lo que esos niños llegan más tarde al mercado laboral con lo que eso supone. En la Unión Europea los datos son mucho más amables.

Todo parece indicar que el número de muertes terminará superando al de nacimientos en España. Y esto es algo muy perjudicial para el futuro de un país que, lógicamente, tendrá que recurrir a otro tipo de mecanismos para solventar las carencias. La inmigración, tan denostada por algunos, será una de las soluciones si las tendencias no evolucionan favorablemente y no parece que eso sea algo que pueda ocurrir en un futuro cercano.

El problema es importante y las soluciones que están colocadas sobre la mesa, sencillamente, no existen o no están dando los frutos esperados. La conciliación de la vida laboral y familiar es uno de los pilares en los que tendrá que soportarse cualquier solución; la igualdad de género en las empresas será otro; la potenciación de la natalidad a través de ayudas por parte de las Administraciones públicas servirán de acicate para que la tasa de natalidad se recupere.

Es necesario que el problema se enfrente con garantías suficientes, sin fiar la solución al destino. Pronto y con solvencia.


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