martes, 18 diciembre 2018
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Libertad de expresión o injurias al Rey

14 mar 2018 / 22:22 h - Actualizado: 14 mar 2018 / 22:22 h.
  • Libertad de expresión o injurias al Rey

Cuando, después de que el Tribunal Supremo sentenciara que quemar una foto del Rey era una injuria condenando a Enric Stern y Jaume Roura, el caso llegó hasta el Tribunal Constitucional y no hubo unanimidad para avalar esa condena. Se hizo, pero sin unanimidad. Ahora, es el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) con sede en Estrasburgo el que dice que lo que ocurrió es parte de la crítica política y que ni incitaba a la violencia ni representaba un insulto o el descrédito del Rey. Aunque los fundamentos sobre los que reposa el documento del TEDH son sólidos a la inmensa mayoría de los españoles les parecerá que asumir algo así no es fácil. Pero se debe hacer (no puede ser que solo se acate lo que interesa y no lo que gusta poco). Por otra parte, no se puede olvidar que la situación en Cataluña hace que este afear la conducta a España del TEDH no ayude demasiado. Además, puede tener una lectura positiva y necesaria en los tiempos actuales. La inmensa mayoría de las personas califican este acto como desagradable, inapropiado o vergonzoso. Efectivamente, lo es. Causa bochorno que existan grupos dispuestos a realizar este tipo de provocaciones para conseguir notoriedad u objetivos políticos. Pero también es cierto que la democracia es debate, es fricción de logos y por tanto diálogo profundo en busca de futuros. La Constitución española en su artículo 20 reconoce de forma expresa la libertad de expresión de los españoles. La Convención Europea de Derechos Humanos también hace lo propio. Por tanto no hay que temer que se ejerza y no debe confundirse el mal gusto o la provocación con lo que no es, algo que puede servir para erosionar la libertad de los españoles. En cualquier caso, el delito de injurias a la Corona, tipificado en los artículos 490.3 y 491 del Código Penal, sigue en vigor. Eso no ha cambiado. Una cosa es acatar lo que dice el TEDH y otra bien distinta modificar el Código Penal sin razón aparente.

La libertad de expresión y el Código Penal pueden convivir sin problemas. Esta es la grandeza de vivir en democracia. ~


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