martes, 13 noviembre 2018
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Medidas con consecuencias

08 jul 2018 / 23:30 h - Actualizado: 08 jul 2018 / 23:30 h.
  • Medidas con consecuencias

El ejercicio del año 2017 se cerró en España con el 3,1 por ciento de déficit público. El compromiso es llegar este año al 2,2 por ciento y al 1,3 por ciento en 2019. Y ese compromiso ha de hacerlo suyo el presidente Sánchez porque es la UE la que está al otro lado. No se trata de una herencia partidista del Gobierno anterior.

Además, el presidente Sánchez no puede olvidar ni un solo minuto que el esfuerzo que se ha realizado para que el déficit público descendiese cada año ha sido de todo un pueblo y gracias a un esfuerzo brutal que ha generado mucho sufrimiento a muchas personas. Y no debe olvidar que la economía española sigue bajo la lupa de la Comisión Europea.

Si Pedro Sánchez, para continuar siendo presidente del Gobierno, se ve obligado a realizar movimientos que nos alejen de la posibilidad de conseguir objetivos, debería plantearse el convocar elecciones de inmediato. Las facturas personales o de un partido no deben ni pueden pagarlas todos los españoles.

De momento, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, anunció el jueves que subirá el techo de gasto. Nadie sabe hasta qué punto se llevará ese incremento, aunque sí que será a través de nuevos tributos la forma de llevar a cabo este movimiento.

El tipo efectivo del Impuesto de Sociedades pasará del 12 al 15 por ciento y las deducciones en la cuota se limitarán. Es muy posible que las políticas de contratación en las empresas se vean afectadas y que los precios de los productos y servicios se vean incrementados. Un 3 por ciento representa un incremento más que importante y las empresas, al menos muchas de ellas, siguen recuperándose de una crisis monumental.

La ministra quiere recuperar la conocida como tasa Google. Supone 600 millones de euros de recaudación. Pero hay que conseguir que esas empresas tributen en España por sus beneficios obtenidos aquí. Y, por otro lado, quiere recaudar otros 1.000 millones de euros con un impuesto especial a la banca que serviría para financiar la Seguridad Social y las pensiones.

Todas y cada una de estas medidas las soportarán, finalmente, los trabajadores (los impuestos en combustibles y plásticos son directos y no se maquilla nada). De una forma u otra, las empresas repercutirán ese exceso sobre los españoles que tendrán que soportar, una vez más, los caprichos políticos de alguien que busca golpes de efectos suficientes para ganar las próximas elecciones autonómicas y municipales y, así, legitimar su cargo.


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