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La papeleta de sitio

Tu vida transcurre a través de un mundo virtual. En las redes descansa tu diario. Pero consultar la fecha de las papeletas de sitio lo haces cuando llega el boletín

17 feb 2017 / 13:50 h - Actualizado: 20 feb 2017 / 09:34 h.
  • Túnicas de nazareno en un taller de costura de la calle Castellar. / Auxi PeMore
    Túnicas de nazareno en un taller de costura de la calle Castellar. / Auxi PeMore

Te ha llegado al buzón como llegan las aves migratorias al paraíso de su fertilidad, a tiempo. Apenas habías cruzado el portal de casa cuando viste en aquella esquina de la portezuela del buzón, una pequeña revista estuchada en plástico que sobresalía desafiando al espacio, como hacen los pasos de misterio. Y sonreíste. Te ha llegado el boletín de la Hermandad. En esta época, significa que vas a buscar rápidamente, apenas sin reparar en lo guapa que está tu Virgen, esa fecha que ansías desde que quedaron recogidos los objetos navideños que adornaban tu hogar. Tus ojos quieren leer los días exactos del reparto de las papeletas de sitio. El día de inicio y la última jornada que tienes para cumplir, otro año más, con tu obligación.

Sigues siendo de los clásicos, de los que se informan de esas cosas por el boletín de la Hermandad, incluso temes que la Junta de Gobierno decida dejar de hacer los boletines para convertirlo todo en un magnífico anuario.

Lo haces casi todo en tu vida a través del mundo virtual. En las redes descansa tu diario, tu trabajo y cada paso que das. Pero hay cosas en la vida que no se deben hacer por internet. Por ejemplo, mirar las fechas de la papeleta de sitio, que siempre te gustó recibir con ilusión en ese boletín que esperabas con la ilusión de quien sale por primera vez de nazareno. Estas cosas se hacen comprobando la fecha negro sobre blanco, como lo miraba tu padre. Releyendo, asegurando la cita con la felicidad, apuntando incluso en un papel el día y la hora.

Acabas de leer el boletín y ya tienes la fecha grabada a fuego, quemando ese cosquilleo en el tórax que no te soltará hasta que te enfundes en la túnica que te hace feliz y orgulloso de tu pertenencia a una manera de ver el mundo.

Sabes que todo anda cerca, demasiado cerca. Y no puedes fallar. Ni con tu Hermandad ni con tu ciudad. Tampoco quieres fallarte a ti mismo, porque este año es más importante que ninguno, ¿a que sí?

Sevilla acude en las próximas horas a las escaleras de las casas de Hermandad, a las colas y a los donativos para flores. A ponerse al día de las cuotas y a contar con orgullo que a la túnica que heredaste de tu padre ya no se le puede sacar más bajo y es ahora tu hijo quien se ha encargado una completamente nueva para estrenarla esta Semana Santa.

Ya tienes la fecha para sacar la papeleta de sitio y acompañar a tu Cristo, a tu Virgen, a tu propia historia. El círculo está a punto de cerrarse y tú quieres quedarte dentro. Por eso esperabas que se asomara aquella revista pequeña en el buzón de casa. Por eso sigues adorando al boletín de toda la vida. Siempre te anunció que llegaban los días del repeluco. Hoy ha vuelto a pasar.


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