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San Valentín ¿día del buen o del mal amor?

Las leyes y el sistema político buscan la igualdad entre hombres y mujeres, pero lo que luego hace cada uno está condicionado por un modelo de amor irreal que nadie ha derogado como las normas injustas

12 feb 2017 / 18:02 h - Actualizado: 14 feb 2017 / 09:53 h.
  • San Valentín ¿día del buen o del mal amor?

Por Carmen Caro, profesora doctora de Enfermería de la Universidad de Sevilla

El discurso social nos hace creer que todo ha cambiado, y las relaciones amorosas también. He podido comprobar en el trabajo cercano con el alumnado en los seminarios (pequeños grupos), que a pesar de que contamos con una política pública bien intencionada y activa para conseguir la igualdad entre los sexos, la desigualdad persiste y cuando hablamos de «amor» los desequilibrios y diferencias son aún mayores.

En cada sociedad se nos enseña cómo amar y cómo amarnos. En nuestra sociedad aprendemos que el amor ideal es el amor romántico o amor pasional, en él somos socializadas las mujeres y los varones. Este amor, o mejor llamémosle «mal amor», lleva inscrito mitos y creencias como las que refieren Montserrat Moreno Marimón y Genoveva Sastre: «Enamorarse no depende de la voluntad de la persona; el amor lo puede todo; el amor lo justifica todo; el amor es suficiente; provoca una entrega total a la persona amada; las dos personas se complementan, están hechas la una para la otra; el verdadero amor es incondicional; es exclusivo y excluyente, no se puede compartir; el verdadero amor dura siempre, si se acaba, no era amor auténtico; el estado general que crea es de felicidad total»...

Estamos frente a un conjunto de ideas y creencias irracionales, un modelo de conducta imposible de seguir, y por tanto, como señalan expertas del tema como Esperanza Bosch y Victoria A. Ferrer, fácilmente desembocará en desengaños y frustraciones. Y añadiría que es un modelo amoroso nada saludable, amén de que esta manera de pensar y vivir las relaciones sentimentales puede llevar a justificar y aceptar comportamientos y situaciones que en condiciones normales no serían aceptables, pero que caben dentro de ese paquete de comportamientos y actitudes que es el amor. Y el aprendizaje y los mensajes ocultos tras el mal amor son diferentes para chicos y chicas. Aurora Leal concreta que el amor romántico en las chicas sería una forma de organizar el futuro y una construcción de la identidad personal, mientras que en los chicos el amor romántico se relaciona con la seducción, con el acceso a las muchachas, implicando cierta ganancia sin comprometer aspectos nucleares del yo personal.

Como señala Mª Luz Esteban, una característica específica de la sociedad occidental de los últimos siglos es el acento puesto en el amor, el amor romántico y la vinculación entre amor y matrimonio. Pero ¿han cambiado los modelos amorosos en los últimos siglos? y ¿cómo se socializa en el amor a mujeres y varones? Resultados parciales de una investigación cualitativa con grupos de discusión, que hemos realizado en la Universidad de Sevilla, reflejan datos preocupantes al comparar los discursos del alumnado con fragmentos de revistas de la posguerra española tomadas de la obra ensayística muy bien documentada de Carmen Martín Gaite Usos amorosos de la posguerra española.

La autora nos muestra el reflejo del modelo de feminidad, masculinidad y la escuela de noviazgo de la posguerra española, a través de textos extraídos de revistas femeninas de la época. En la posguerra española se crean revistas femeninas, entre las que destaca Medina, que guían y promueven un modelo de mujer que debe ser ante todo madre y esposa. Un modelo en el que se ensalzan valores como la sumisión, el servicio y el sacrificio, y donde el amor y el matrimonio parecen ocupar un lugar central.

Si nos asomamos al marco normativo y legal de la sociedad de la posguerra española, podemos decir que los cambios son sustanciales en el contexto actual, pero los resultados de la investigación muestran que los usos amorosos no han cambiado de igual modo.

Al comparar los discursos del alumnado con textos extraídos de revistas de la posguerra española hemos comprobado como las chicas reflejan un modelo de mujer con deseos, actitudes y comportamientos de la posguerra, un modelo de mujer honrada que necesita protección y apoyo. Los chicos buscan una mujer con las características de la mujer de la posguerra como esposa y madre de sus hijos, una mujer honrada a la que hay que proteger (y controlar). Todo encaja en un engranaje patriarcal perfecto, ellas educadas ayer de manera manifiesta y hoy silente, para responder al modelo de amor que buscan los varones. Mujeres y varones educados para el desencuentro, representando un papel aprendido que los puede desconectar de lo que son y desean, y hacerlos infelices.

Las chicas creen que el amor verdadero lleva la renuncia personal y la entrega total, es decir un amor sin reciprocidad. Parece que aunque en vez de coser estudien carreras, continúan esperando... el amor verdadero... para siempre y están preparadas para subordinar sus metas y logros a un sueño construido e irreal. Hallazgos preocupantes: Chicas con tan solo 18 años ya tienen miedo a la soledad, y miedo a decir «no» en las relaciones sexuales porque su pareja las podría abandonar. Miedos que pueden paralizarlas en relaciones tóxicas.

Los chicos siguen creyendo que hay mujeres buenas o malas y siguen teniendo miedo a la libertad y autonomía de las mujeres. Continúan educados para ser respetados, admirados y obedecidos, y parecen exigir en sus discursos un amor incondicional a sus parejas, que comparan en algunos casos con el amor de sus madres. Los chicos muestran la importancia del honor individual, y la justificación de comportamientos violentos para preservar ese honor: «se te puede ir un cable».

Los discursos de las chicas confirman la existencia del maltrato invisible, es decir, situaciones de violencia que no etiquetan como abuso.

La Comunidad Autónoma de Andalucía es una de las comunidades con mayor número de víctimas mortales por violencia de género de España en los últimos 10 años, a pesar de ser una de las comunidades que mayor esfuerzo legislativo, institucional, administrativo y educativo realiza a favor de una sociedad más justa e igualitaria. Por ello, como se plantea en el Proyecto Integral Andaluz de Seguridad y Protección a Víctimas de Violencia de Género, es importante y clave la formación especializada y mejora de las intervenciones de los sectores implicados.

Abordar la violencia contra las mujeres en la pareja en educación superior lleva consigo abordar los modelos amorosos y enseñar referentes de modelos saludables. El amor romántico que promueve y potencian películas, series televisivas, canciones, el día de San Valentín... es un amor que valora la dependencia como algo positivo y refuerza ese sentimiento: «Sin ti no puedo vivir, sin ti no soy nada». Un mal amor insano, inmaduro, que reclama atención constante y exige continuas renuncias, semejante al amor infantil.

Es importante que comencemos a hablar de buen amor, amor maduro, y lo transmitamos en todos los contextos, pero muy especialmente en los espacios educativos, y aprendamos desde niños y niñas que el amor no puede estar basado en la propiedad privada y la violencia no puede ser una herramienta para solucionar problemas, y explicar en las aulas que nadie nos pertenece, ni pertenecemos a nadie. Que todas las personas somos libres de unirnos o separarnos, y que el amor ha de estar basado en el respeto, el buen trato y la igualdad.


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