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La tercera de Trentin llegó en Tomares

Quick-Step y Trentin siguen imparables, cinco etapas en esta Vuelta y triplete del italiano, que alzó los brazos en este trepidante final sevillano, con mucho calor, resuelto al sprint en un grupo de 15 corredores

01 sep 2017 / 19:12 h - Actualizado: 01 sep 2017 / 20:38 h.
  • Trentin (Quick Step) levanta los brazos en la meta sevillana de Tomares. / Efe
    Trentin (Quick Step) levanta los brazos en la meta sevillana de Tomares. / Efe
  • Imagen de los ciclistas recorriendo Sevilla. / Juan Raya
    Imagen de los ciclistas recorriendo Sevilla. / Juan Raya

El triplete de Trentin llegó en Tomares. El italiano de Quick Step alzó los brazos en la decimotercera etapa de la Vuelta a España entre Coín y Tomares, de 198,4 kilómetros. Bajo el sol inclemente que azotaba el Aljarafe, la ronda hispana regresó a Sevilla en una jornada que aunque sobre el papel parecía de transición escondía en sus kilómetros finales un rampón corto al 9 por ciento, el mismo que obligó a los favoritos a pegarse un buen calentón. Tanto, que incluso hubo corte, y hombres que acechaban el tercer escalón del podio como De la Cruz (Quick Step) y Zakarin (Katusha), se dejaron unos lindísimos siete segundos para regocijo de Chaves (Orica-Scott), que amplía levemente su ventaja.

Trentin, sin embargo, iba a lo suyo: victoria clara que lo confirma como unas de las sensaciones de la ronda hispana. El transalpino ha monopolizado las dos únicas volatas de la Vuelta sin ser un sprinter dominador, además de triunfar en la escaramuza del Collado Bermejo. Si en la meta de Tarragona encontró la oposición de Lobato, el andaluz de Lotto-Jumbo no pudo llegar a disputar un final que era toda una horma a su zapato, picando ligeramente en los metros finales. Llegó desfondado a un minuto y medio, en la posición 51, aduciendo problemas estomacales. Froome mantiene el liderato y mostró confianza en sus posibilidades para la montaña andaluza que se avecina, La Pandera, este sábado y Hoya de la Mora, en Sierra Nevada, el domingo.

Antes del eléctrico final en Tomares, la decimotercera etapa tuvo poca historia. Un receso para los gallos del corral el día que regresó el calor de verdad. Jornada plácida para el pelotón camino de la capital hispalense, en un posta con tintes de relax entre las refriegas almerienses y malagueñas y lo que ha de venir, el díptico antes referido que puede medio decidir la Vuelta: La Pandera, con salida aún en Sevilla –Écija-, y Sierra Nevada antes de la crono de Logroño, con día de descanso incluido. Eso sí, con permiso de una última semana norteña donde Los Machucos primero, y después L’Anglirú dictarán sentencia.

El caso es que el retorno de la Vuelta a la provincia sevillana tuvo tintes similares a los de anteriores pasos por el territorio. En 2015, jornada tranquila con victoria de Ewan al sprint, mientras que en 2013, muy cerca de Tomares, en Mairena del Aljarafe, fue Stybar quien se llevó el gato al agua en otro trepidante final, ganándole la partida a Gilbert.

Lanzada la carrera desde Coín, pronto se formó la fuga, otra vez, casi tendencia en esta Vuelta, sin presencia española: De Marchi (BMC), Gougeard (Ag2r), De Gent (Lotto Soudal), Courteille (FDJ) y Villella (Cannodale), aunque este último, el italiano, se dejó caer al pelotón tras hacerse con los únicos puntos de la montaña puestos en liza, en el Alto de Ardales, de tercera categoría, afianzando aún más su maillot de líder en este segmento. El pelotón parecía tomárselo con calma, pero la realidad es que los fugados no superaron los cinco minutos de ventaja. A mitad de camino, un abandono importante, el de Omar Fraile. El vizcaíno, ganador de etapa en el Giro y segundo en la etapa de Antequera, se subió al coche del Dimension Data tras padecer un virus estomacal. A siete de meta, el pelotón se comió al incombustible De Marchi, último mohicano de la escapada. A partir de ahí, el gran grupo, bien comandado por un Quick Step intratable, entró a tope en el repecho de entrada a Tomares desde el Manchón por la Avenida Reina Sofía, vulgo cuestón de Asisttel –medio kilómetro a más de un 9 por ciento-. Roto en mil pedazos el pelotón, el treno belga condujo con solvencia a un Matteo Trentin imparable en esta Vuelta. A los hombres rápidos solo les queda Madrid, pero antes, la general tendrá aún mucha tela que cortar con una última semana que se prevé trepidante.


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