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Adiós al miedo al derroche

En una década, los sevillanos se han controlado gastando un 15% menos de agua, pero la tendencia actual ha cambiado y ha dado paso a la estabilidad en el gasto

21 mar 2017 / 16:19 h - Actualizado: 22 mar 2017 / 08:25 h.
  • Sevilla ha ido descendiendo progresivamente su consumo doméstico de agua. / El Correo
    Sevilla ha ido descendiendo progresivamente su consumo doméstico de agua. / El Correo

El miedo al derroche de agua, tan arraigado en el imaginario colectivo tras las sequías de los años 90, parece haber dicho adiós en la provincia de Sevilla y ha dado paso a una nueva época de estabilización en el consumo, después de un considerable descenso protagonizado en la última década. En concreto, desde 2006, los sevillanos han gastado un 15 por ciento menos de agua, según los datos facilitados por Emasesa.

En 2016, en concreto, los litros por persona y día se cifraron en 112 mientras que, diez años atrás, los 12 municipios abastecidos por la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla –la capital hispalense, El Ronquillo, El Garrobo, Alcalá del Río, La Rinconada, Camas, Mairena del Alcor, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Coria del Río, San Juan de Aznalfarache y La Puebla del Río– consumieron nada menos que 132 litros. Puede parecer una cifra abultada, pero a su vez está muy alejada de los 176 litros contabilizados en el año 1991, justo antes de los años de las restricciones.

La estabilización de la que da fe Emasesa, después de muchos años de descenso sostenido, se acentúa en el periodo más cercano al año actual, esto es, el de 2013-2016, en el que las cifras han comenzado a mantenerse a base de variaciones casi inapreciables. Así, si entre 2011 y 2013 se vivieron descensos del 5 por ciento en el consumo doméstico y de casi el 10 por ciento en el consumo industrial, en el siguiente trienio el consumo total –el que suma doméstico e industrial– por litro diario se diferenció apenas en un 0,3 por ciento.

De esa década en caída, 2011 fue el año en el que más descendió el gasto, pasando de los 123 litros que se habían consumido en 2010 a los 118, con una diferencia de cinco litros. En el intervalo 2006-2016, solo se constató un leve repunte de tan solo un 1,1 por ciento en el año 2015.

En cualquier caso, entre los factores que han posibilitado este cambio de tendencia se encuentran el cierre de empresas en los peores años de la crisis compensado por una ligera recuperación económica que ha permitido la apertura de otras tantas. Y es que hay que tener en cuenta que el consumo doméstico, aunque tiene cierta incidencia, presenta muchas menos variaciones por su rigidez: no dejamos de lavarnos los dientes, ni de ducharnos diariamente, ni de poner lavadoras...

También hay que tener en cuenta el afán de los entes de agua por optimizar las redes de abastecimiento con diferentes mejoras, encaminadas precisamente a la reducción del gasto.

OTRAS EMPRESAS

Por su parte, el consumo per cápita en el Aljarafe, competencia de Aljarafesa en un total de 29 municipios, presenta unos datos similares a los de Emasesa. En 2016, ascendió a 115 litros por habitante y día si consideramos la población estimada realmente servida, o 120 litros considerando únicamente la población empadronada, según explicó la propia empresa.

La reducción de este gasto de agua en la última década se asemeja igualmente al de los municipios bajo la gestión de Emasesa, pues se cifra en un 14 por ciento –se consumieron 134 litros por habitante y día en 2006 frente a los 115 del año pasado–. Esta tendencia a la baja ha sido continua hasta 2014, momento en el que comenzó a estabilizarse el consumo doméstico por habitante aljarafeño.

Otra de las empresas de agua de la provincia, Aguas del Huesna, que gestiona 18 municipios con una población de 102.000 abonados, corrobora la tendencia de estancamiento en el consumo en su ámbito geográfico en los dos últimos ejercicios. En este caso, su consumo se ha estabilizado en los 12 hectómetros cúbicos.

La nota discordante la ponen los 15 municipios consorciados en el Consorcio de Aguas Plan Écija, los únicos que, en los últimos dos años, han experimentado un considerable aumento en el consumo del 14,4 por ciento y del 2,3 por ciento, respectivamente. En este caso, el peso recae directamente en los usos industriales y comerciales, por lo que desde el ente público se achaca directamente a la mejora de la situación económica.

En esta tranquilidad que están demostrando los sevillanos a la hora de abrir el grifo influye, la buena situación de la capacidad de los pantanos que abastecen a la provincia. La situación global a fecha de ayer, 21 de marzo, era de un volumen de embalsado de 566,35 hectómetros cúbicos, lo que supone que los embalses se encuentran al 88,4 por ciento de su capacidad.

Los que más en forma están, por cierto, son el del Gergal –al 97,5 por ciento de su capacidad– y Melonares –al 99,9 por ciento–. Esto garantiza, tranquilamente, entre cuatro y cinco años de abastecimiento si se volviesen a producir grandes periodos de sequía como aquellos de los que pocos quieren acordarse.


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