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Carmona grita en silencio para mejorar la seguridad

Unas 7000 personas se han manifestado hoy silenciosamente por las calles de la ciudad reclamando más seguridad

21 ago 2018 / 13:40 h - Actualizado: 21 ago 2018 / 22:41 h.
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Tiene un gen Carmona que, cuando le atacan, sale de forma espontánea, respetuosa, única. Sale en masa, sin pedir explicaciones, unida, ajena al ruido político. Sobre todo cuando le arrebatan un trozo de sus entrañas.

Eran las 8 de la mañana y parecía festivo nacional. No había nada abierto (o casi). Pero sí había ríos de gente que marchaban con rabia contenida, vestidas muchas de ellas con ropas oscuras, en señal de duelo, excepto los familiares de Paco Cintado, que se les reconocía por el blanco y un crespón negro.

Por los alrededores de la plaza de San Antón, centenares de familias y ciudadanos que buscaban sombra ante un sol que comenzaba a picar. No cabía un alfiler y se oyó, desde el altavoz, una voz que actuaba de organizadora en una jornada que, a la postre, fue histórica. «Para que Carmona vuelva a asombrar al mundo como lo hizo con Julio César», decía. Y así fue.

Las campanas repicaban a las diez en homenaje a Paco Cintado y Jian Lin Wan para dar comienzo a la marcha. «Por una ciudad más segura» era el lema que aparecía en la cabecera de la manifestación, también en caracteres chinos, claro guiño a Wan, asesinado en mayo. Al frente, el alcalde de Carmona, Juan Ávila, acompañado de los máximos ediles de Mairena del Alcor, Ricardo Sánchez; El Viso del Alcor, Anabel Burgos, y La Campana, Manuel Oviedo. Cerraban la cabecera los familiares de ambas víctimas, miembros de la plataforma de los empresarios y comerciantes de la ciudad y el párroco de San Antón, Sergio García.

Momento emotivo fue la parada en la calle Pablo Neruda, donde Cintado tenía su joyería. Un aplauso rompió el minuto de silencio, al igual que frente al negocio de Wan en la calle San Pedro. Ríos y ríos de vecinos seguían uniéndose en el Paseo del Estatuto, viéndose la magnitud de la convocatoria (12.000, según los asistentes; 7.000, para el Ayuntamiento) al cruzar el Arco de la Puerta de Sevilla hasta llegar a una plaza de San Fernando colmada de personas.

Allí, Miguel Ángel Fernández, periodista de Onda Carmona y concuñado de la víctima, conducía el acto de homenaje donde no pudo evitar emocionarse. Subió Luis Villarino, portavoz de la familia Cintado y amigo personal del joyero. «Cuando cojan a los que hayan sido, esperemos que se aplique la ley desde la más absoluta contundencia, en sus términos y no de forma políticamente correcta». Anteriormente, Villarino indicó que daba «la enhorabuena a los atracadores, ya que han hecho un buen trabajo», porque «no sólo han destrozado la vida de Paco, sino la de todos sus familiares y amigos».

La portavoz de la agrupación de empresarios y comerciantes de Carmona, Rosario Ortiz, leyó un emotivo discurso en el que destacó que «la mejor arma es aprender que todos nos necesitamos para que escuchen nuestras reivindicaciones, que no son otras que poder trabajar tranquilos y exigir a las autoridades que inicien las reformas necesarias de las leyes para que los criminales cumplan las penas en su totalidad».

Anteriormente Ortiz expresó su satisfacción por la solidaridad de los comerciantes de la localidad, que hoy cerraron sus negocios e insistió en que, a pesar de estos sucesos, «Carmona es una ciudad tranquila». Ante la gran afluencia de personas, la comerciante señaló que «estas acciones suponen el inicio de algo grande» y puso en valor la implicación ciudadana. En este marco, indica que desde el Ayuntamiento se traslada la apuesta por una existencia de mayor seguridad, con mayor presencia de Guardia Civil y la creación de nuevas plazas de Policía Municipal.

En definitiva, fue también en este mes, concretamente el 1 de agosto de 1974, cuando 3.000 personas, en plena dictadura y revuelo social, se echaron a la calle pidiendo agua corriente para la ciudadanía, cayendo abatido por un tiro Miguel Román Zafra. Cuarenta y cuatro años después, en masa, con una rabia diferente pero el mismo gen reivindicativo, Carmona se echó a la calle. Y esta vez tampoco será en vano.


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