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El campo y su agroindustria

Cerrojazo a la fundación para el fomento de la aceituna de mesa

La salida de la Junta y la reforma local abocan a la entidad a desaparecer por falta de solvencia

11 jun 2018 / 07:26 h - Actualizado: 11 jun 2018 / 08:58 h.
  • Jornada en el campo con la recogida de la aceituna./ Jesús Barrera
    Jornada en el campo con la recogida de la aceituna./ Jesús Barrera
  • La última actividad de la fundación fue una cata para blogueros en el Mercado del Barranco. / El Correo
    La última actividad de la fundación fue una cata para blogueros en el Mercado del Barranco. / El Correo

El pleno de la Diputación ratificaba hace una semana la extinción de la Fundación para el Fomento y la Promoción de la Aceituna de Mesa, creada en 2003 bajo el amparo del Ayuntamiento de Arahal, primer productor de este tipo de aceituna. Esta entidad nacía con el objetivo de divulgar contenidos históricos y culturales sobre la aceituna de mesa, así como eventos en el mismo sentido; apoyar proyectos de investigación científica relacionados con el cultivo y la industrialización de la aceituna de mesa; y fomentar encuentros interprofesionales en el sector y las denominaciones de origen «aceituna sevillana manzanilla y gordal».

Quince años después, esta institución cierra las puertas después de años luchando por la calidad de la aceituna. Una extinción que se avecinaba tras la salida de la Junta de Andalucía del patronazgo de la misma. A lo largo de estos años, la fundación ha tenido tres patronos e incluso en determinadas épocas cuatro, entre los que se incluían, además del Ayuntamiento de Arahal, la Diputación de Sevilla, Junta de Andalucía y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (Ifapa). En estos últimos años, solo permanecían tres aunque fue, al retirarse hace varios años la Junta de Andalucía, «cuando se hirió de muerte la Fundación», detalla Miguel Ángel Márquez, alcalde de Arahal y presidente de la fundación.

Al marcharse este ente autonómico se creaban dos problemas. Por un lado, un escollo legal ya que es necesario que las fundaciones tengan tres patronos y, por otro, económico, ya que la Junta aportaba 18.000 euros anualmente a la fundación. Este hecho tenía como consecuencia que, desde 2012 hasta 2015, los resultados de las cuentas anuales fueran negativos.

El Ayuntamiento de Arahal ha intentado seguir con la fundación, manteniendo el espíritu por el que fue creada. De hecho, «teníamos intención de aportar la cantidad correspondiente a la Junta de Andalucía». Sin embargo, la Ley de racionalización y sostenibilidad de la Administración Local es tajante en este sentido y «obliga a extinguirse a aquellas entidades públicas en situación de desequilibrio» económico. Por ello, aunque habían dado orden en intervención de traspaso de la partida de la Junta de Andalucía, «la ley me obliga a salir». La misma coyuntura en la que se encontraba la Diputación de Sevilla.

Márquez manifiesta que al municipio y a los productores les «interesaba mantener la fundación» porque entienden que es «el único órgano que defiende por encima de todo la calidad del producto en sus diferentes variedades». Precisamente el afán de la fundación ha sido poner el foco en la calidad de la aceituna de mesa, de la que Arahal es primer productor.

Se despide de esta fundación con un sabor agridulce ya que «aunque se extingue, se ha hecho especial hincapié en la calidad y ese ha sido el embrión para la asociación que se ha creado posteriormente». Desde los inicios, «se han defendido las figuras de calidad y eso ha sido el germen intelectual de la Asociación para la Promoción de la aceituna sevillana manzanilla y gordal, entidad que está trabajando en el expediente de la IGP».

En las diferentes jornadas internacionales realizadas por la fundación –la última de ellas en 2016, en Álora– se invitaban a profesionales del sector que habían conseguido denominaciones de origen en sus territorios. La última actividad llevaba a cabo fue el pasado mes de noviembre con una cata en la Mercado del Barranco de Sevilla dirigida a blogueros gastronómicos, cocineros e industriales. Además, a pesar de la amenaza de cierre, se seguía trabajando sobre las próximas jornadas internacionales que se iban a celebrar en Mérida.

Desde la organización muestran satisfacción por lo conseguido ya que «hace quince años se hablaba del sector y no se diferenciaba. Sin embargo, si hoy se habla de aceite y de aceituna como sectores diferentes, sin duda, la fundación ha tenido mucho que ver», puntualiza Márquez.


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