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¿Cuánta gente vive de un grano de trigo?

Cooperativas Agro-alimentarias reúne en Écija a productores de cereales para abordar el futuro del sector y afrontar el pesimismo ante la caída de superficie y producción

07 may 2018 / 07:37 h - Actualizado: 07 may 2018 / 07:37 h.
  • Productores de cereales se acercaron a los campos de Agrovegetal para conocer los avances de los ensayos en herbáceos. / Fotos: Agrovegetal
    Productores de cereales se acercaron a los campos de Agrovegetal para conocer los avances de los ensayos en herbáceos. / Fotos: Agrovegetal
  • El grupo de cerealistas que visitó los campos de ensayo de Agrovegetal.
    El grupo de cerealistas que visitó los campos de ensayo de Agrovegetal.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía reunió la pasada semana en Écija a un centenar de profesionales de la agricultura cerealista para analizar la situación del sector, muy importante en la región pero que desde 2013 vive un descenso tanto en cultivos como en precios de comercialización.

Al pesimismo actualmente instalado entre los agricultores ante la reforma de la Política Agraria Común (PAC) se suma la constante bajada en la mayor parte de los cultivos, tanto en superficie como en producción, que ya se sitúa por debajo de las 850.000 hectáreas. Los precios se mantienen a la baja.

«Ello nos invita a la reflexión y a buscar fórmulas que aseguren la rentabilidad y el futuro de un sector clave en el agro andaluz», afirma el presidente de Cultivos Herbáceos de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía, Alejandro Oliver, quien puso en valor la importancia del sector en la región, que representó la pasada campaña más del 14 por ciento de la cosecha nacional, alcanzando el 70 por ciento en el caso concreto del trigo duro.

No obstante, la tendencia de cultivos y precios es a la baja. Y eso lleva al sector a reflexionar sobre el presente, el futuro y, sobre todo, el mercado. Para las cooperativas agroalimentarias está clara la necesidad de apostar por la calidad, la investigación y la innovación, aspectos que se han convertido en una de sus principales señas de identidad, con la puesta en funcionamiento de diferentes grupos operativos, impulsados desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía junto a empresas del sector, a través de las ayudas tramitadas por la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, en ámbitos como la mejora de la producción de trigos duros de alta calidad o la gestión de restrojo y agua en postcosechas.

La Junta anima a los cerealistas a ser más competitivos, con la vista puesta en alcanzar un mayor poder de negociación con los compradores, «fundamental para que el sector se consolide en un periodo de incertidumbre como el de la reforma de la PAC, en el que nos encontramos», afirma el viceconsejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Ricardo Domínguez.

La PAC –y más concretamente el anunciado descenso de los fondos agrícolas y de cohesión en un 5 y un 7 por ciento, respectivamente– tiene inquietos a los agricultores. «El agricultor es llorón», sentencia Antonio Catón, director de cultivos herbáceos de Cooperativas Agro-alimentarias de España. «En la pasada campaña hemos guardado 15 millones de toneladas de cereal. Cosechamos poco y guardamos demasiado cereal. No es serio».

Catón dibuja un escenario pesimista. Pesimismo ante la PAC y ante los precios, ante el clima, las huelgas, la inflación... todo lo que, a su juicio, provoca la volatilidad de los precios en el mercado. «La producción de dos hectáreas de trigo es igual al precio de un iPhone», señala, levantando su teléfono móvil para ejemplificar lo que cuesta producir cereal. «Desde enero estamos mirando el tiempo, empieza a llover, nos entra el miedo y bajamos el precio. Tenemos tecnologías a mano, pero estamos haciendo algo muy mal, no sabemos vender trigo», censura. «Porque estamos haciendo siempre lo mismo, no evolucionamos. Vamos a hacer otra cosa, algo diferente. Vamos a hacer que nuestra explotación agrícola sea rentable, que no pase un solo día sin vender».

Es la repetida historia de la oferta y la demanda de lo que habla Catón. El precio se mantiene alto si hay poco cereal, pero si hay mucho los precios bajan. «Tenemos precios bajos porque estamos produciendo mucho y el consumidor está tranquilo porque sabe que hay cereal». En un mercado internacional en el que Brasil introduce con éxito su soja y su maíz, el rublo juega duro y el euro empieza a debilitarse. «El mercado es bajista desde 2008, estamos viviendo diez años de tendencia a la baja», resume.

Y ante ese panorama, ¿qué hacer con lo que se siembra? Para Arturo Hidalgo, director de la cooperativa Cocereales, «negociar de forma conjunta, no depender únicamente de mercados locales, vender en los internacionales a través de los puertos». Juan Carlos Rodríguez, director de sección de cereales de Dcoop, identifica que «el enemigo es no entender los precios; no los ponemos nosotros, los pone el mercado internacional». Y señala la posible solución: «La profesionalización y tener información de primera mano, analizarla y planificar producción y venta».

«El mercado está ahí para leerlo», sentencia José Manuel Rodríguez, jefe de ventas de la sección de cereal de Manzanilla Olive, que coincide en que «siempre estamos vendiendo mal, siempre piensas si esperar a un precio mejor, pero es que si llego a acertar el precio de venta, me voy enseguida a comprar lotería», bromea, y recomienda «las tres íes: integración, innovación e internacionalización». «Al final el sistema es el mismo que cuando le vendías a la fábrica harinera del pueblo; ahora es igual, solo que pendiente de la información para minimizar riesgos, no para eliminarlos».


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