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El Saucejo

«Cumplimos el programa electoral, aunque con la cadena que supone el techo de gasto»

Entrevista a Antonia Capitán, alcaldesa de El Saucejo. La nueva regidora se planta como reto revitalizar el suelo industrial, el cultivo local del espárrago y enjugar la deuda que las administraciones tienen con su pueblo

12 nov 2017 / 21:32 h - Actualizado: 12 nov 2017 / 22:50 h.
  • La nueva alcaldesa de El Saucejo, Antonia Capitán, tiene intención de ser candidata en las elecciones de 2019. / F.C.
    La nueva alcaldesa de El Saucejo, Antonia Capitán, tiene intención de ser candidata en las elecciones de 2019. / F.C.

Antonia Capitán (El Saucejo-Sevilla, 1987) lleva una semana con la vara de mando de alcaldesa de su pueblo. En realidad es una vara simbólica, porque esta licenciada en Ciencias del Trabajo y Máster en Desarrollo Local sigue la costumbre de su antecesor de no simbolizar con un objeto concreto el poder que ahora tiene, sino que acude incluso cada día a un Ayuntamiento en el que no tiene despacho.

Se sienta para hablar con El Correo de Andalucía en la mesa circular que usa habitualmente junto a la secretaria municipal, desde donde se marca como objetivos principales seguir con un programa electoral destinado a terminar con el paro en su pueblo, o al menos paliarlo, despertar a sectores productos latentes como el del espárrago o ayudar a que nuevo suelo industrial se ponga en marcha cuanto antes.

—¿En qué momento supo que sería la nueva alcaldesa de su pueblo?

—Quizás no hay un punto en un momento determinado. Antonio siempre había dicho que él no iba a seguir en política a largo plazo, que iba a dar un paso para dejar para gente de la asamblea. Nos comenta algo antes del verano pero resto del equipo nos lo tomamos como un comentario más.

Toma con firmeza esa decisión, y muchas veces habíamos hablado de quién sería la candidata en las próximas elecciones municipales.

Esto lo comentó antes del verano, hubo una etapa de transición que los vecinos lo fueron viendo y diciendo con toda naturalidad, y cuando volvimos todo el equipo de vacaciones tomó la decisión definitiva.

—Y la gente, ¿cómo se lo ha tomado en el pueblo?

—La verdad es que nos hemos dado cuenta de que la gente es bastante realista, ya que cuando hablas con los vecinos nos dicen que es verdad, que al pobre alcalde lo tenían muy harto –bromea–.

—¿Y que usted llegue a su sillón es algo planeado?

—En realidad, el hecho de que se haya ido implicaba que alguien se tenía que quedar en su lugar. Nos conocemos, llevamos seis años y llevo unas concejalías por las que pasan muchos vecinos y vecinas, empleo, servicios sociales y mujer. Soy una de las concejales que he estado muy cercana a los verdaderos problemas de la sociedad, por el área de servicios sociales, así que en ese aspecto conozco bien a la gente.

—¿Cómo va el cumplimiento del programa electoral?

—Tenemos que decir que cada uno en sus áreas estamos llevando los proyectos de envergadura, con un gran trabajo en cultura, infraestructuras y obras. Antonio ha dejado dos proyectos grandes a falta de firma, y el trabajo es constante cada día.

—¿Cuáles son esos proyectos?

—Por un lado estamos finiquitando el tema de vivienda social. Hemos estado estudiando durante muchos años la forma del acceso, sobre todo de los más jóvenes a suelo y vivienda accesible. Este año se inauguró el vivero de empresas municipal. Ahora le estamos dando otro encaje al suelo industrial de naves, para los que quieran iniciar y los que tengan negocios y lo necesiten. Manejamos además un proyecto con la cooperativa Los europeos de Alcalá del Valle, para recuperar la economía del espárrago. Hace muchos años hubo muchas familias que comieron del espárrago en El Saucejo, y ahora se puede volver a hacer. En un par de semanas, además, haremos una presentación oficial en la Cámara de Comercio de Sevilla, con las vistas puestas en ciertos proyectos en los que tenemos mucha ilusión.

—¿En qué estado está la economía municipal?

—Por decirlo de forma gráfica, este pan para este queso y este queso para este pan, pero no porque se gaste más o menos, ya que atajamos las cuentas de forma importante cuando entramos. El problema es la financiación de las administraciones, que no se cumplen los plazos. Servicios Sociales, por ejemplo, aun no hemos cobrado el segundo semestre de los trabajadores sociales. Son gastos que el Ayuntamiento tiene que ir afrontando y el resto de las administraciones no responden en tiempo.

El Ayuntamiento tiene que adelantar el dinero, y para la gente está bastante claro lo que pasa, pero el esfuerzo lo tenemos que hacer.

—¿Es una de las razones por las que Antonio Barroso decide irse de la Alcaldía?

—Puede ser. Cuando renuncia, la oposición le dice que una de las funciones del alcalde es estar todos los días en Sevilla pidiendo, llamando a las puertas para que se pague lo que se debe, pero el resto de las administraciones tienen que cumplir con sus obligaciones, que no pedimos otra cosa.

—Algunos ayuntamientos consideran una bendición el techo de gasto, y otros una cadena.

—Es una auténtica cadena. Nos ata las manos para hacer política. Con el paso el tiempo, el área de Hacienda lo viene haciendo bien, pero hay que tener mucho cuidado para que no pase lo de Madrid, que es un claro atentado a la democracia. Porque habría que preguntarse por qué no se intervienen otras cuentas de otras administraciones que están mucho peor.

—¿Este paso que ha dado tiene continuidad en las elecciones de 2019?

—Lo que planteamos es que esta decisión se toma con cabeza para que la cabeza de la Alcaldía continuase más adelante.

—¿Cómo se toma la familia que alguien tan joven dé un paso tan importante?

—Mi padre, muy bien. Es político de toda la vida del Partido Comunista. Mi madre, más precavida, y por suerte o por desgracia mi pareja vive en Tenerife. Es sacrificado, no es un horario de 8 a 3, eso quisieron algunos, además de que el sueldo tampoco es el que algunos creen. Antes nos repartimos lo que cobraban legalmente en la anterior corporación, y ahora mismo somos más concejales y cobramos lo mismo, 700 euros líquidos los liberados y el alcalde, 1.600, que paso a cobrarlo yo. Los no liberados, con concejalía, están en 320.


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