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De Écija a Sanlúcar en aviones que caben en un maletero

La IV Ruta Flamenca de Paramotor reúne a fanáticos de esta disciplina en un vuelo de 150 kilómetros de distancia entre la Campiña y las playas gaditanas

01 may 2018 / 17:44 h - Actualizado: 02 may 2018 / 09:20 h.
  • Un paramotor sobrevuela los campos de la provincia de Sevilla. / M.R.
    Un paramotor sobrevuela los campos de la provincia de Sevilla. / M.R.
  • Un amante del paramotor muestra lo poco que ocupa. / M.R.
    Un amante del paramotor muestra lo poco que ocupa. / M.R.

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Más de 30 personas participaron en la cuarta edición de la Ruta Flamenca de Paramotor que este 1 de mayo unió las ciudades de Écija y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) con parada en Dos Hermanas. Un total de 150 kilómetros, 20 menos que en la pasada edición que transcurrió entre Écija, Bornos y Chiclana, pero con una mayor complejidad. Los fanáticos del paramotor salieron sobre las siete de la mañana desde el campo de vuelo del club Écija Vuela, situado en el antiguo vertedero de El Chaparral. Allí se dieron cita pilotos de Pamplona, Madrid o Valencia, así como de varios puntos de Europa.

El itinerario de la ruta pasó por términos municipales como Écija, Fuentes de Andalucía, Carmona, El Viso del Alcor, Alcalá de Guadaíra, Dos Hermanas, Los Palacios y Villafranca, Lebrija o Sanlúcar de Barrameda. En las playas de Sanlúcar de Barrameda es donde pudo disfrutarse una mayor concentración de paramotores en vuelo, ya que además de la treintena que tomó la salida en Écija, otros participantes se fueron uniendo a lo largo del recorrido de la ruta.

Todas las personas que quisieron acercarse a contemplar la salida de estos aparatos tuvieron además dos oportunidades: una, la primera, la ya señalada en el campo de vuelo de Écija; y otra, la segunda, en el campo de vuelo de Dos Hermanas, cuando todos los pilotos descienden obligatoriamente para repostar, ya que la autonomía de estos vehículos es de entre dos y tres horas dependiendo de las condiciones meteorológicas.

Además, a lo largo del día de ayer, en el campo de vuelo ecijano se pudo disfrutar de vuelos en biplaza sobre la ciudad de Écija impartidos por Vicente Mendoza Cardenal, acompañante del récord del mundo en trike tandem RPL2T (categoría FAI), Andrés Sánchez Martínez.

Las rutas flamencas nacen de la estrecha colaboración del club ecijano Écija Vuela, el club sevillano Dos Hermanas y el club Doñana Vuela y están organizadas por Paramoteros Flamencos, un grupo de amigos «sin etiquetas de club o asociación», afirman. Se definen únicamente como «apasionados de los retos» como el de volar en una sola jornada desde el corazón de la Campiña sevillana a las playas de Sanlúcar.

Entre este grupo de amigos, se encuentra Victoria Ortega Palop, una de las poquísimas mujeres que se atreven a practicar este deporte en nuestro país y una de las tres mujeres que han participado en la cuarta Ruta Flamenca. Ella, al igual que sus compañeras, la argentina Romina Alejandra Sosa –del club madrileño Paramotor Flear– y la belga Kristien Corten –del club Paramotor Collvert, de Valencia– tiene claro que la principal causa de que no haya más mujeres practicando esta disciplina es el desconocimiento. «La mayoría de las mujeres tiene la idea equivocada de que hay que reunir unas condiciones físicas espectaculares, pero yo mido 1,60 metros y no tengo nada de fuerza, no la necesito, voy en trike», explica, señalando la ligerísima versión de paramotor que utiliza.

Lo cierto es que si aún hoy el paramotor es un deporte minoritario en España en los últimos años está experimentando un gran impulso. Hace diez años el número de paramoteros ecijanos podía contarse con los dedos de una mano y hoy ya cuenta con casi una treintena de pilotos. Un testigo de esta evolución es Jesús Ostos Rubia, monitor auxiliar en el club Córdoba Vuela y profesor en el club ecijano. En sus manos se ha forjado toda una generación de pilotos que han aprendido de él no sólo formación técnica y humana sino una verdadera pasión por el vuelo.

Con casi tres décadas surcando los cielos, en sus clases Jesús es serio y estricto, herencia indudable de su pasado militar como paracaidista. Para él, el paramotor «es un avión que cabe en el maletero de un coche y poder volar cuando te apetece es todo un privilegio». Y es que tener una buena preparación es lo que convierte al paramotor un deporte de riesgo muy seguro.

En la actualidad en Andalucía hay cinco escuelas de paramotor reconocidas por la Federación Andaluza de Deportes Aéreos (Feada) en Córdoba, Cádiz (Sancti-Petri), Granada y Sevilla (Dos Hermanas) y numerosos clubes. Si bien no existe una normativa oficial que obligue a obtener una licencia de vuelo, sí que es necesario tener un seguro de responsabilidad civil y obtener un permiso de despegue y aterrizaje.


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