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Devociones sin salir de la provincia

Más de un centenar de romerías, junto a devociones centenarias, llenan de fe nuestros pueblos

29 may 2017 / 08:00 h - Actualizado: 29 may 2017 / 08:00 h.
  • Miles de peregrinos acompañan a la Virgen de Valme hasta su ermita de Cuarto. / José Luis Montero
    Miles de peregrinos acompañan a la Virgen de Valme hasta su ermita de Cuarto. / José Luis Montero
  • San Benito, rodeado de fieles en su procesión. / F.J. Domínguez
    San Benito, rodeado de fieles en su procesión. / F.J. Domínguez
  • El Cristo de Torrijos y la Virgen de la Estrella se reúnen en la romería. / Pepo Herrera
    El Cristo de Torrijos y la Virgen de la Estrella se reúnen en la romería. / Pepo Herrera
  • Colorida imagen de la romería de Cuatrovitas. / Paco Puentes
    Colorida imagen de la romería de Cuatrovitas. / Paco Puentes

La gran atracción que ejerce la Semana Santa de Sevilla, y también la de muchos pueblos, junto a la preponderancia de las hermandades del Rocío en la gran mayoría de los municipios de la provincia, ha supuesto que el más de un centenar de romerías que se distribuyen por la geografía sevillana queden, en buena medida y salvo excepciones, relegadas a la devoción de sus vecinos y los hijos de esos viejos vecinos que regresan al pueblo para disfrutar de una fiesta que aúna fe y convivencia, tradición y fiesta.

La puesta en valor de esta riqueza etnológica es uno de los objetivos que se ha marcado desde hace años la Diputación de Sevilla, a través de Prodetur, con la organización de la Muestra de Semana Santa y Turismo Religioso, que el pasado noviembre celebró su cuarta edición, y que fue también la que les llevó a publicar la guía De romerías por la provincia de Sevilla, en la que hace un recorrido geográfico por las distintas romerías repartidas por municipios y comarcas. El presidente de la institución supramunicipal, Fernando Rodríguez Villalobos destacó entonces, entre otros aspectos, la importancia de la promoción del turismo religioso como «rico recurso para el desarrollo» de los municipios de la provincia, así como la singularidad, respecto a la Semana Santa, de producirse a lo largo de todo el año y en casi todos los municipios, rompiendo así con el turismo estacional.

LEYENDAS

El origen de estas devociones es diverso. Muchas parten de leyendas de apariciones, ya sea en el tronco de un olivo, como la Virgen de Loreto; en un pozo, como la de Cuatrovitas o el Cristo de Torrijos; o la más extendida de aparecerse a un pastor, en casos como Aguas Santas, Guaditoca o Robledo. Hay leyendas, e historia, fernandina, como el ¡Váleme, Señora!, de la Protectora de Dos Hermanas, o el origen de las vírgenes de Escardiel o Setefilla; y hay historias de milagros, como en Consolación de Utrera. Como es imposible hacer referencia al más de un centenar de fiestas unidas a una devoción que se suceden en la provincia vamos a reseñar algunas de las más reconocidas por su antigüedad y por el número de romeros que suman en torno a su devoción.

La primera, por populosidad y por ser una de las devociones más antiguas, es la romería de Valme. Más de 200.000 peregrinos recorren cada tercer domingo de octubre el largo camino que lleva desde la parroquia de Santa María Magdalena de Dos Hermanas hasta la ermita del Cortijo de Cuarto, en el barrio sevillano de Bellavista. Su origen histórico y su vinculación a San Fernando no es único en la provincia, pero su crecimiento en devoción y en peregrinos ha ido paralelo al de la ciudad metropolitana y a la del barrio que acoge una ermita hoy en tierra ajena.

En Valencina de la Concepción, la romería que se celebra el segundo domingo de octubre aúna dos devociones: el Cristo de Torrijos y la Virgen de la Estrella, si bien es la única del sur de España dedicada a una imagen de Jesucristo y fue declarada en 1998 Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía. La Virgen, patrona de Valencina, cruza el pueblo, adornada con cientos de varas de nardos donadas por los fieles, para llegar a la Hacienda de Torrijos donde la espera una talla de Cristo –con más de 400 años de historia–, desde los años 20 del pasado siglo.

De la devoción por la Virgen de Cuatrovitas, en Bollullos de la Mitación, hay constancia desde 1595, la romería está declarada de Interés Turístico Nacional y se celebra el cuarto domingo de octubre. Carretas de pique –únicas–, bullones y carros llegados desde todo el Aljarafe se dan cita en su ermita entre sones de tamborileros.

Y en Castilblanco de los Arroyos se viven dos de las más antiguas devociones de la provincia, San Benito y la Virgen de Escardiel. La primera reúne en el último fin de semana de agosto a más de 50.000 fieles del que es patrón de Castilblanco, y de Europa. Hasta su ermita llegan peregrinos de toda la provincia, principalmente de la Sierra Norte y de La Vega, comarca a la que pertenecen sus tres hermandades filiales (Tocina-Los Rosales, Cantillana y Brenes).

La romería de la Virgen de Escardiel recibió el nombre de Real en 1752 y se celebra el segundo fin de semana de septiembre en la dehesa que lleva su nombre, a la que se trasladan entre carretas y remolques, unos 50 vehículos y miles de romeros.

Otra de las imágenes que concita más fervor en la provincia es la Virgen de Consolación de Utrera. Aunque tiene su origen en el siglo XVI, vive su gran apogeo en el siglo XVIII cuando había hermandades de Consolación de Utrera en una treintena de municipios. Fue esa exaltación, que llevó a concentrar en torno a la ermita a más de 30.000 personas, no todas fieles devotas de la Virgen, lo que llevó en 1770 al Supremo Consejo de Castilla a suspender la romería e impedir que la Virgen saliera, volviendo a recuperar «sus ejercicios piadosos» en 1842, y desde ahí, hasta hoy, con el momento culminante de su coronación canónica en 1964.

La devoción por la patrona de Espartinas y del Aljarafe, la Virgen del Loreto, entierra su origen en una aparición que tuvo lugar el Sábado Santo de 1384. Entre momentos de esplendor y declive, desde 1881, cuando vuelve a instalarse en su santuario una comunidad franciscana, se retoman las peregrinaciones a este centro espiritual aljarafeño. En el siglo XX, el fervor a la patrona de Espartinas no paró de crecer. En 1925 se fundó la hermandad, en 1950 tuvo lugar su coronación canónica y en 1959, el papa Juan XXIII la proclama Patrona del Aljarafe.

Hay que destacar la devoción por San Isidro Labrador, la Virgen de Fátima y la Virgen del Rosario que se repite en varios municipios de la provincia. La festividad del 15 de mayo, tan vinculada al campo, en muy celebrada en numerosos municipios y pedanías. Celebran romerías de San Isidro Labrador la pedanía astigitana de El Villar; Algámitas; en Corcoya, pedanía de Badolatosa; en el núcleo de El Riguelo, de Casariche; en Montellano; San José de la Rinconada; Las Cabezas de San Juan; Los Palacios y Villafranca y sus pedanías de El Trobal y Maribáñez; en Guillena y en Gilena. En este último pueblo coincide con otra de las devociones más extendidas por la geografía sevillana, la que tiene como centro a la Virgen de Fátima, que además de en Gilena, se venera en otros siete municipios: La Campana, La Luisiana, Los Molares, Utrera, Coripe, Herrera y Tocina-Los Rosales. Por último, destacan las romerías dedicadas a la Virgen del Rosario en El Rubio, Alcolea del Río, Burguillos, El Cuervo y Guillena.

Cualquiera del centenar largo de romerías de la provincia son una ocasión única de conocer de cerca, y participar, de jornadas de fiesta y convivencia, cargadas o no de fe, pero siempre llenas de autenticidad.


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