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Carmona

En busca del verde perdido

Zingrin, El Arrecife Cultural y Adarve, junto al Consistorio, organizaron la última limpieza y plantación popular en las Cuevas de la Batida, a la que acudieron medio centenar de vecinos

02 feb 2017 / 14:49 h - Actualizado: 02 feb 2017 / 22:19 h.
  • En busca del verde perdido
    Unos 40 ciudadanos participaron en la limpieza de las milenarias Cuevas de la Batida. / El Correo
  • En busca del verde perdido
    Muestra de la basura que se recogió en la jornada. / El Correo
  • En busca del verde perdido
    Concienciar a las nuevas generaciones resulta fundamental. / El Correo

La atalaya de Los Alcores sigue demandando verde. No solo el que le brinda su pintoresca Vega cuando el trigo o el girasol brotan con las primeras lluvias de invierno. La ciudad y su entorno necesitan, cada vez más, de arboleda y sombra para combatir la canícula estival y un entorno natural bien cuidado. En ello andan varias asociaciones de la ciudad como Zingrin, Arrecife Viejo y Adarve, con la colaboración del Ayuntamiento, los cuales realizaron una limpieza masiva del entorno de las milenarias Cuevas de la Batida, así como la reforestación con casi cien nuevas especies autóctonas.

Enrique Peña, de Zingrin, cuenta que la idea de llevar a cabo esta actividad de recuperación del entorno de las Cuevas de la Batida viene «del interés común que tenemos las tres organizaciones en apostar y actuar por la mejora de nuestro Patrimonio». Desde hace dos veranos vienen organizando con un éxito sin parangón Rutas bajo la luna llena, en las cuales salen «a hacer rutas de senderismo nocturno con distinta temática para disfrutar y aprender de nuestro entorno. Gracias a los donativos que recibimos en estas actividades, podemos organizar otras como ésta y sufragar los gastos que conllevan».

Zingrin surge como una asociación preocupada por el medio ambiente y la sostenibilidad, donde se unen personas con distintos conocimientos y preocupaciones, con la intención también de servir como catalizador social y de nuevas ideas. El Arrecife Viejo es una organización que trabaja por la educación ambiental y la agroecología, demostrando que es posible aunar una producción de alimentos de calidad y el respeto por nuestro entorno. Y Adarve Patrimonio Cultural, con Rafael Morales a la cabeza, es «un emprendedor local que apuesta por el respeto y la difusión de nuestro rico patrimonio histórico, artístico y cultural, ofreciendo rutas guiadas de muy diversa temática y otras actividades educativas para pequeños y mayores», afirma Peña.

Para el ambientólogo, la implicación de la ciudadanía carmonense con su medio ambiente «es alta, debido a la buena respuesta que tienen estos eventos y la difusión que se realiza de cada uno de ellos en la calle y en redes sociales. Es un tema que genera mucho interés entre la población hoy día, pero que aún necesita de mucha concienciación, mucha defensa desde todos los ámbitos y sobre todo, de que lo sintamos parte nuestra y lo disfrutemos. Cualquiera en su día a día puede hacer mucho por mejorarlo».

Zingrin tenía ganas de actuar a lo grande. Y se estaban dando cuenta de la degradación de algunos espacios públicos y/o de disfrute tradicional, «donde por vertido de escombros y acumulación de basuras, y por la pérdida de su rusticidad y de sus elementos paisajísticos y naturales, están cayendo en el abandono y el desuso», afirma Peña, «además de la necesidad de fomentar y mejorar el estudio y disfrute de los limitados espacios naturales que el avance histórico de la agricultura y la ocupación humana del territorio han dejado en nuestra localidad».

Con esta reciente plantación popular y limpieza de las Cuevas de la Batida pretenden «conseguir varias cosas: primero la mejora ambiental en sí del espacio, pero también acercar el campo a los ciudadanos y hacerlo sentir nuestro. Así como demostrar que hay mucha gente implicada y concienciada con este tipo de actuaciones». Asimismo, tienen pensando actuar en la recuperación de pilares, fuentes y abrevaderos públicos, de sendas, caminos y vías pecuarias, el estudio de la riqueza y diversidad de nuestra flora y fauna, recuperar conocimiento tradicional de nuestros mayores en la relación con el medio... en definitiva, «actividades que lleven a un mejor conocimiento, protección, puesta en valor y disfrute de nuestro entorno», incidía. A corto plazo, Zingrin y el resto de asociaciones quieren organizar «algunas reforestaciones más en distintos espacios y ayudar a limpiar y desobstruir algunos pilares y fuentes de nuestro entorno más inmediato».


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