domingo, 11 diciembre 2016
12:35
, última actualización
La Sevilla más serrana

En El Pedroso se vende la sierra

Del 8 al 11 de diciembre la localidad celebra su Feria de Muestras, que recogerá lo más destacado de la producción agroalimentaria ibérica y artesanal en la que será su XXI edición

  • En El Pedroso se vende la sierra
    Las calles de El Pedroso se convierten en auténticos muestrarios de los productos locales. / El Correo
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    La afluencia al evento es masiva año tras año. / El Correo
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    Cartel anunciador de la muestra. / El Correo
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    Un comerciante se afana en cortar embutido.
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    Los visitantes copan todos y cada uno de los puestos de gastronomía. / El Correo
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El mejor escaparate que tiene la sierra es la Feria de El Pedroso. La veterana muestra alcanza su vigésimo primera edición destacando lo más selecto de la producción ibérica. Durante cuatro días se vende pura serranía, no solo en productos alimentarios, sino en la tradición, en su elaboración y consumo. Se vende ecología y entorno natural, se vende gastronomía, patrimonio e idiosincrasia. Se vende la sierra al completo de forma asequible, en unas jornadas ineludibles para el ocio y la gastronomía. Todo a través de la Feria de Muestras de la Sierra Morena y la Sierra Norte de Sevilla.

En pleno puente de diciembre, del día 8 al 11, la feria abrirá sus puertas. En el sentido más figurado de la expresión, porque la muestra no se circunscribe a un recinto, sino que es todo el pueblo el que se pone en exposición. El mercado de abastos, el polideportivo municipal y el recinto ferial son los puntos principales de exhibición. A ellos se suman los comercios y puestos que jalonan las calles de la localidad y que dispondrán sus mejores existencia para los visitantes. Y por supuesto la oferta patrimonial, paisajística, natural y cultural que la localidad pone también en valor en estos días. Variedad de propuestas para configurar una enriquecedora visita que suponga una experiencia más completa que la compra de productos ibéricos.

Porque, sobre todo, ese es el principal atractivo del evento. Año tras año, desde 1996, por centenares se cuentan las personas que aprovechan la feria para buscar y comparar productos ibéricos de calidad a buenos precios. Oportunidad para llenar las despensas de calidad, un tirón que el ayuntamiento aprovecha para promocionar la mejor cara de su localidad. «Dar a conocer los recursos autóctonos de la zona, sus empresas y posibilidades turísticas, la sierra de Sevilla y su Parque Natural» es el objetivo y principal motor de la muestra.

Un total de 135 expositores conforman la oferta agroalimentaria y artesana. Los 350 metros cuadrados de la Plaza de Abastos –con 28 puestos–, los 1.200 del pabellón municipal y los 600 del recinto ferial –con 68 y 39 expositores, respectivamente– suponen la propuesta principal de la muestra. Chacinas y embutidos, productos del cerdo ibérico con el jamón como estrella principal podrán adquirirse y degustarse. El catálogo se amplía también al amplio abanico de frutos que el entorno natural provee: caza, setas, plantas y hierbas aromáticas. Además de todos aquellos de producción artesanal y tradicional. Aceites, dulces, miel y productos apícolas, mantecados y, cómo no, los conocidos licores y anisados de la Sierra Norte. Porque ella y sus múltiples encantos, en definitiva, son los protagonistas. Un amplio horario comercial y de visitas, de forma ininterrumpida de 10.30 de la mañana hasta las 19.00 horas durante los cuatro días, permitirá hacerse con todos ellos.

La muestra podrá ser recorrida a pie. Una opción que posibilitará el paseo por la localidad y disfrutar de sus monumentos. Porque como el propio pueblo es el recinto de la muestra, entre compra y compra puede darse descanso al cuerpo y visitar la parroquia de Nuestra Señora de Consolación, la ermita de la Virgen del Espino, la Casa Granja o Cartuja, la ermita del Cristo de la Misericordia o la Cruz del Humilladero, algunos de los elementos patrimoniales pedroseños más destacados. El templo principal, edificio gótico-mudéjar, alberga tallas y retablos datados en el siglo XVI y joyas como una Inmaculada atribuida a Martínez Montañés. Aunque, para conservar las fuerzas para emplearlas en las compras y en las visitas, cabrá también la posibilidad de recorrer los distintos espacios de exposición en el tren turístico o en coches de caballo, igualmente otra opción inmejorable para conocer El Pedroso.

A pie, motorizados o mediante tracción animal, otra parada obligatoria será la dedicada a la artesanía y a los artesanos locales. Productores de manualidades –bordado, alfarería, mimbre y esparto, piel, pintura e incluso trabajos en asta de toro y venado o las cotizadas baldosas hidráulicas– serán expuestos también durante estos días. Del mismo modo, un destacado espacio se destinará al trabajo que los pedroseños realizan. Vecinos artesanos enseñarán jabones, bisutería o pinturas, en una novedosa apuesta municipal por potenciar una labor que se realiza de forma particular y puede constituir un yacimiento interesante de empleo. Por primera vez en esta feria tendrán un espacio propio donde dar a conocer las habilidades locales y sumar atractivos al pueblo.

Otra de las novedades que incluye esta XXI edición es la posibilidad de visitar el museo de costumbres antiguas. La recreación de una vivienda rural acerca a la vida tradicional y a costumbres propias como la matanza o las elaboraciones gastronómicas al estilo de las abuelas. Una de las propuestas que ha concitado mayor número de visitas en los inicios de la feria y que, tras ocho años fuera de programa, vuelve a incluirse, según informan desde el Ayuntamiento de la localidad.

La muestra se complementa con una destacada oferta cultural y etnográfica, que permite conocer más sobre la historia y las peculiaridades de El Pedroso de forma didáctica. Muestras permanentes que en esta ocasión aportan una visión completa de la localidad a parte de la perspectiva comercial del evento. Al igual que la matanza, la producción de aceite es otra tradición mantenida de forma empresarial. La almazara de aceite de oliva dará a conocer el proceso de obtención de este reconocido producto.

El Museo de la Minería y la Historia de la escritura es otra de las propuestas dentro de este tour cultural. Al genio de Aníbal González se le atribuye el edificio que lo alberga, donde se reconoce su impronta. La tradición histórica de minería de la localidad aparece resumida en la sala dedicada al ingeniero Elorza. Otra sección del edificio acoge un recorrido por la escritura desde sus orígenes. Arte y técnica que posibilita, por ejemplo, la redacción de libros, como la inédita colección de todos los premios Planeta. Compendio donado por la Fundación Lara, la que mantiene el legado de este reconocido editor, ilustre hijo pedroseño.

El mismo Lara ha cedido temporalmente al consistorio una colección fotográfica, denominada La Andalucía de Charles Clifford. Una visión sobre la región a través del objetivo que recoge el periplo andaluz de la reina Isabel II en el Centro de la Cultura Escuelas Nuevas acoge la exposición.

Tras las compras y las visitas, quedará disfrutar ¿por qué no? de los bares de la localidad y de actividades de ocio. Sobre todo para los más pequeños, que disfrutarán viendo los vuelos de aves rapaces. Águilas, búhos reales, cernícalos y lechuzas escenificarán –si la climatología lo permite– diversos vuelos orquestados por los cetreros, y donde se dará opción al público de participar. Y tras los cielos, los suelos. La Unidad Canina de Rescate Alpesa enseñarán en demostraciones continuas las labores de salvamento que los canes desarrollan en catástrofes. Y de cara al fin de semana, la Coral Nuestra Señora de las Nieves y el cantautor Manuel Picón –poeta de la afición cinegética– pondrán banda sonora a este amplio compendio de actividades.

Para no perderse nada de esta inmensa muestra, se dispondrán puntos de información, donde se proporcionarán a los visitantes planos y programas con todos los detalles del evento. Para los visitantes que lleguen a la localidad en coche, el consistorio habilitará hasta 1.000 plazas de aparcamiento –repartidas entre la estación de tren, los aledaños del recinto ferial y la ermita de la Virgen del Espino–. Para facilitar los desplazamientos, el Ayuntamiento pone a disposición de los visitantes trenes especiales (además de los habituales) y autobuses –lo que supone un total de 2.600 y 1.000 plazas, respectivamente–. Para poder llegar hasta la localidad en alguno de los dos medios, es necesario reservar la plaza en el teléfono 954 889 001.

Con una inversión municipal cercana a los 90.000 euros, esta actividad es una apuesta clara por la economía local, destinada a amplificar el beneficio de los negocios locales y del entorno, así como generar empleo, tanto puntual para los días de muestra como de más larga duración, a cuenta de los beneficios de estos días intensivos de exhibición.

Pero sobre todo, es una puesta dedicada a la promoción y proyección de la localidad. Una forma de hacer visible a El Pedroso dentro de la provincia. Atraer visitantes con el aliciente de la feria –casi 2 millones y medio de personas en estos 20 años pasados– y engancharlos con la exquisitez y singularidad de la localidad. Y conseguir, así, que lo que surge como visita puntual a una muestra de renombre, para adquirir buenos productos a buenos precios, se convierta en una asiduidad para disfrutar del entorno natural, de la tranquilidad, del buen comer y del buen vivir.

Cuatro días, en definitiva, para llenarse de sierra. Conociendo, comprando o solo visitando su esencia, que gracias a esta feria de muestras, se vuelve totalmente asequible.


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