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Esperando, de nuevo, a la diosa fortuna

Los vecinos de Osuna y La Puebla de Cazalla aguardan el sorteo de Navidad, que dejó cerca de 200 millones en 2015

21 dic 2016 / 22:21 h - Actualizado: 22 dic 2016 / 07:00 h.
  • Esperando, de nuevo, a la diosa fortuna
    Una mujer muestra una fotocopia del décimo agraciado. / José Luis Montero
  • Esperando, de nuevo, a la diosa fortuna
    La administración que dio el premio. / M.M.

El sorteo acababa de comenzar. Una taza de café caliente era la mejor compañía mientras, de fondo, se escuchaba el sonido más clásico de la Navidad: los niños de san Ildefonso entonando su cántico tradicional mientras cada vecino seguía su tarea. De pronto, la suerte hacía parada en un número que cambiaría para siempre la vida de cientos de vecinos de La Puebla de Cazalla y Osuna.

Eran las 9.15 cuando Isaac Patricio Vaquero y Nazaret Blanco sacaban dos bolas del primer alambre de la primera tabla, cantando un segundo premio en la lotería de Navidad. Tras los primeros minutos de nervios y la comprobación inicial, se hacía público que ambas localidades sevillanas eran dos de las grandes afortunadas en el sorteo gracias al 12.775.

La noticia corrió como la pólvora y, a las puertas de las administraciones de lotería se vivían momentos de ilusión y nervios. Botellas descorchadas y lágrimas de alegría ante un momento histórico por la cantidad de millones repartidos en un solo sorteo. Esta zona de la provincia ha sido poco agraciada en la lotería de Navidad, de ahí que la suerte les pillara totalmente por sorpresa.

Ha pasado un año y aún muchos vecinos no terminan de creerse la inmensa suerte. En total se vendieron 139 series del segundo premio dotado de 1.250.000 euros a la serie, por lo que cada décimo era premiado con 125.000 euros. Un premio que repartía cerca de 200 millones de euros entre Osuna, donde se vendieron 80 series de este número, y La Puebla de Cazalla, con 59 series.

La administración número uno de La Puebla de Cazalla, ubicada en la avenida Moreno Galván, tiene adjudicado este premiado número desde hace años. Su fiel clientela compra el 12.775 semanalmente. Por ello, la alegría fue completa cuando supieron que habían sido premiados. Este año, «a los 15 días de la recepción de los décimos, que fue el 4 de julio, teníamos todos los boletos acabados», cuenta Eduardo Carrillo, el gerente de la administración, quien admite que «también se habían agotado en los mismos días otros dos números que tenemos abonados».

Lo mismo ocurría en la administración de Osuna donde todos los décimos han ido a parar a la hermandad de San Arcadio. El patrón de la localidad repartía la suerte, tal día como hoy, y, como cuenta Paco Rodríguez de la administración Vilches, «desde todos los puntos de España nos han llamado casi diariamente para preguntarnos por el número».

La hermandad de San Arcadio tenía encargos «incluso antes de sacarlos a la venta», explica César Duque, el hermano mayor. Tienen su clientela fija que ya se ha llevado los 800 boletos repartidos entre Osuna y algunas otras localidades que lo piden desde hace años. No obstante, «aún nos pregunta cuándo nos ven, por si quedan alguno».

Con el décimo que tenía la propia hermandad restauraron la cochera donde guardaban el paso y también «donamos a los conventos y Cáritas». Todavía tienen un pequeño pellizco para enfrentar el día a día de la hermandad, que ha crecido en número de hermanos desde diciembre del pasado año. De hecho, reconocen que «se notó una mayor afluencia de vecinos en la calle durante la procesión del santo el 12 de enero».

El patrón lleva vendiendo el número desde hace casi 30 años. Quiso la casualidad que otra hermandad ursaonense fuera quien atesorara esas cinco cifras mágicas. Sin embargo, un año, el gordo de la lotería iba a parar al número 12.774. Por solo una unidad no conseguían el codiciado premio y esto motivó que desistieran de jugarlo. Fue entonces cuando desde San Arcadio se recogió el testigo que les ha traído la suerte.

Todos reconocen que, a raíz del premio, hay un boom en cuanto a la compra de billetes. Eduardo estima que las ventas han crecido casi el doble, «ascendiendo hasta un 300 por ciento ahora en Navidad». Un dato que corrobora Paco, quien confirma que «la suerte está sobrevolando Osuna puesto que, este año, se ha vendido más y hemos dado casi siete u ocho premios de 1.000, 2.000 y 3.000 euros en algunos sorteos».

La vida de cientos de vecinos cambiaba gracias a estos décimos. El hecho de que el premio fuese muy repartido «ha llegado como agua de mayo y ha dado un respiro a muchas familias», reconoce Eduardo quien el mismo día también repartía un cuarto premio.

Anécdotas para todos los gustos y colores. Desde aquellas personas que rechazaron el décimo hasta siete y ocho veces y que «luego lo han pasado muy mal» hasta personas que, dos días después de ser millonarios, «iban a perder su vivienda».

Saben que es muy difícil que la fortuna vuelva a hacer parada en estas localidades, no obstante, su consuelo es que «todos los números entran en el bombo» sonríe Carrillo. Ahora esperan que la suerte le vuelva a acompañar en este día mágico.


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