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Homicidios tuvo que montar un dispositivo «cazahombres» para detener a ‘El Cubano’

Ninguno de los testigos dijo a la Policía que el patrón ordenara al acusado que disparara a la víctima del crimen de la gasolinera

05 abr 2018 / 13:44 h - Actualizado: 05 abr 2018 / 17:30 h.
  • Homicidios tuvo que montar un dispositivo «cazahombres» para detener a ‘El Cubano’

«Un dispositivo cazahombres». Así es como ha descrito el jefe del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional el operativo que tuvieron que montar para poder detener a El Cubano, el acusado por el conocido como el crimen de la gasolinera, ya que el fallecido fue localizado en un surtidor junto a la SE-30. Alberto Hernández Blanco estuvo huido durante una semana, en la que la Polícía se vio obligada a realizar un despliegue de medios técnicos y humanos y que fue posible, según ha relatado el jefe policial, “gracias a la colaboración” de José María Y.T., el patrón de El Cubano. El inspector también ha destacado que “ninguno de los tres testigos” del crimen le señaló como la persona que diera la orden a Alberto de que disparara. “No había indicios que nos llevaran a su detención”, ha defendido.

El jefe del Grupo de Homicidios ha detallado al jurado popular que juzga a El Cubano y a su patrón –aunque este solo es acusado por la acusación particular, ejercida por la familia de la víctima– cómo llevaron a cabo la investigación, después de que sobre las 15.30 horas del 27 de noviembre de 2015 recibieran un aviso de la sala del 091 que alertaba de que “había una persona fallecida en la gasolinera” junto a la SE-30. Cuando los investigadores llegaron allí se encontraron que con el cuerpo había tres personas más, “dos de las cuales ofrecían un testimonio inverosímil y por eso acabamos deteniéndolos por encubrimiento”, mientras que un tercero fue “el que decía parte de verdad”. Eran los amigos de Manuel Jiménez que habían ido con él hasta la finca de José María, conocido como El Gordo, para cobrar a este una deuda.

Sin embargo solo uno contó estos hechos así, “los otros dos decían que se lo habían encontrado en la carretera, luego que estaba dormido y escuchó un disparo”. Fue entonces cuando un letrado amigo tanto de la víctima como de José María llamó a la Policía para explicarles que este último le había contado lo ocurrido y que “se había marchado a Extremadura porque tenía miedo”. El jefe del Grupo habló con José María y este accedió a acudir a la finca. Él llegó antes que la Policía, que comenzó la inspección ocular de la que se hizo cargo la Científica. “Nosotros nos tuvimos que ir porque Alberto contactó diciendo que estaba viviendo a la Policía, que había matado a otras dos personas y que estaba por los alrededores de un hotel de la zona”, explicó el inspector. “Era un hombre peligroso”, así que comenzaron las labores de rastreo, aunque sin éxito.

Los agentes volvieron a la nave donde El Gordo les dijo que “había cámaras en el interior”, aunque él en el juicio dijo que solo en el exterior. Sin embargo, no encontraron imágenes “porque no estaban grabando” en ese momento. El inspector ha dicho que el dueño de la nave no les dijo que hubiera un segundo sistema de grabación, que eso se lo comentó Alberto una vez detenido, pero no lo encontraron en la nave.

Sobre la detención de El Cubano ha explicado que estuvieron una semana tras él, “sabíamos que era un experto en supervivencia. Se movía de noche y se escondía de día”. El rastro se lo siguieron con helicóptero y gracias a los posicionamientos del móvil. “José María se lo recargaba de saldo por indicación mía para que no dejara de llamar”, dijo el jefe de Homicidios. Este ha destacado su colaboración en la detención, pues “una vez que vadeó el río Guadaíra y pasó a Dos Hermanas buscó trabajo y llamó a José María para que le ayudara”. Entonces quedó con él y lo montó en el coche como si fuera a llevarlo al lugar de trabajo, pero “montamos un operativo y salimos y le cruzamos los coches”. Alberto fue entonces detenido y “a partir de ahí se mostró colaborador y admitió lo que hizo”. En su declaración, dijo que José María le gritó “mátalo”, aunque ningún testigo confirmó este extremo y “fue el único que dijo que Manuel llevaba un arma”.

El juicio continúa este viernes con las conclusiones finales y la lectura de los informes de cada una de las partes. La Fiscalía solicita inicialmente para El Cubano una condena de 17 años y diez meses de prisión por asesinato y tenencia ilícita de armas, aunque su defensa reclama diez años por homicidio. La familia del fallecido solicita para los dos acusados 27 años de cárcel por los mismos delitos que el fiscal; mientras que la defensa de El Gordo reclama su absolución.


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