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La Borriquita y su idilio con Santa Ana

La Agrupación Parroquial de La Borriquita regresa a Santa Ana dos décadas después para conmemorar el 40 aniversario de su creación

14 abr 2019 / 19:44 h - Actualizado: 14 abr 2019 / 19:57 h.
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Corría el año 1979 cuando Don Antonio Martín Méndez, el último cura con sotana de Guadalcanal salía a la Plaza de España y pedía a Carlos Ugía, entonces un niño, que reuniera a una serie de chavales, iban a fundar una hermandad. Nacía entonces La Borriquita.

Han pasado 40 años y el sentir alegre de una corporación nacida de niños para niños y de la mano de un cura con alma de niño sigue llenando a Guadalcanal de Semana Santa. Así lo hizo también este Domingo de Ramos. Aunque las previsiones meteorológicas no fueran nada halagüeñas hace una semana, con el paso de los días el sol se fue haciendo dueño del cielo y propició un nuevo domingo de palmas radiante. Un Domingo de Ramos más especial que de costumbre, pues debido a la efeméride la Agrupación Parroquial de La Borriquita tenía preparada alguna que otra novedad.

Lo que no fue novedad es la hora de salida. Entre repique de campanas, a las doce en punto se abrían las puertas de Santa María de la Asunción y ante la expectación de niños y grandes el Stmo. Cristo del Amor y Maria Santísima del Rosario saludaban a su pueblo anunciando que ya era Semana Santa en Guadalcanal.

En un solo paso desde hace dos décadas y con un cortejo de nazarenos de túnica blanca y capillo celeste levantándose la cruz de guía daba comienzo la primera chicotá de esta Semana Santa. A los sones de la Agrupación Musical de la localidad de Dos Torres (Córdoba), La Borriquita caminó serena entre la multitud gracias a una cuadrilla de costaleros consolidada en la última década y con amplia experiencia en otros cortejos.

Este año, en lugar de bajar la Calle Palacios, como lo viene haciendo en los últimos diez años, la corporación se introdujo por Juan Campos. Y es que, con motivo de su cuarenta aniversario, la Junta de Hermandad decidió volver a visitar el barrio de Santa Ana. Un lugar donde el cortejo era recibido antigüamente con gran expectación y fervor cofrade. Un barrio que se recortó del recorrido hace años y que este año ha decidido recuperarse, al menos para celebrar la efeméride. Por eso, el discurrir de la procesión se dirigió por la Calle Santiago, incluyendo una preciosa doble revirá para empezar la subida por la Calle Costaleros.

Recuerdos de antaño

Los recuerdos afloraron recordando los años en los que La Borriquita, que había coronado previamente Santa Ana, se detenía en la confluencia entre Costaleros, Andrés Mirón y Tres Cruces, dedicando una inolvidable chicotá. En aquel entonces descendía. Esta vez ascendió. Ascendió al cielo de Santa Ana, no sin antes hacer ese último gran esfuerzo en Carretas. Llegando al barrio el sentimiento cofrade volvió a desatarse. Eran muchos los años que este lugar estaba huérfano de Semana Santa. No era de extrañar pues que la multitud se agrupara en este lugar privilegiado. De singular belleza fue también su bajada por Calle Granillos, por donde antes solía subir. Era volver a vivir el pasado en un futuro hermoso.

Como colofón su llegada a la Plaza de España, donde la cuadrilla lo dio todo, donde la banda puso sus último sones, donde Guadalcanal supo de verdad que un año más era Domingo de Ramos y comenzaba una nueva Semana Santa.

Hace cuarenta años, Don Antonio Martín, el último cura con sotana reunía a un grupo de chicos para fundar una Hermandad. Este Domingo de Ramos, desde su palco divino volvió a llamar a la puerta de Santa María de la Asunción. Volvió a ver pasar a su Borriquita por Santa Ana y volvió a disfrutar como todos los guadalanalenses de la salida de La Borriquita


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