jueves, 22 agosto 2019
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La dulce Amargura del Lunes Santo en Carmona

San Felipe y Carmona se volcó con su hermandad y la corporación del Lunes Santo procesionó con elegancia en una jornada brillante.

Ezequiel García ezegarcia85 /
15 abr 2019 / 20:27 h - Actualizado: 15 abr 2019 / 21:42 h.
  • La dulce Amargura del Lunes Santo en Carmona

Volvieron los vientos de calle Ancha, de Plazuela de la Romera, de San Felipe en estado puro. Regueras de capirotes negros y túnicas blancas que lucían como un jaspe en un estreno que demuestra cómo y cuánto de bien está trabajando su junta por cuidar el patrimonio más valioso de una hermandad: su gente. La que durante 365 días del año no para de organizar eventos para seguir siendo referentes en la sociedad carmonense.

El día quería seguir agarrándose al bochorno del Domingo de Ramos. Calor del que pica, del que fatiga, del que abruma. Pero la tarde refrescó, y de qué forma. Rebecas que comenzaron a colocarse al caer la tarde. Y se produjo el milagro en una plaza abarrotada. A veces, en la provincia, el silencio y el respeto se acrecienta. Quizás porque la respiración se encoge en esa ojiva que parece infinita con un crucificado que entierra su cuerpo amoratado hasta la rodilla en ese mar de lirios.

La talla de Jorge Fernández Alemán sigue atrayendo a muchos amantes de nuestra Semana Santa cada Lunes Santo. El barrio abraza al forastero y presume de tener al más antiguo de los crucificados que procesionan en tierra andaluza. Corría 1521 y con apenas 30 años el sevillano lo talló para un retablo, bajo la advocación del Señor de la Amargura. Sones clásicos de la Centuria Macarena, binomio perfecto para una joya neogótica en caoba andando siempre de frente en chicotás eternas, como las que volvieron a brindar en la Cuesta de la Fuente. Eternas de las que cautivan. Carmona en estado puro.

Tras Él, la preciosa talla de María Santísima del Mayor Dolor, con ese gesto dulce y angustiado, esa mirada que cautiva, que eriza el vello, que enternece y hace abrazarte a tu madre, bien de pensamiento, bien de obra si la tienes cerca. Sus manos entrelazadas, su andar, su palio bordado casi al completo en ese afán por querer mejorar sus enseres. Emociones metamorfoseadas en llantos alegres en una recogida que contiene la respiración, que encoge el alma, que eleva las pulsaciones. Pétalos, lágrimas, abrazos y rezos por un Lunes Santo para enmarcar.

En San Felipe saben que mañana martes comienza el trabajo. Y siguen en su afán por seguir mejorando su patrimonio. Inmersos se encuentran en la restauración urgente de la torre-campanario de su iglesia. Harina de otro costal. Costal que ayer llevó al cielo y a los corazones de los carmonenses las plegarias reflejadas en los ojos de la dulce virgen y el yacente Cristo gótico.


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