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Alcalá del Río

La leyenda de una ruta de leyendas ilipenses

Un itinerario infantil por Alcalá del Río descubre la cultura, el patrimonio y la tradición mediante la lectura de historias

16 may 2018 / 20:25 h - Actualizado: 16 may 2018 / 21:52 h.
  • Visita a la Cruz de los Benavides, donde se contó la leyenda de cuando el diablo visitó Alcalá. / F.J.D.
    Visita a la Cruz de los Benavides, donde se contó la leyenda de cuando el diablo visitó Alcalá. / F.J.D.
  • Un momento del recorrido cuando los niños hacían entrada en el Alcázar. / F.J.D.
    Un momento del recorrido cuando los niños hacían entrada en el Alcázar. / F.J.D.

Se dice que cada vez que en Alcalá del Río quieren transmitir sus leyendas, llueve. Y no es una leyenda, sino que es la realidad de una actividad organizada por la delegación municipal de Cultura a través de la biblioteca de la localidad, que por la lluvia ha tardado dos años y una semana en llevarse a cabo. Al final, el sol se impuso y permitió que una expedición de jóvenes alcalareños recorriesen el pasado martes el pueblo conociendo su acervo oral.

Alcalá de leyenda se incluye dentro de las actividades infantiles programadas con motivo del Día del libro. Además de talleres y cuentacuentos, el programa recupera esta actividad, planteada para realizarse en 2016 y que hasta ahora no ha podido llevarse a cabo. La intención era «aunar el conocimiento de nuestro patrimonio, nuestras tradiciones y nuestra cultura con la lectura y las actividades infantiles», explicaba David Ruiz, técnico de Cultura municipal. Y «poner en valor el patrimonio etnográfico transmitido oralmente, que además está documentado y hay publicaciones al respecto».

Amplio es el patrimonio oral heredado por los alcalareños. Historias y leyendas que han pasado al papel, recogidas, entre otros, en dos Cuadernos de Temas Ilipenses, obra de José Benjamín Domínguez. Aunque la leyenda de una ruta de leyendas determinada por la lluvia podría ser una de las que se incluyera en el itinerario, se aprovecharon las recopiladas por Domínguez para visitar enclaves históricos y monumentales y relatarlas. Todo un cuentacuentos histórico de la tradición oral.

El itinerario se inició en la plaza de Abastos. Un edificio que hoy día alberga varias delegaciones municipales, pero que en la memoria colectiva sigue conservando la denominación de su funcionalidad primigenia. Porque pesa más la tradición oral y popular. Y en esa apuesta de dar entidad a lo que el boca a boca transmite y conserva cobra importancia esta ruta. «La tradición oral, por poco fidedigna a los hechos que sea, es un relato de nuestra historia y no está de más recuperarla y mantenerla». Y en eso se afanaba Ana Rosa López, la guía de este grupo inquieto de 30 niños y niñas de entre los cuatro y los nueve años. Un público exigente ávido por saber más de su pueblo.

El entramado de calles sirvió para explicar su particular urbanismo árabe de forma didáctica y asequible, a modo también de cuentos, haciéndolo comprensible e interesante para los más pequeños. Los restos del antiguo Alcázar fueron el escenario para la leyenda del acueducto que llevó el agua al cadí de Al Qal’at Ragwal gracias al ingenio de un cristiano preso que –según se cuenta– utilizó los ladrillos de la cárcel para construir la obra hidráulica, y así hacer desaparecer el presidio de la Alcalá árabe.

El repaso a los nombres populares y perdidos de las calles, como la conocida como Rompepiernas o Rompealmas por su desnivel, o la explicación de la función defensiva de la calle Aire llevaron hasta la Cruz de los Benavides, una de las cinco cruces de término heredadas de tiempos pasados, con la leyenda de la presencia del diablo en el pueblo y cómo fue expulsado. El fantasma de las Caganchas hizo su aparición en el antiguamente conocido como callejón de los muertos, donde las lápidas romanas halladas dieron cuerpo a otra leyenda.

Las devociones locales también aparecen en el compendio de leyendas recopiladas por Domínguez en sus Cuadernos. San Gregorio, testigo presencial, narración del siglo XVIII sobre una hornacina y una imagen del Santo; La puerta de Bib Ragel, un relato de cómo la Virgen de los Dolores en su Soledad socorrió a un alcalareño en el siglo XVIII o El fraile que enclavó al Cristo de la Vera Cruz, una narración que retornó de América entre los siglos XVII y XVIII. Pero estas, y muchas otras, quedarán para próximas ocasiones, si la lluvia lo permite, que ya se sabe lo que pasa al respecto. O incluso a la demanda, ya que la Delegación de Cultura ofrece visitas guiadas a petición de grupos organizados.

La próxima semana esta actividad tendrá continuidad de una forma inversa. Si en esta calurosa tarde los pequeños conocieron las historias que sus mayores transmitieron, en la siguiente cita serán los mayores los que cuenten esas historias que sus memorias todavía conservan. «Será un cuentacuentos para mayores», donde ellos tras oír los relatos tomarán parte activa para «contar esas narraciones orales que han oído a lo largo de sus vidas y evitar así que cuando mueran, o sus facultades mentales las borren, desaparezcan». Y tal vez alguno de esos pequeños que las disfruten acabe documentándolas y lleguen a quedar publicadas para la posteridad de Alcalá del Río.

Dentro de muchos años quizás estos niños que hoy han hecho suyas las historias, tradiciones y costumbres de su pueblo las cuenten a sus descendientes. Y explicarán cómo hubo una ruta de leyendas que, lejos de ser una leyenda más, fue una realidad que apostó por el conocimiento de sus raíces y su historia para valorar y comprender a su pueblo y su gente.


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