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Arqueología

«Las galerías podrían superar los seis kilómetros»

La Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas y el Ayuntamiento de Carmona estudian un tesoro oculto durante dos milenios, las galerías de San Antón. El equipo lo completan José Millán, Manuel Bernal, Antonio González y Enrique Peña

09 ene 2017 / 07:32 h - Actualizado: 09 ene 2017 / 07:32 h.
  • Juan Manuel Román, arqueólogo municipal de Carmona en las minas. / El Correo
    Juan Manuel Román, arqueólogo municipal de Carmona en las minas. / El Correo

Un grupo formado por dos espeleólogos, miembros de la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas, José Millán y Manuel Bernal; el geólogo Antonio González; el ambientólogo Enrique Peña; y el arquitecto municipal del Ayuntamiento de Carmona, Juan Manuel Román, han explorado un tesoro oculto durante dos milenios. Ahora cuentan los secretos ocultos en él.

¿Desde cuándo se tenía constancia que existían estas galerías en la zona de San Antón?

—Realmente desde siempre. Estas galerías han servido como abastecimiento a la fuente pública que existía en las inmediaciones de lo que hoy es la Alameda de Alfonso XIII. De hecho, aparecen citadas en las antiguas actas capitulares, donde se dice que se realizaron trabajos de mantenimiento y que fueron parcialmente modificadas entre los siglos XVI y XIX. En los años ochenta los vecinos Manuel Buzón e Ignacio Gómez (Ignacio el Varillero) recorrieron parte del trazado de la mina. Sin embargo, es ahora cuando se están explorando sistemáticamente en toda su extensión, se está dibujando el plano completo de su trazado e investigando sobre su cronología.

¿Cuál es su longitud máxima y con qué otra mina engarza?

—Aún no conocemos la longitud total de las galerías, ya que no hemos terminado el levantamiento topográfico ni hemos podido acceder a determinados sectores que se encuentran taponados, pero creemos que su longitud total puede alcanzar o superar los seis kilómetros. En cuanto a su unión con otras galerías, actualmente, sólo tenemos constancia de que lo hace en un punto próximo a su salida, en un colector donde parece conectar con otra galería próxima que aún no hemos podido explorar.

¿Cuál es su importancia?

—La importancia de estas galerías es fundamentalmente arqueológica dado su origen, la espeleología es solo un medio para explorarlas, documentarlas y ponerlas en valor como el importante patrimonio que son.

¿Cuántos años tienen las estalactitas encontradas en su interior?

—Los espeleotemas o formaciones geológicas existentes en la mina, como estalactitas, coladas o pisolitas, comenzaron a desarrollarse tras la excavación de la mina hace unos 2.000 años. No obstante, existen zonas que son cavidades naturales que fueron conectadas con la mina para captar las aguas que circulaban por ellas. En estos casos si pueden existir formaciones de mayor antigüedad, aunque habría que realizar estudios específicos para determinar su datación. No se han encontrado estalagmitas, ya que sobre el suelo de las galerías corría el agua, lo que impide su formación.

¿Qué grado de pureza tiene el agua de su interior?

—El agua de estos veneros subterráneos siempre ha sido de gran pureza y de ahí el interés de los romanos por captarla y de su uso hasta época reciente. Sin embargo, su situación en pleno casco urbano, hace que, debido a las posibles filtraciones desde la red de saneamiento o a vertidos incontrolados desde algunas viviendas, el agua no ofrezca actualmente las garantías sanitarias ni de pureza necesarias para su consumo.

¿Qué flora y fauna han encontrado en su interior?

—La fauna varía en función de si la mina que exploremos se localiza en el campo o bajo el casco urbano. Cuando se encuentran en el campo suele existir más variedad de fauna, como murciélagos, tortugas, cangrejos, salamandras o culebras e incluso tenemos noticias orales en las que nos cuentan que hasta hace poco tiempo se pescaban peces y anguilas que debieron ser introducidos antrópicamente, posiblemente para su consumo. En la mina de San Antón hemos encontrado gallipatos (un tipo de tritón de gran tamaño), lisos (culebras ciegas), escalopendras y, en sectores donde pueden existir filtraciones desde la superficie, gran cantidad de cucarachas. Con respecto a la vegetación, y debido a que no hay luz, sólo encontramos raíces de árboles de gran tamaño que buscan el agua de la mina a través de algunos de los pozos de registro.

¿Cómo podría ponerse en valor este tipo de grutas para el público en general?

—Debido a su profundidad, morfología, inestabilidad de algunos sectores y por motivos de conservación, especialmente de las frágiles formaciones geológicas, el acceso a la mina para el público en general sólo sería posible de forma limitada. En el futuro podría estudiarse la viabilidad para habilitar un punto de acceso a alguno de los tramos seguros de la mina, aunque siempre deberán primar los criterios de seguridad y de conservación. En el futuro se podría incluso plantear la construcción de un centro de interpretación de estas minas de agua.

¿Qué papel está desempeñando el Ayuntamiento de Carmona y la Junta de Andalucía en todo esto?

— El Ayuntamiento tiene un papel fundamental en la exploración de estas minas y en su futura conservación. Para empezar firmó un convenio con la Asociación Andaluza de Exploraciones Subterráneas con el objeto de que pudiera realizarse este estudio para reconocer o identificar los posibles valores patrimoniales de las minas. Desde el consistorio se gestionan tareas de apertura y control de los pozos, así como de limpieza y destaponamiento de determinados sectores. Pero su objetivo principal es el de la exploración, documentación y levantamiento de la planimetría de las minas con el objeto de incluirlas en el Plan Especial de Protección del Patrimonio de Carmona. También es muy importante la colaboración ciudadana por parte de muchos carmonenses, que nos han aportado valiosa información sobre las minas e incluso nos han facilitado el acceso a la misma a través de los pozos de sus casas.

¿Creéis que pueden haber más hallazgos tan sorprendentes como este de San Antón en las próximas fechas?

—Sin duda. Sabemos que hay una extensa red de galerías bajo el subsuelo de las que sólo hemos explorado hasta el momento una pequeña parte.

¿Tienen constancia de alguna joya subterránea aún por descubrir?

—Hay testimonios verbales y escritos de determinadas estructuras o galerías situadas bajo la ciudad y que aún no han sido localizadas. En cualquier punto de la ciudad puede aparecer un antiguo pozo que conecte con un nuevo sistema de canalizaciones de captación o de conducción aún sin catalogar. Toda esta impresionante obra de ingeniería romana que estamos estudiando es para nosotros un auténtico tesoro.


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