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Coria del Río

Las obras de la SE-40 sacan a la luz una aldea andalusí del siglo XII

Han sido halladas en el tramo entre Almensilla y Coria del Río

03 may 2018 / 13:24 h - Actualizado: 03 may 2018 / 13:48 h.
  • Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / F.C.
    Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / F.C.
  • Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / F.C.
    Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / F.C.
  • Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / F.C.
    Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / F.C.
  • Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / El Correo
    Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / El Correo
  •  Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / El Correo
    Aldea andalusí hallada gracias a las obras de la SE-40. / El Correo

Las obras de construcción de la SE-40, destinada a ser la nueva circunvalación de Sevilla, han sacado a la luz de forma inesperada una aldea andalusí, certificando la existencia de pobladores entre los siglos XII y XIII a medio camino entre las localidades de Coria del Río y Almensillla, en el término municipal de la primera.

El asentamiento que ha salido a la luz ha permanecido oculto a medio metro de profundidad más o menos desde que fue abandonado hace más de 15 siglos, como, y es el que se podría considerar el hallazgo más interesante en la zona desde que se comenzó a mover tierra para construir la carretera, todo ello, como es habitual, bajo la supervisión de un equipo de arqueólogos.

Los detalles de lo hallado los explican Pablo Garrido, arqueólogo en la empresa Atlas Arqueología y Patrimonio, que se ha encargado de hacer el seguimiento de todo lo hallado, desde que en 2011 se encontraron vestigios del denominado Asentamiento de Riopudio, en las obras promovidas por el Ministerio de Fomento y ejecutadas por Vías y Construcciones.

La empresa Atlas Arqueología fue contratada para el seguimiento arqueológico en 2011, y en una primera campaña entre 2011 y 2012, dirigida por Javier Escudero, se excavaron manualmente unos 800 metros cuadrados de estructuras romanas datadas entre los siglos I al VII después de Cristo.

«Lo más interesante de estas primeras ruinas excavadas en 2011-2012 es que correspondían a una mutatio o casa de postas junto a un cruce de caminos importante desde la antigüedad y que se mantuvo activo durante el período visigodo», explica Garrido, que recuerda que en noviembre de 2017 se reinició la actividad arqueológica bajo su dirección y al frente de Atlas Arqueología, con motivo del desvío y reubicación de varias vías pecuarias afectadas por la autovía. En el listado se encuentran el Cordel de Ugena y la llamada Cañada Real de la Isla, «que, básicamente, unen las Marismas del Guadalquivir con la ruta hacia Sierra Morena y la Meseta».

La nueva traza de la vía pecuaria afectaba un sector del yacimiento arqueológico diferente al excavado en 2011 y 2012, una zona donde los restos en superficie ya indicaban que se trataba de un periodo diferente, en este caso andalusí. El estudio realizado lo ha fechado entre los siglos IX y XIII, y la excavación posteriormente ejecutada, entre enero y mayo de 2018, ha confirmado que esta zona corresponde con la antigua alquería almohade de Uncina, «que las fuentes cristianas de los siglos XIII y XIV mencionan en la época inmediatamente posterior a la conquista».

Una serie de viviendas

Los restos hallados corresponden a viviendas de la época Andalusí, «de las que sólo 2 o 3 parecen testimoniar una corta reocupación cristiana tras la conquista, y presentan un mal estado de conservación en general, de manera que su interés radica realmente en la información histórica que aporta».

Pablo Garrido relata que los expertos han podido ver «casas que reproducen el clásico modelo andalusí, con alcobas y alanías, patios centrales con andenes, pozos y jardines rehundidos, pero con un toque más rural, ya que la alquería de Uncina es una aglomeración aldeana dedicada a la agricultura y la ganadería, máxime en el nudo de caminos en que se ubica».

Otro dato relevante es el gran tamaño de las casas mayores y mejor construidas, ya que algunas rondan los 300 metros cuadrados, y la organización del espacio, «ya que los edificios se disponen de forma ordenada y con tendencia clara a la ortogonalidad».

El doctor Garrido incide en que es reseñable el hallazgo de varios silos de la Edad del Bronce, un enterramiento infantil romano a la capuchina, dos inhumaciones de niños de unos 7 años ya de época cristiana y la cerca o fortificación menor de la alquería, que delimitaba la aldea y la defendía de ataques de extraños.

Sin embargo, «esta cerca no pudo contener la razzia benimerí que según las fuentes cristianas arrasó Uncina a finales del siglo XIII o inicios del XIV, algo que parecen confirmar los restos excavados, ya que la ocupación cristiana de las casas almohades tuvo que ser muy corta, pues los materiales hallados -cerámicos y numismáticos- indican un pronto abandono de las mismas, aunque los reyes cristianos habían asentado allí, según distintos documentos de la época, 150 ballesteros catalanes y sus familias».

Pablo Garrido afirma, por último, que el proyecto de la vía pecuaria se ha modificado para que los restos documentados sobre una extensión de 4.200 metros cuadrados no tengan que ser destruidos y desmontados, sino que se ha subido la rasante y estos quedarán protegidos por un geotextil, arenas y gravas. La vía pecuaria además no se prevé asfaltar, de manera que no estará sometida al tráfico habitual.


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