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‘Los Cinco de La Riuela’ ganan la batalla del olvido a Queipo de Llano

El pleno municipal ha acordado renombrar el poblado arrocero en honor a los vecinos fusilados en 1936 y hallados en una fosa de Palomares del Río

10 may 2016 / 22:08 h - Actualizado: 11 may 2016 / 09:05 h.
  • El recién nombrado poblado Los Cinco de La Riuela se encuentra abandonado, entre fincas y tierras de cultivo del arroz. / María Caballero
    El recién nombrado poblado Los Cinco de La Riuela se encuentra abandonado, entre fincas y tierras de cultivo del arroz. / María Caballero
  • El poblado en ruinas. / María Caballero
    El poblado en ruinas. / María Caballero

El poblado Queipo de Llano perderá toda seña franquista para servir a la memoria histórica, homenajeando con su nuevo nombre a los cinco de la Riuela, jornaleros de La Puebla del Río fusilados en 1936 y cuyos restos se encuentran aún en una fosa en Palomares del Río.

Así lo acordó por unanimidad el pleno del Ayuntamiento cigarrero, que previamente acordó en junta de portavoces cambiar el nombre de esta explotación arrocera abandonada, a propuesta del alcalde de la localidad, Manuel Bejarano (PSOE).

El nombre elegido, Los Cinco de La Riuela, fue planteado por el grupo municipal Izquierda Unida a través de su portavoz Antonio Angulo. Se barajaron otras ideas, como «el poblado del cangrejo rojo», propuesta del PSOE, en consonancia con las reivindicaciones de la vecina Isla Mayor, o «poblado de San Sebastián», por la Agrupación Socialista Cigarrera, en honor al patrón del municipio. Finalmente, el pleno apoyó la propuesta defendida por Angulo: «quitar el nombre del asesino y ponerle el de los asesinados».

La polémica en torno al poblado Queipo de Llano, situado a 32 kilómetros de La Puebla del Río, surgió hace dos meses tras la denuncia del abogado especializado en Memoria Histórica y Derechos Humanos, Eduardo Sanz, el cual presentó distintos escritos en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y en las diputaciones.

Bejarano declara que «el principal objetivo era eliminar el nombre de Queipo de Llano», pero se congratula de que todo el pleno «fuera a una». Por su parte, Angulo, explica «la gran satisfacción que supone en la lucha contra el olvido y para las familias de estos hombres», destacando que estas medidas «no deben quedar en declaración de intenciones, sino que hay que trabajar por la memoria histórica».

Los Cinco de la Riuela, asesinados en 1936, tienen nombres y apellidos que a día de hoy aún suponen una lucha para sus familias. Se tratan de Manuel Lama Suárez (asesinado con 50 años), Francisco Ponce Martín (38 años), José Vargas Garrido (31 años), José Blanco Osuna (29 años) y Antonio González de la Rosa (31 años).

El hijo de éste último aún vive: José González va camino de los 83 años, y recuerda nítidamente lo que ha supuesto para su familia el asesinato de su padre. «Lo mataron cuando yo tenía dos años y mi hermano tres, crecimos sin padre. Mi madre se quedó viuda con sólo 26. En La Puebla mataron a 44 personas aquel año», explica. «El 13 de agosto los cinco hombres, que se encontraban encarcelados, iban a ser trasladados a Sevilla, pero a mitad de camino, en un paraje cercano a Gelves denominado La Riuela, se detuvieron. Allí fueron fusilados por falangistas, y los dejaron a pleno sol durante cinco días, agujereados, hasta que fueron tirados a una fosa común en Palomares del Río».

La lucha por conseguir los restos de su padre comenzó en el año 2004, guiado por unas palabras: «Mi madre antes de morir me lo dijo, ‘quiero que los restos de tu padre descansen conmigo’».

González celebra la decisión del pleno municipal, «sobre todo porque con ello puedo decirle a mis hijos y nietos quién era mi padre». Además, sentencia que su lucha «no es por ninguna venganza ni resentimiento. Lo único que queremos son los restos, tras algo que nunca debería haber ocurrido».


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