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El campo y su agroindustria

Los precios sentencian al trigo

Los altos costes de producción y los bajos precios provocan una caída de la superficie cultivada

15 jul 2018 / 20:00 h - Actualizado: 16 jul 2018 / 12:01 h.
  • La producción de trigo es positiva a pesar de la caída de superficie. / Gregorio Barrera
    La producción de trigo es positiva a pesar de la caída de superficie. / Gregorio Barrera
  • Ponentes durante la mesa redonda. / El Correo
    Ponentes durante la mesa redonda. / El Correo

Con la recolección finalizada, los productores de cereales vuelven a afrontarse a «la tragedia de siempre»: unos precios que rozan la ruina. Es el primer análisis que hizo el responsable técnico de cultivos herbáceos de Asaja-Sevilla, José Vázquez, durante la última jornada (la XXV) de Cultivos Herbáceos, que se celebró en Carmona. De continuar esta senda, Vázquez alerta de «la posibilidad de perder un cultivo emblemático» en la provincia como es el trigo duro y que ya cotiza por debajo del blando, circunstancia inusual, según Vázquez.

Los precios son malos y están a niveles de hace 25 años. Según expuso el responsable del sector, la tonelada se está pagando «entre un 15 y un 20 por ciento por debajo de la anterior campaña», a pesar de que el valor empieza a repuntar moderadamente en la Lonja de Cereales de Sevilla. El miércoles, los trigos cotizaban cinco euros por encima.

La calidad no debe de ser la razón. De hecho, Vázquez insistió en que «no hay razones objetivas que justifiquen estos bajos precios en origen, dado que la media de proteínas es del 12 por ciento». Aunque es menor que en otras campañas, Vázquez sostiene que «no es malísima».

Tampoco puede ser una excusa la producción dado que las primeras estimaciones indican que son media-alta. La climatología es la culpable de estos buenos datos. La primavera lluviosa y las suaves temperatura han permitido que el rendimiento del trigo sea bueno. El responsable de herbáceos de Asaja matizó que esta rentabilidad depende de la zona. Puso como ejemplo el trigo duro. Los costes de producción de una hectárea de este cereal rondan los 650 euros y para cubrirlos se precisa de un rendimiento mínimo de 3.500 kilos por hectárea. Costes que sí se han podido compensar en la Campiña, donde se han obtenido entre 3.500 y 4.5000 kilos de media, pero que difícilmente se han podido cubrir en la Sierra Sur, dado que la producción media se sitúa en 3.000 kilos por hectárea.

Precisamente estos altos costes del cultivo –aderezados con los malos precios– son los que han provocado un descenso en la superficie cultivada de trigo duro del 15 por ciento en la provincia. Mientras que el año pasado se cultivaron 116.000 hectáreas de trigo duro en Sevilla, en esta campaña bajaron a 99.000 hectáreas, una merma que Vázquez cree que seguirá produciéndose de no mejorar los precios. De confirmarse estos malos augurios, desde Asaja Sevilla no descartan que desapareciese un cultivo emblemático como el trigo duro. En el caso del trigo blando la pérdida es mínima pero también desciende de 46.600 hectáreas en 2017 a 43.500 en esta campaña.

En cuanto a la producción, Asaja estima que de los trigales sevillanos saldrán 373.660 toneladas de trigo duro Sevilla, el 45 por ciento de la cosecha andaluza y cerca del 30 por ciento de toda la producción nacional. En trigo blando prevé 174.000 toneladas en la provincia, más de la mitad de toda la producción andaluza.

La Junta de Andalucía es consciente de la difícil situación que atraviesan los productores de trigo duro. Por ello, el delegado provincial de la Consejería de Agricultura, Segundo Benítez, explicó durante la inauguración de la jornada que su departamento ha pedido al Ministerio de Agricultura «una ayuda asociada para el trigo duro» de cara a la próxima campaña «para que el cultivo siga siendo rentable».

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Francia es uno de los países referentes en cuanto a la comercialización de trigo duro. A pesar de tener excedente de producción, ésta cotiza entre 215 y 218 euros la tonelada (en Sevilla apenas roza los 200 euros). Según Vázquez, el trigo galo será la «referencia» en el mercado internacional. Por eso, desde Asaja Sevilla consideran una buena práctica que los agricultores almacenen su cosecha comercializarla paulatinamente a lo largo de toda la campaña y poder obtener más rentabilidad conforme los precios se vayan recuperando.


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