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Patrimonio

Naeva aflora desde los cimientos de Cantillana

El hallazgo de una columna en unas obras en el viario abre la posibilidad de ahondar en el pasado histórico de la localidad y recuperar vestigios arqueológicos

11 nov 2017 / 23:02 h - Actualizado: 11 nov 2017 / 22:09 h.
  • Durante unas obras en el viario de Cantillana se ha hallado una columna de origen romano. / F.J.Domínguez
    Durante unas obras en el viario de Cantillana se ha hallado una columna de origen romano. / F.J.Domínguez
  • La alcaldesa de Cantillana, Ángeles García, visita, junto a algunos técnicos, el Museo Arqueológico para recopilar piezas procedentes de la localidad. / El Correo
    La alcaldesa de Cantillana, Ángeles García, visita, junto a algunos técnicos, el Museo Arqueológico para recopilar piezas procedentes de la localidad. / El Correo

Durante años –siglos quizás– ha sido el umbral de la puerta trasera de la Parroquia de Cantillana. Erguido apenas unos centímetros por encima del pavimento, pasó de ser el acceso principal al templo a un vestigio al pie de una puerta cegada, de la que se mantiene su portada pero no su cometido. El reacondicionamiento interno del templo lo dejó sin uso. Pero las obras que se vienen desarrollando en la calle Sacristán José Díaz le han vuelto a dar protagonismo, sacando a la luz que lo que se pensaba que era un simple escalón es una columna, tal vez de origen romano, conservada a pesar de los estragos del tiempo y de su ubicación. Este umbral ha despertado el interés y la ilusión por hacer resurgir de los cimientos cantillaneros la Naeva romana, de la que tan pocos vestigios quedan en el pueblo.

Las que se están desarrollando son las habituales obras de mejora de conducciones y canalizaciones, que periódicamente levantan las calles y, en casos puntuales, descubren vestigios de los que se desconocía su existencia. Ante la aparición de la referida columna, se han establecido las cautelas preceptivas en la obra, «estableciéndose un grado 3 de protección, la más básica», explica José Antonio Valiente, el arqueólogo requerido por el Ayuntamiento para el seguimiento de la intervención. Mientras se cumplimentan los trámites administrativos, documentales y la preceptiva información a instancias superiores, se establece una vigilancia que supervisará el movimiento de tierra y el rebaje de la vía.

El hallazgo es «material de acarreo», un elemento arquitectónico que puede provenir de un edificio anterior y que se utilizó para la construcción del templo, por lo que «puede tratarse de un elemento aislado». Aún así, «al tratarse de la zona que es, la cautela es más que justificada». No en vano, se trata del entorno más inmediato a la Parroquia, donde «se solían establecer camposantos. Puede que aquí los hubiera o no, y no se sabe si aparecerá algún resto». El nombre antiguo de la calle –Pósito–, sugiere que aquí se encontraría el almacén de grano y quién sabe si sus cimientos todavía permanezcan enterrados. Además, en este enclave se erigió la Casa Palacio de los Condes de Cantillana, «tal vez también construido con materiales de acarreo», por lo que es difícil aventurar qué más puede aparecer, o siquiera si existirá algún yacimiento más. «Esto es como un melón por calar, a medida que se vaya abriendo se verá».

Sin embargo, el arqueólogo advierte que «al nivel que ya se ha rebajado no ha aparecido nada». Hace hincapié además en que «esta zona ya ha sido removida en el pasado. Hay una tubería a mayor profundidad, por lo que si entonces no se avisó es posible que no existieran más restos». Como tampoco la memoria colectiva los identifica: «habitualmente las personas mayores recuerdan intervenciones pasadas. Aquí nadie vio que hubiera ningún resto arqueológico».

Pero esta columna ha conseguido despertar el interés del pueblo. Incluso hay quien reivindica que se exponga en el Centro de Historia local, que abrió sus puertas el pasado verano. Sin embargo, Valiente señala que «es un elemento descontextualizado, que ya forma parte de la historia de un edificio de primer nivel. Es complicado pensar en extraerlo».

Y es que Cantillana está ávida de poseer y exponer los elementos de su pasado que el subsuelo ha ido ofreciendo. La alcaldesa de Cantillana, Ángeles García, ha manifestado reiteradamente la intención de recuperar estas piezas arqueológicas para formar parte del citado centro museístico, ubicado en el antiguo Hospital de Todos los Santos.

Fue en su inauguración cuando se trasladó esta intención al delegado territorial de cultura, José Manuel Girela, quien se mostró receptivo a la propuesta de hacer retornar todos esos vestigios. Más aún cuando gran parte de ellos no se encuentran expuestos, sino almacenados. «La intención es la conservación, pero no guardándolos en cajas, sino poniéndolos en conocimiento y en valor», afirmó entonces.

Así, en fechas recientes, la alcaldesa y varios técnicos municipales visitaron el Museo Arqueológico para conocer las piezas que conserva, así como estudiar posibles vías para su recuperación y exposición. Pero no todo lo que ha aparecido en Cantillana ha salido de la localidad. La Casa de la Cultura, en la antesala de su teatro, conserva una estatua de mármol de gran tamaño, conocida popularmente como Dama Romana, y que da muestras del potencial de la localidad en el pasado.

Aunque hasta el momento solo ha sido una columna de procedencia incierta lo que estas obras han sacado a la luz, muchos cantillaneros se sienten esperanzados de que este hallazgo sea el detonante que desentrañe los secretos que el subsuelo de seguro aún alberga sobre el pasado. Y el punto de inflexión a partir del cual la marcha sistemática de vestigios se revierta, puedan volver a su lugar de origen tantos restos que andan desperdigados en museos y colecciones, y que se le de el merecido valor al pasado histórico de esta localidad milenaria.


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