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Semana Santa 2019 en la provincia

Sábado Santo de despedida en La Rinconada

La hermandad de los Dolores completó su estación de penitencia en una tarde sin lluvia, última salida de la Virgen antes de su restauración

20 abr 2019 / 23:00 h - Actualizado: 20 abr 2019 / 23:07 h.
  • El Cristo de la Misericordia en su salida de la capilla de los Dolores, sede de la hermandad.
    El Cristo de la Misericordia en su salida de la capilla de los Dolores, sede de la hermandad.
  • Sábado Santo de despedida en La Rinconada

Los pronósticos lo venían advirtiendo, y los días previos los ánimos se hacían a la idea. Tenía las aguas puestas el final de la Semana Santa, y la anhelada tregua parecía que no iba a llegar. Pero los peores presagios no se produjeron y la hermandad de los Dolores de La Rinconada pudo hacer su estación de penitencia en la tarde del Sábado Santo. Una salida procesional en la que además iba implícita la necesidad de pasear a la Virgen de los Dolores por su pueblo a modo de despedida, en la que ha sido su última salida antes de la retirada del culto para ser restaurada.

Las predicciones dieron esperanzas para poder realizar la estación de penitencia

La recoleta capilla de los Dolores albergó por igual esperanza y resignación durante la mañana. Las continuas visitas a los titulares de la corporación llevaban aparejadas plegarias pidiendo una meteorología favorable. La Rinconada quiere a su Patrona, y deseaba disfrutar de Ella un Sábado Santo más. Las predicciones fueron bajando porcentajes para hacer crecer la ilusión de una nueva estación de penitencia. Más aún después de ser suspendida, en la tarde del Viernes Santo, la de la hermandad del Cristo del Perdón en el núcleo de San José de La Rinconada.

Blanca sobre rojo, la cruz de la orden de Malta lucía orgullosa en los antifaces morados de los nazarenos, que fueron componiendo los tramos del cortejo en la calle aledaña a la recoleta Capilla de los Dolores. Emblema que también aparece en el escudo de la localidad, que brillaba en la medalla de oro de la villa que lucía en el tocado de la Virgen, magistralmente ataviada por Francisco Carrera Iglesias, ‘Paquili’. Un inmaculado exorno floral, compuesto por rosas y claveles blancos, perfumaba a la dolorosa, que también ostenta el título de alcaldesa perpetua de la localidad.

A pesar del sol que brilló a la salida de la dolorosa, fue una tarde plomiza. De cielo y de ánimos. Por el carácter luctuoso del día, con Cristo muerto y su Madre en soledad. Pero también por la sensación de despedida, pues pasado este día, la Virgen de los Dolores – imagen anónima del siglo XIX, atribuida a las gubias de Manuel Gutiérrez Cano – será retirada del culto para ser sometida a un proceso de restauración en el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Una previsión de doce semanas de trabajos en las que el pueblo quedará huérfano de su Patrona, y que se echó a la calle en este sábado para encomendar a la dolorosa sus oraciones y peticiones para este tiempo de ausencia.

Tres caídas de Triana y Cristo del Perdón de La Rinconada pusieron música a la cofradía

La cofradía hizo gala de su seriedad y compostura, tirando de un repertorio musical que, si bien no llegó a ser fúnebre exclusivamente, rebosó clasicismo y sobriedad. Sobre un monte de claveles morados, el Cristo de la Misericordia, obra de Francisco Velasco Barahona, procesionó con paso elegante y medido con los sones de la banda de cornetas y tambores San Juan Evangelista, de la hermandad de la Esperanza de Triana.

‘Dolores de alegría’, como la marcha de Manuel Jesús Navarro, se volvieron a revivir en lugares tan señeros como la conocida como vuelta al Rancho o el discurrir de la cofradía por la plaza Doctor Rodríguez Montes. Este Sábado Santo regaló momentos de recogimiento, y también de concordia y verdadera hermandad en el saludo a las demás hermandades locales en el templo parroquial de Las Nieves. Un numeroso gentío acompañó el discurrir de la cofradía por las calles rinconeras.

Los sones de la banda de música municipal Cristo del Perdón fueron desgranando los últimos compases del recorrido en el retorno, rondando las 23.00 horas, para culminar en su capilla. Esa que se erigió sobre el que en tiempos pasados fuera el hospital de sangre, fundado en esta “arrinconada del río” por Fernando III el Santo en la conquista de Sevilla. Desde ese corazón de la localidad - en el La Rinconada tuvo su origen - y desde los corazones de los rinconeros, la Patrona volvió a interceder como divina mediadora por todos ellos. Con una colecta de piropos, oraciones y encomiendas, la Virgen llegó a su capilla para culminar su estación de penitencia y despedirse de La Rinconada hasta que, llegado un nuevo 15 de septiembre y con todo su esplendor recuperado, vuelva a pasear por las calles de su pueblo.

La Virgen de los Dolores, patrona y alcaldesa perpetua de La Rinconada.


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