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San Isidro y Señora, de Romería

Alrededor de 8.000 palaciegos acompañan al Santo Patrón de los Labradores en una jornada de Gira hasta La Corchuela

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
14 may 2017 / 19:27 h - Actualizado: 14 may 2017 / 19:36 h.
  • La romería estuvo acompañada de mucho fervor y de un sol espléndido. / Fotos: Á. Romero
    La romería estuvo acompañada de mucho fervor y de un sol espléndido. / Fotos: Á. Romero
  • San Isidro y Señora, de Romería
  • San Isidro y Señora, de Romería
  • La alegría, la música y el color protagonizó una jornada muy esperada por los palaciegos.
    La alegría, la música y el color protagonizó una jornada muy esperada por los palaciegos.

La Romería en honor de San Isidro Labrador coincidió en su boom con el del ladrillo, pero aunque hayan menguado los romeros que acompañan al Santo Patrón de los agricultores en un pueblo que tiene en el tomate su seña de identidad, al marido de Santa María de la Cabeza le queda una de las jornadas festivas que da de sí un pueblo vacío y un día de resaca, una serpiente multicolor de flamencas que inunda de alegría la peregrinación desde un confín al otro de la localidad, el intento de recuperar las tradicionales galeras adornadas con papelillos y tiradas por bueyes (este año han sido ya siete, subvencionadas cada una con 300 euros por la Concejalía de Festejos, Juventud y Turismo), la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Andalucía, de la que se cumplen ahora diez años, y, por supuesto, su señora en la carreta tirada por los bueyes.

Más allá del salpicón de lluvias primaverales de los últimos días, la jornada de Gira, como siguen conociendo los viejos en Los Palacios y Villafranca a su romería, amaneció con el sol espléndido que siempre se espera, a excepción del raro año pasado en que la fiesta tuvo que suspenderse. Los titulares de la peregrinación fueron trasladados a pulso desde la parroquia de Santa María la Blanca hasta la carreta. Para el pregonero de la romería, Fran Cabeza, fue un orgullo participar en ese traslado, según adelantó en su sentido pregón del domingo pasado. Cabeza acompañó a la comitiva –con la corporación municipal y el clero– desde el principio, es decir, en las presentaciones de todas esas capillas que se alinean en ese trazado marismeño que conforman la calle Abajo, con su capilla de Los Dolores; la calle Aurora, con su capilla del mismo nombre; y el Furraque, donde la capilla de San Sebastián –patrón oficial del pueblo que ha podido asomar nombre y condición en los últimos años gracias a su procesión del 20 de enero– supone la despedida religiosa e institucional de los santos y los romeros.

A lo largo de esa recta que desemboca en la carretera de El Monte se lucen jinetes, flamencas, charrés y galeras, cada cual en su posición. Los caballos delante, las mujeres con multicolores trajes de gitanas detrás, inundándolo todo, formando una algarabía primaveral que recuerda el concierto de los pájaros sobre la fronda, que es el escenario que se abre nada más salir del pueblo camino del parque periurbano de La Corchuela, a unos doce kilómetros. Hasta llegar allí, el camino de ida se adorna con la alegría de vivir: los cantes en el seno de los 156 charrés que participaban, los bailes cada dos por tres en medio de una carretera solo para la causa, la convivencia de tantos amigos que se esperanzan en este día para serlo eternamente. A la altura del centro terapéutico de drogodependencias, una parada solidaria, y otros cantecitos. Al pasar por el cortijo San Juan del Hornillo, el Ángelus.

La romería se ensancha al llegar a La Corchuela, donde se almuerza y se es feliz con cierta urgencia, porque antes de las seis se emprende el camino de vuelta. Este año se les ha prohibido la entrada, al volver, a los vehículos de tracción animal en el poblado de Adriano. «No es por entrar, sino porque luego algunos se quedan allí hasta las tantas», señalaba el concejal de Festejos, Juan Manuel Bernal Cecilia, comprometido con el empeño municipal en la misma causa que lleva tantas décadas defendiendo la protectora de animales El Buen Amigo, presente en la romería para promover buenas prácticas con los caballos y mulos y hacer uso de los servicios de veterinario, herrador y ban si hiciesen falta. Desde luego, ya no ven las estampas de antaño, por fortuna. La Romería de San Isidro y Santa María de la Cabeza inaugura verdaderamente una primavera sin vuelta atrás.


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