domingo, 25 agosto 2019
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San Nicolás vive con ilusión y fe una nueva bajada de San Diego

A la finalización del recorrido se llevó a cabo una puja para recaudar fondos para arreglar la plaza de la ermita

14 ago 2019 / 09:11 h - Actualizado: 14 ago 2019 / 09:17 h.
  • San Nicolás vive con ilusión y fe una nueva bajada de San Diego

Hace tres meses que el pueblo de San Nicolás del Puerto despedía a su patrón, San Diego. Patrón a su vez de toda la Sierra Morena de Sevilla. Era el día de su romería. Un día donde poco o nada importó el sofocante calor que nos anunciaba el verano. Ayer, 13 de agosto, en un lugar donde la superstición no tiene cabida, San Diego, el padre de todos los maruchos, hacía el camino inverso. A las 19 horas tenía lugar una santa misa en su honor, allá en su ermita. Fuera, impacientes, otros tantos devotos esperaban ansiosos su salida, su bajada hasta el pueblo, y esta se produjo a las ocho y media de la tarde.

San Nicolás vive con ilusión y fe una nueva bajada de San Diego

Del pasodoble a la marcha

Un año más el acompañamiento corrió a cargo de la Banda de Música de Alanís. Fiel a su estilo, tras su emotiva salida, San Diego se encaminó, rodeado de una veraniega naturaleza hasta San Nicolás del Puerto al son del pasodoble. Una larga comitiva le acompañaba mientras sonaba César Jiménez, Amparito Roca, Calle Sierpes o La puerta grande. Tras más de un kilómetro de recorrido, y a la llegada a San Nicolás a la vez que el río Galindo se para en la playa, dejaron de sonar las notas de Jaime Texidor, Eugenio Gómez y Manuel Rojas. Con el pasodoble Ragón Falez, la bajada culminaba su trayecto festivo y comenzaba otro más solemne y comedido. Cambiaba entonces el estilo del acompañamiento musical para deleitar a los presentes con marchas cofrades como Madrugá Macarena, Pasan los campañilleros o Coronación de la Macarena. Sones de Semana Santa que no se despegan, ni mucho menos, en el mes de agosto, cuando quien va delante goza de tanta admiración como la que le profesan sus vecinos y devotos.

San Nicolás vive con ilusión y fe una nueva bajada de San Diego

Una puja extraordinaria

La tarde agonizante y la noche incipiente dieron la bienvenida a la imagen del franciscano nacido en San Nicolás en 1400. Sus vecinos colmaron las aceras para verlo mientras se acercaba a su recogía. Una vez más reinó sobre la escena el misterio tenue de la noche y la emoción contenida. Una emoción que alcanzó su máximo apogeo cuando la comitiva encaró la última recta y se vislumbró la Parroquia de San Sebastián. Con los sones de Madre Hiniesta, San Diego llegaba hasta el corazón de San Nicolás. No solo hasta el centro físico de la localidad, sino también hasta el punto exacto donde hace latir los corazones de aquello que velan por él. La noche, ya por entonces cerrada, se volvió plácida. Una ligera brisa acarició el rostro de los presentes y de la figura más venerada de la comarca. Antes de introducirse en el templo, la hermandad tuvo a bien realizar una puja extraordinaria. Al igual que ocurre en su salida de noviembre, cada uno de los seis palos que tiene el paso de San Diego fueron subastados con el objeto de recaudar fondos para el arreglo de la plaza de la ermita. Ni que decir tiene que el pueblo fue solidario y participó de manera activa en esta nueva puja. Pasadas las once de la noche, y con los sones del Himno Nacional se ponía fin a la bajada de 2019, una procesión cargada de ambiente festivo, pero también de fe y solemnidad con la que San Diego dice adiós emplazando a todos sus fieles a la procesión que tendrá lugar el próximo 13 de noviembre, convirtiendo entonces el otoño en una nueva primavera de sentimientos.


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