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Tomares, el ‘oasis’ de la clase media

El municipio andaluz con más renta per cápita mezcla exclusividad y servicios de calidad

03 oct 2016 / 10:00 h - Actualizado: 03 oct 2016 / 10:00 h.
  • Vistas del municipio de Tomares, con Sevilla al fondo, en una imagen de archivo. / Javier Cuesta
    Vistas del municipio de Tomares, con Sevilla al fondo, en una imagen de archivo. / Javier Cuesta
  • Tesoro de monedas de bronce encontrado en el municipio. / Pepo Herrera
    Tesoro de monedas de bronce encontrado en el municipio. / Pepo Herrera

No es casual que Mariano Rajoy elija Tomares para un acto de precampaña, que María Dueñas haga parada allí para presentar su última novela, que Iñaki Gabilondo dedique una tarde a dar su visión de la política española en el salón de actos de la localidad o que en la pescadería Tele de Tomares de la calle Tomás Ibarra haya género exquisito y prohibitivo para muchos bolsillos. «Para como está la vida, sí que podemos decir que Tomares es un lujo. Aquí todavía se palpa una clase media y media alta, que en sitios por ejemplo como Cádiz es casi indetectable», cuenta Fidel, gaditano que trabaja como funcionario en la Junta de Andalucía y que lleva casi una década empadronado en esta localidad.

Las palabras no mutan de significado, pero sí la percepción que tenemos de ellas en la medida en que las circunstancias cambian. Algo así ha sucedido con el término lujo. La duradera crisis económica ha provocado que su representación se haya rebajado no pocos escalones respecto a la que se tenía hace unos años. Casi siempre que azota una recesión, el lujo que más se resiente es el de las clases trabajadoras, mientras que el de los más adinerados se mantiene o incluso crece. Tomares es un palmeral para la clase media, el municipio de Andalucía que cuenta con mayor renta per cápita de la comunidad. Parejas de entre 30 y 45 años, con plaza fija en la administración o empleados en el sector servicios, perfilan el prototipo del nuevo tomareño que aterrizó en la localidad.

«Aquí ha habido gente del taco desde los romanos», bromea Miguel, nacido en Sevilla capital, pero tomareño de adopción, en alusión al tesoro de la época Bajo imperial que fue descubierto hace unos meses en las cercanías de una de las urbanizaciones más exclusivas de toda la provincia de Sevilla, el Zaudín. El reducto de la clase media y rincones exclusivos como el propio Zaudín o Villares Altos explican la explosión de Tomares, que ha quintuplicado su población desde los años 80 (de 5.000 a 25.000 habitantes). «Todavía hay suelo para acoger unas diez mil viviendas más», cuenta Domingo Espiñeira, uno de los gestores del urbanismo municipal. El Tomares de las urbanizaciones lujosas, el campo de golf o el casino convive con el pueblo de las tostadas de lomo y el menudo de El Estanco o las historias sobre la Chipi o la Bastiana.

«La clave del desarrollo de Tomares ha estado en el urbanismo. Desde hace 30 años se planteó un crecimiento ordenado de la localidad. Se adaptó a lo que los potenciales nuevos habitantes de Tomares podrían venir buscando. Nuestra localización es la misma, respecto a Sevilla, que la que tienen San Juan, Bormujos o Castilleja, pero fue nuestra forma de crecer la que nos hizo atractivos», relata Espiñeira. En ese planteamiento había un aspecto crucial que no había que desatender: convertir Tomares en un lugar lujoso para familias jóvenes con deseos de tener hijos. «Raro es el fin de semana que no se organiza alguna actividad dedicada a los niños, aquí tenemos desde espectáculos de Disney hasta exposiciones sobre Star Wars», cuenta Eva, madre de Claudia y Carlos.

El municipio cuenta con 25 parques, la localidad con más zonas verdes por habitante en toda Andalucía. En un país en el que casi se ha instalado una política del hijo único oficiosa, una de las cosas que más llama la atención es la cantidad de niños que se ven en sus calles. «El esfuerzo que se ha hecho en educación ha sido muy importante. Pocos municipios tienen una oferta tan extensa y de tanta calidad como Tomares». A cargo de facturas del ayuntamiento, todos los centros educativos cuentan con conserjes, monitores infantiles, monitores de educación especial, servicio de comedor, clases de inglés o monitores especializados que acompañan en el recreo a los niños con necesidades especiales.


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