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«A los candidatos de hoy les recomiendo leer el humor de Jardiel Poncela»

Abelardo Linares es editor, librero, poeta. España en una encrucijada electoral de especial calado, en un domingo de lecturas y de compra de regalos, libros incluidos. Quien más ha hecho y hace por divulgar nuestro ayer y hoy literario e histórico es el fundador de Renacimiento

19 dic 2015 / 20:08 h - Actualizado: 19 dic 2015 / 20:08 h.
  • Abelardo Linares, en la sede de Renacimiento, cuyo catálogo de libros supera los 120.000 títulos. / José Luis Montero
    Abelardo Linares, en la sede de Renacimiento, cuyo catálogo de libros supera los 120.000 títulos. / José Luis Montero

Es uno de los pilares de la cultura en España. No es famoso. Es importante. A contracorriente, cuando la galaxia Gutenberg está oscurecida por el universo Youtube, y cuando las grandes editoriales son solo apéndices de la industria del entretenimiento en las que lo libresco pinta poco en la producción de contenidos. Muchos libros de calidad, ya sean novela, poesía, ensayo, historia, periodismo, teatro o cuentos, ya sean de autores españoles, iberoamericanos o de otros países, han visto la luz o la han recobrado gracias a Abelardo Linares. Una labor que dará también insospechados frutos por doquier a lo largo de las próximas décadas, cuando incluso algunas de las obras que ha editado y han pasado más desapercibidas sean descubiertas, leídas, recomendadas y revalorizadas por otro prescriptor (un intelectual, un investigador, una institución universitaria, una fundación cultural,...). Y vuelva a acontecer una vez más, más allá de las generaciones y de las épocas, cual entrega del testigo en una carrera de relevos, la transmisión de saberes, experiencias y creaciones. El renacimiento de vidas, obras, temas y estilos que regresan al futuro y se hibridan de otra manera con los hábitos y mentalidades de nuevo cuño.

Tanto vive en relación con libros y escritores que algunos literatos le han homenajeado inspirándose en él para convertirlo en personaje. Por ejemplo, es el Leonardo Gago de la novela ‘Las esquinas del aire’, de Juan Manuel de Prada. Felipe Benítez Reyes, en la dedicatoria de un libro, le definió como “poeta surrealista y editor suicida. O viceversa”. La biografía y la ejecutoria de Abelardo Linares podría ser un filón para guionistas. También como espejo de España. También en un día de elecciones donde se evocan ideologías y etiquetas de derecha, centro e izquierda, donde ha rebrotado el cuestionamiento sobre qué es España. Cuitas que retrotraen a referentes del siglo pasado, a episodios donde políticos, escritores, periodistas, empresarios, diplomáticos, etc., encarnaron la concordia o la ruptura, la tolerancia o el sectarismo. Abelardo Linares ha rescatado, más que nadie (para convertirlos en libros a tener en cuenta desde la renovada perspectiva de una España al fin vertebrada por una Constitución de todos), las memorias, los testimonios y los relatos de protagonistas y testigos de la España convulsa de la primera mitad del siglo XX. De todo perfil ideológico: liberales, comunistas, falangistas, socialistas, anarquistas, etc. Para conocer y extraer conclusiones. Para evolucionar. Como lo ha hecho el propio Abelardo Linares, forjando su criterio emancipándose del ideario falangista que encarnaba su padre (ya fallecido), y de la mitificación del leninismo que se enseñoreaba en el imaginario de la oposición a la dictadura franquista.

Abelardo Linares Crespo nació en Sevilla en 1952. Ahora reside en Santiponce. Es padre de tres hijos. Su segunda esposa, Marie Christine del Castillo, francesa, colabora con él en sus iniciativas editoriales. La familia Linares está enraizada en el sector de los anticuarios, todavía en Madrid existe Antigüedades Linares, fundada en 1883, la firma en activo más antigua de España, que también tenía sede en Sevilla. Él estudió en los colegios Escolapios y Claret, y en Madrid hizo la carrera de Literatura Hispánica. Su experiencia iniciática como vendedor de libros de ocasión la vivió en el Rastro. Tras retornar a Sevilla, funda en 1974 la Librería Renacimiento, y su sede en calle Mateos Gago no solo se convirtió en el lugar de referencia del libro antiguo español e hispanoamericano, sino en un foco editorial de nuevos libros y autores que adquieren relevancia y prestigio en la España de los años ochenta y noventa.

Muchas personas que no están al tanto del parnaso literario conocieron la existencia de Abelardo Linares porque tuvo notable repercusión mediática el apelativo de ‘el hombre del millón de libros’ cuando compró en Nueva York, en 1995, los impresionantes fondos en español del librero Eliseo Torres, y los envió en barco a Sevilla para unirlos a los miles y miles que ya tenía fruto de sus colecciones editoriales o de otros fondos adquiridos.

-Por su notable labor cultural, ¿cabe considerar que usted tiene más admiradores que compradores de libros?

-Lo de tener admiradores es más cosa de otros mundos, del mundo del cine, por ejemplo, que de libreros y editores. El pequeño editor, como el librero, no es sino un intermediario. Siguiendo en el mundo cinematográfico, algo así como el acomodador de la sala de cine que dispone de una pequeña linterna para dar luz al despistado espectador que no encuentra su asiento en la oscuridad. Trabajo meritorio pero de poco realce, que no suele dar para admiradores. Los compradores de libros son casi infinitamente más numerosos, en especial si hablamos de compradores ocasionales de un libro.

-¿Cuántos libros ha editado en 2015? ¿De cuál se siente más satisfecho?

-Aún quedan unos cuantos por salir, pero serán cerca de 150. Muchos de los libros que he publicado en 2015 me parecen estupendos, pero destacaré sólo uno para que sirva de botón de muestra: La bolchevique enamorada de Manuel Chaves Nogales con prólogo de Felipe Benítez Reyes.

-¿Puede anticiparnos algunos de los títulos que va a editar en 2016?

-El arte de Birlibirloque de José Bergamín con un interesante prólogo del torero Morante de la Puebla. Celia en la revolución, el libro más agotado y buscado de Elena Fortún. Las Memorias de Carolina Otero, “la Bella Otero” amante de reyes y multimillonarios, la más célebre belleza de finales del siglo XIX. Vistiendo la época, las memorias de Paul Poiret, el modisto que quitó el corsé a la mujer en los inicios del siglo XX, amigo de escritores y artistas, maestro de Coco Chanel. Carta al mundo, una excelente muestra de la poesía de Emily Dickinson a cargo de José Cereijo y Miranda Taibo. Biblioteca en llamas, una recopilación de artículos literarios de Juan Bonilla. Estrenos y batallas campales, una sorprendente recopilación de los prólogos que Enrique Jardiel Poncela escribió para sus obras teatrales, editada y prologada por su nieto, Enrique Gallud Jardiel. Las cien mejores poesías de la lengua castellana, una muy personal antología de poesía española recopilada por Luis Alberto de Cuenca y otros muchos libros más, no menos interesantes.

-Para una editorial / librería como Renacimiento, que no tiene nada que ver con el sector de los ‘best-seller’, ¿la temporada prenavideña es también la que logra mayor venta de libros, elegidos como regalo?

-Una editorial literaria tiene un público muy especial y raro no sólo en el sentido de escaso sino en el de literalmente raro, que tiene poco que ver con las habituales campañas de compras. A la hora de vender, como editor, no noto la Navidad. Incluso, siendo sincero, no noto ni siquiera “el Día del Libro”.

-A los candidatos de todos los partidos políticos en las elecciones de hoy, en una España como la actual (órdago secesionista catalán, crispación por la corrupción y por la creciente desigualdad entre ricos y pobres, debate sobre cómo y para qué reformar la Constitución, etcétera), ¿qué les recomienda leer de sus colecciones Biblioteca del Exilio y Espuela de Plata?

-Un editor no debe nunca recomendar un libro que él mismo ha editado; tendría poquísimo mérito. Lo que tiene que hacer es regalarlo. Para relajar la tensión en estos tiempos electorales, yo le regalaría a cualquiera de los presentes candidatos, con muchísimo gusto, no un libro político sino uno de humor. Valga, sin ir más lejos, el del gigantesco humorista Enrique Jardiel Poncela que he editado hace apenas unos meses: ¿Por qué no se suicida usted? Desde luego sin ninguna segunda intención.

-¿Ha sufrido sectarismo desde algunas instancias políticas por las ideas políticas de su padre?

-La verdad es que nunca. Mi padre y yo tuvimos muy distintas ideas políticas. Yo nunca me sentí orgulloso de sus ideas ni pensé que debiera estarlo; al fin y al cabo eran sus ideas, no las mías. Pero me siento muy orgulloso de mi padre. Y más cercano, si cabe, ahora que no nos separan las ideas y ya solo vive en mí.

-¿Qué van a leer los ‘españolitos’ que vienen al mundo si persiste en nuestro sistema educativo un deficiente nivel de desarrollo de la lectura comprensiva?

-La lectura, al contrario que la mera contemplación de imágenes, que es ejercicio relativamente pasivo, implica un esfuerzo, un esfuerzo mental. Exactamente del mismo modo que el deporte implica también un esfuerzo, pero físico. La lectura es por lo tanto, de algún modo, el mejor deporte que puede practicar nuestro cerebro. La falta de comprensión lectora es la mejor prueba de que no se practica ningún deporte cerebral, lo que no deja de ser una pena. Una buena “tableta de chocolate” abdominal dura diez o veinte años, pero un cerebro en buena forma puede muy bien durarnos toda la vida. ¿Qué leerán los españoles del futuro? No lo sé, pero sí que dependerá de ellos.

-Su continua búsqueda de libros interesantes que editar, ¿es su personal Odisea? Y ¿qué encuentra más, la verdad, la belleza o la felicidad?

-La verdad y la belleza e incluso la felicidad (si no nos resulta una palabra exagerada, aunque lo sea) suelen andar siempre muy cerca de los libros, pero para tanto no es imprescindible meterse a editor. Basta con practicar la lectura de forma habitual.

-De tantos autores a los que ha ‘resucitado’, ¿a quién hubiera deseado más conocer y compartir vivencias y conversaciones?

-A los autores de otros tiempos que he editado en los treinta últimos años me basta con haberlos leído, con seguir leyéndolos. Para mí son literatura, excelente, pero literatura. A lo que no me resigno es a no poder seguir compartiendo la vida con los amigos que poblaron mi vida y han ido desapareciendo a lo largo de los años. Por poner nombres concretos y cercanos, no echo de menos a Don Manuel Machado o a Luis Cernuda, por muy vivos que sigan en mí sus versos, sino a Vicente Tortajada y nuestras tardes de tertulia en Mateos Gago 27 o en su casa de la calle Laraña.

-¿Cuál es el factor clave que propicia que una persona sea asiduo lector de libros y lo siga siendo durante muchos años?

-Uno aprende a leer por obligación, porque nos educan en eso; pero nos iniciamos en la lectura por curiosidad, no sólo por obligación. Y uno se convierte en lector habitual (incluso con nocturnidad y alevosía) por placer, porque nos divierte y entretiene y nos hace ser más nosotros mismos. Yo he seguido siendo lector toda la vida porque me lo pasé muy bien leyendo tebeos y libros de niño y de adolescente.

-¿Por qué no se le reconoce a un editor literario como usted que es también un empresario innovador y vinculado a las nuevas tecnologías? ¿En quién se ha inspirado para su modelo de empresa?

-El conocimiento y el reconocimiento deben ir a los libros, no a los editores. Me gustaría que mis libros se viesen más en los escaparates y en las estanterías de las librerías y ser yo transparente, es decir, invisible. Lo de librero y editor no me ha venido de familia y he tenido que aprenderlo todo -si algo he aprendido- yo solo. Creo que lo único que he hecho bien es el lograr hacerme con un buen equipo.

-Según aparece en su web para venta de libros, tiene a la venta 124.919. ¿Qué tiene más demanda, los que vende a 1 euro o las ‘joyas’ para bibliófilos?

-Las “joyas” para bibliófilos no tienen demasiada demanda pues si quedan ya pocas joyas quedan aún menos bibliófilos y coleccionistas. De todas las cosas sin importancia que he conseguido en la vida, la que más me importa es, sin duda, mi biblioteca. Pero eso de hacerse con una buena biblioteca no es algo que hoy esté de moda, aunque se sigan comprando libros. En cuanto a los libros a 1 euro, tampoco son demasiado atractivos pues en ese caso vale (o cuesta) más el collar que el perro, el envío por correo del libro, y eso desanima mucho a los posibles compradores.

-Tiene su web un conversor automático a 95 monedas para comprar así en cualquier divisa del mundo, ya sea la de Suiza, la de Afganistán, la de Zambia o la de Trinidad y Tobago. ¿Desde qué países más ínfimos y lejanos tiene clientes?

-Desde Moldavia, Indonesia, Nueva Zelanda, Tailandia, Túnez, Taiwán, Belice, Barbados, India, Camerún, Camboya, Polinesia, Islandia...

-¿La expansión del español en Estados Unidos le está salvando el balance entre gastos e ingresos?

-Hasta mediados de los noventa hubo algunas buenas librerías de libros españoles e hispanoamericanos en los Estados Unidos, pero ya han desaparecido casi todas. El español se expande, pero el libro español se contrae, va hacia atrás. Algo tiene que ver en ello la absoluta falta de apoyo de las distintas administraciones a las pequeñas editoriales literarias. La semana pasada, por ejemplo, recibí una carta de la Biblioteca Nacional de España solicitando que les regalara ejemplares de los libros por mí publicados pues, al parecer, ahora reciben del Depósito Legal, regalados, dos ejemplares en lugar de los tres que recibían antes. Al parecer, para ellos, el comprar libros se ha convertido en una hipótesis inimaginable, aunque seguramente siguen pagando el recibo de la luz a la compañía eléctrica y las nóminas de los que allí trabajan.

-¿Continúa comprando lotes de libros de bibliotecas personales?

-Lo siento, pero sí. No lo puedo remediar.

-¿Qué autores noveles aconseja especialmente descubrir y leer?

-Si el autor novel es el autor aún por descubrir, el autor que aún no tiene los lectores que realmente merece, casi todos los autores que he publicado son noveles. El listado de los aconsejables sería demasiado largo.

-¿Cómo han de ser las bibliotecas públicas en el presente y en el futuro?

-No sé, pero yo me conformaría con que al menos comprasen libros literarios, aparte de ‘bestsellers’. Incluso con que, sencillamente, comprasen libros.

-A lo largo de toda su trayectoria hasta la fecha, ¿de qué libro ha vendido más ejemplares?

-De los más de 1.500 libros que he editado, de ninguno he vendido más de cinco mil ejemplares. Por suerte las ventas –al contrario de lo que mucha gente cree- no miden, no pueden medir el interés o el mérito de un libro. No sé, exactamente, de qué libro he vendido más. Pero sí sé que el peor vendido (y de autor conocido) vendió sólo once ejemplares. Digo el pecado, por si lo hubiese, no el pecador.

-Si usted adquiriera la casa natal de Luis Cernuda, ¿qué haría con ella? Y si la comprara el Ayuntamiento de Sevilla, ¿qué le recomendaría?

-Si yo adquiriera la casa natal de Luis Cernuda sería porque fuese yo millonario, pero no es el caso. En cuanto al Ayuntamiento o la Junta, yo les recomendaría que no comprasen o construyesen más “cajas” sino que llenasen de contenido las “cajas y cajitas” que ya tienen. No tiene sentido tener vacía o casi vacía la sede de la Fundación Federico García Lorca (Granada), las Atarazanas, el convento de Santa Clara, la Biblioteca Felipe González, etc., etc.

-Persiste la cifra de más del 30% de paro en Sevilla y Andalucía, más de doble que el promedio en la Unión Europea. ¿Usted qué piensa al respecto?

-Me parecería una frivolidad que me atreviese yo a opinar de un asunto tan serio como ese sin tener, en realidad, una opinión al respecto. Del mismo modo, no me atrevería a opinar sobre asuntos de física atómica o microbiología o de las consecuencias de la abducción por extraterrestres. Uno tiene que opinar de lo que sabe y no siempre y en cualquier ocasión.

-En la era de las redes sociales, ¿los políticos españoles ya han perdido incluso el interés por tener una corte de personajes de la cultura, de intelectuales de cámara?

-No creo que existan ya intelectuales de cámara como tampoco pintores de cámara. Músicos de cámara sí, pero creo que la expresión tiene otro significado. Sevilla en la actualidad adolece de camarillas de cualquier tipo, aunque no de camareros.

-De los nuevos espacios culturales que han surgido en Sevilla en los últimos años, ¿cuáles le parecen más interesantes?

-Con toda seguridad “La Casa de los Poetas” que dirige el también poeta José Daniel Serrallé, aunque sea todavía una casa un tanto deshabitada y fantasmal por falta de presupuesto.

-¿Cuál es su opinión sobre la Sevilla y la sociedad sevillana? ¿qué le gusta más y qué menos?

-Sevilla para mí ha sido siempre un misterio. Pero la verdad es que me gusta.


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