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A vueltas con el virus del papiloma humano y sus efectos secundarios

Una asociación lleva años pidiendo que se retire esta vacuna que se pone a niñas de 12 años

09 may 2017 / 15:05 h - Actualizado: 09 may 2017 / 19:16 h.
  • La vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH) se administra a chicas de 12 años para prevenir el cáncer de cuello de útero. / AAVP
    La vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH) se administra a chicas de 12 años para prevenir el cáncer de cuello de útero. / AAVP

Una de las vacunas que más controversia ha generado en los últimos años es la que se administra a chicas adolescentes como medida de prevención frente al virus del papiloma humano (VPH), que se transmite por vía sexual y que puede provocar cáncer de cuello de útero o cérvix, que es la cuarta causa de muerte por cáncer en mujeres. Una enfermedad que padecen cada año entre 7 y 10 por cada 100.000 mujeres en España, según recoge el portal de la Consejería de Salud de la Junta.

La vacuna se introdujo en el calendario andaluz en el año 2008 para niñas de 14 años, si bien en la última actualización, en diciembre de 2016, se decidió adelantar su administración a los 12 años (como transición se mantiene la vacunación a los 14 años hasta 2018), constando de dos dosis que se ponen con un espacio de seis meses entre una y otra.

Sin embargo, la aparición de ciertas reacciones –dolores de cabeza, desmayos, pérdida de la visión, enfermedades autoinmunes...– posiblemente asociadas a la vacuna ha generado una corriente de reticencia a la misma. De hecho, la cobertura de la población diana en Andalucía ronda el 65 por ciento, y en la provincia de Sevilla incluso se halla algo por debajo del 60 por ciento, según datos del año 2015.

El cuestionamiento de la eficacia y esos posibles efectos adversos llevaron incluso a la constitución en julio de 2009 de una entidad a nivel nacional, la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP), con sede en Valencia, que lleva más de siete años reclamando al Ministerio de Sanidad que reconozca los efectos adversos, que dispense atención sanitaria adecuada para las jóvenes afectadas, que dicte un protocolo de actuación que promueva mayor investigación y seguimiento de las jóvenes afectadas, que cree un fondo de compensación por los daños ocasionados por las vacunas y, en último término, la retirada de la vacuna del VPH ya que «no existe justificación alguna para que jóvenes sanas sufran riesgos innecesarios, cuando se dispone de medidas preventivas, eficaces y seguras, como la citología, el preservativo y la educación sexual», explican en su web.

Esta asociación sin ánimo de lucro ha elaborado un documental en el que distintas afectadas y médicos reclaman el derecho de las mujeres a recibir una mayor información sobre los beneficios y riesgos de la vacuna para estar en mejores condiciones de decidir. Y dejan muy claro su condición: «¡Somos víctimas, no antivacunas!».

NOTA INFORMATIVA

La insistencia de esta asociación –en junio de 2015 planteó una iniciativa con más de 39.000 firmas para la retirada de la vacuna– y otras similares en varios países llevó a que el Comité para la Evaluación de Riesgos en Farmacovigilancia europeo (PRAC) iniciara un procedimiento de revisión de la vacuna ante la notificación de casos en países como Dinamarca o Japón. En consecuencia, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios sacó una nota a finales de 2015 en la que se exponía que «los datos disponibles no apoyan que la administración de la vacuna frente al virus del papiloma humano pueda causar el síndrome de dolor regional complejo ni el síndrome de taquicardia postural ortostática», que son las dos principales reacciones identificadas.

En todo caso, la AAVP insiste al denunciar que la vacuna del VPH «no es necesaria, ni segura, ni efectiva» y que «no se están investigando los efectos adversos que se están produciendo y de este modo no existe protocolo de actuación».


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