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Absueltos para seguir salvando vidas

Los compañeros de los bomberos Manuel, Enrique y Julio celebran la absolución de quienes arriesgaron sus vidas para salvar la de muchos refugiados en las costas griegas

08 may 2018 / 10:30 h - Actualizado: 08 may 2018 / 10:30 h.
  • Absueltos para seguir salvando vidas

A las cinco de la tarde de ayer conocíamos la absolución por parte de la justicia helena para los tres bomberos sevillanos que hace dos años se convirtieron en noticia, y por ende, en héroes. Manuel Blanco, Enrique Rodríguez y Julio Latorre cerraban así ayer un largo capítulo cuyo comienzo y final ha tenido un último objetivo: realizar una gran labor humanitaria. Dada la relevancia internacional del tema y el clamor popular que ha amparado el espíritu de estos bomberos sevillanos su absolución hoy es nuestro tema de portada y anoche teníamos el placer de charlar sobre este desenlace con uno de sus compañeros. Daniel García, voluntario de Proem Aid lleva más de diez años salvando vidas al igual que ellos y visitó anoche el plató de Sevilla al minuto.

—La inocencia de sus compañeros ha sido un clamor popular desde que comenzara esta pesadilla pero finalmente han sido absolueltos. ¿Cómo os encontráis?

—Lo primero, enormemente satisfechos por la labor que hicimos y que seguimos haciendo ante el drama tan real que sigue existiendo en las costas del Mediterráneo. Ése es el verdadero problema que hay. Con respecto a todos nosotros, estaba claro que no había otro posible desenlace que la absolución porque ha estado claro en todo momento, desde la detención, que estábamos trabajando por y para salvar vidas. Nada más. Eso no es delito.

—No osbtante han sido dos largos años de incertidumbre. ¿Cómo lo habéis llevado?

—Sí, ha sido mucho tiempo, pero lo que nos ha mantenido ocupados es que no ha dejado de haber trabajo por realizar. Cuando llegamos a las costas griegas en el año 2015 hubo un éxodo masivo de refugiados y nuestra labor, como la de otras asociaciones no gubernamentales, era imprescindible. Con lo cual, el drama nos obligó a no dejar de trabajar y a permanecer en Lesbos a pesar de todo. Cuando ocurrió la detención mis compañeros además estaban en una embarcación danesa porque el motor de la suya falló. Llevábamos poco tiempo, teníamos pocos medios y todos nos ayudábamos entre nosotros. Aún así, justo ese día fueron detenidos sin nigún refugiado a bordo y sin poder rescatar a nadie.

—Ante aquella detención, ¿caló el miedo entre los demás voluntarios porque detuvieran a alguien más?

—Por supuesto, podría haber pasado, y todos lo pensamos en algún momento pero nunca llegamos a parar nuestro trabajo porque aunque el flujo migratorio en Lesbos descendió precisamente desde aquello se nos necesitaba en el resto del Mediterráneo. Cuando ves el rostro de los refugiados que realmente necesitan de tu ayuda, el miedo que puedas haber sentido tú se transforma y se esfuma. Pasan verdadera necesidad, es un drama que las autoridades están pasando por alto incumpliendo promesas y por ello nosotros siempre sabemos en esos momentos críticos que estamos haciendo lo correcto. También recibimos mucho apoyo de la gente, y pensamos en aquellos que no puede ayudar físicamente, tenemos que ser las manos de esos que quieren ayudar pero no pueden. Salvar vidas no es delito.

—¿Se puede decir que no tenéis ya miedo a nada?

—No es realmente así. Es que el miedo se palpa y se ve cuando estás allí, en mitad del mar viendo cómo aquellos que literalmente se ahogan si no los ayudamos están pasando muchísimo más miedo que tú. Llevo diez años dedicándome a esto y nunca se me olvidará la imagen del día en el que me entregaron en una embarcación a un bebé de tan solo dos meses en una manta, y teníamos una temperatura de uno o dos grados. Eso impacta tantísimo que hace que nunca más te plantees lo que estás haciendo, porque como digo es lo correcto. La labor humanitaria es real y necesaria, y debemos tomar un poco más de conciencia todos, además por supuesto de las administraciones públicas que se comprometieron a acoger a un número de refugiados que a día de hoy es irreal.


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