miércoles, 07 diciembre 2016
14:51
, última actualización

Adelgazar a corte de bisturí

Las operaciones conocidas como de reducción de estómago son la única alternativa de la personas con obesidad mórbida para perder peso y ganar en salud

  • Adelgazar a corte de bisturí
    El doctor Salvador Morales con su equipo médico realizando una cirugía bariátrica a un paciente con obesidad. / El Correo

No es cuestión de estética, es un problema de salud. Los pacientes con obesidad mórbida que acuden a la cirugía bariátrica para adelgazar lo hacen para mejorar su calidad de vida, no para estar más guapos.

Pero no todas la personas con exceso de peso pueden optar a la cirugía bariátrica. Hay que cumplir unos requisitos. Según explica el coordinador de la unidad de cirugía bariátrica del hospital Virgen del Rocío y jefe del servicio de cirugía bariátrica de Quirónsalud Sagrado Corazón, Salvador Morales Conde, para poder someterse a estas intervenciones los pacientes deben tener un índice de masa corporal –IMC– (se calcula dividiendo el peso en kilos entre el cuadrado de la altura en metros) por encima de 40, aunque admite que hay excepciones. Señala que una persona cuyo IMC está entre 35 y 40 también puede ser intervenido si tiene alguna patología como diabetes o hipertensión. Ya en casos de entre 30 0 35 de IMC se efectúa si el paciente padece trastornos metabólicos importantes.

Este cirujano remarca que los efectos positivos de la cirugía bariátrica son muchos y muy importantes, porque la calidad de vida del paciente mejora considerablemente. Pone como ejemplo que una persona obesa antes de operarse ve el fútbol en la televisión, «pero después de la intervención y tras perder peso ya puede practicar este deporte». Pasa, señala, de ser un deportista pasivo a ser activo. Otro dato importante que aporta este doctor es que la mayoría de los operados que sufrían diabetes tipo dos o hipertensión, tres días después de pasar por el quirófano ya no necesitan medicación. Morales Conde calcula que en en un plazo de dos años, las personas intervenidas pierden un 85 por ciento del peso que les sobraba.

Aunque mencionar la palabra quirófano imponga y de algo de miedo, el coordinador de la unidad de cirugía bariátrica del Virgen del Rocío asegura que el índice de mortalidad por estas operaciones es del 0,1 por ciento. Reconoce que esta cirugía es compleja, pero recalca que la técnica y el material han avanzado muchísimo, «en 20 años se ha bajado de un riesgo del tres por ciento al 0,1 por ciento actual».

Este cirujano, no obstante, admite que existe el riego de entrar en un quirófano, a lo que se une que la mayoría de las personas que son operadas son pacientes complejos porque son o han sido fumadores, bebedores y padecen hipertensión y diabetes, entre otras enfermedades.

Aunque la franja de edad para poder someterse a una cirugía bariátrica está entre los 18 y los 65 años, la mayoría de las personas que se operan tienen entre 35 y 55 años y «la vida les cambia por completo. Antes de la intervención venían a la consulta con colores oscuros y al año de la intervención visten colores vivos». Otro dato importante que aporta el doctor Morales es que muchas de las mujeres que se operan tienen problemas para tener hijos, «pero al año de haberse operado ya vienen a la consulta embarazadas».

Respecto a las intervenciones que se realizan con más frecuencia se encuentran la gastrectomía vertical, también conocida como gastroplastia tubular o manga gástrica, y el by-pass gástrico. La primera técnica, según este cirujano está en auge por su simplicidad y efectividad.

Su compañero, Antonio Barranco, coordinador de la unidad de obesidad Quirónsalud del Infanta Luisa y también cirujano en el Virgen del Rocío, indica que la cirugía es el último paso para bajar de peso cuando la obesidad afecta a la salud con enfermedades como diabetes, hipertensión, colesterol, artrosis y depresión, que aumentan el riesgo de padecer un infarto. El doctor Barranco explica que hay varias operaciones bariátricas –banda gástrica ajustable, by-pass gástrico y gastrectomía vertical– y que dependiendo del paciente se realiza una u otra. Todas ellas son de reducción de estómago, que pasa de tener 1.300 centímetros cúbicos a 850 centímetros cúbicos, «con lo cual se come menos, pero más veces al día».

Este especialista explica que tras la operación estas personas cambian sus hábitos y mejoran su calidad de vida considerablemente, porque sus relaciones personales también mejoran. Recuerda que muchas de estas personas antes no salían a la calle.

Lista de Espera de tres años

El doctor Barranco se queja de que los pacientes que acuden a la cirugía bariátrica tengan que esperar una media de tres años para poder ser intervenidos en la sanidad pública. Indica que es un problema que afecta a la mayoría de los hospitales de España, «no es exclusivo de los hospitales sevillanos», por lo que anima a las diferentes administraciones a que tomen cartas en el asunto para acortar estos plazos. El doctor Barranco admite que este tipo de intervenciones son bastante costosas, pero pide a las autoridades que hagan el cálculo de cuánto cuesta realizar una cirugía bariátrica y cuánto cuestan la atención que requieren los pacientes obesos durante toda su vida. «Es menos costoso intervenirles que tratarles», afirma con rotundidad.

En este sentido, manifiesta que una intervención bariátrica realizada en un centro privado puede costar entre 11.000 y 18.000 euros, dependiendo de los casos, un dinero que no todo el mundo tiene.


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