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Agricultores reparten 6.000 kilos de patata nueva en defensa del cultivo sevillano

El Ayuntamiento de Sevilla ofrece sus mercados para promocionar la patata nueva y concienciar al consumidor

12 jun 2018 / 13:11 h - Actualizado: 12 jun 2018 / 22:39 h.
  • Asociafruit y Asaja repartieron ayer en la plaza del Altozano 6.000 kilos de patata nueva recién recolectadas. / Manuel Gómez
    Asociafruit y Asaja repartieron ayer en la plaza del Altozano 6.000 kilos de patata nueva recién recolectadas. / Manuel Gómez
  • Serra explica a Villalobos y Castreño las diferencias entre las patatas. / M. Gómez
    Serra explica a Villalobos y Castreño las diferencias entre las patatas. / M. Gómez

A los pies del río que hace seis siglos fue testigo de la partida de Fernando de Magallanes, en lo que se considera la primera vuelta al Mundo, justo delante de un mercado como el de Triana y en plena plaza del Altozano, representantes de Asaja y Asociafruit han repartido 6.000 kilos de patata nueva de La Vega «recolectadas ayer mismo [por el lunes]», como ha apuntado el periodista Pepe da Rosa, en un acto que tenía como objetivo concienciar al consumidor de la calidad del tubérculo sevillano frente a la patata de conservación (procedente, principalmente, de Francia).

Los allí presentes –algunos desde las nueve de la mañana, dos horas antes de que empezara el evento– también han sido testigos de las diferencias de una y otra patata con una fritada en la que ha saltado a la vista la calidad de la patata sevillana. La vieja se ha ennegrecido a los pocos minutos de entrar en contacto con el aceite pero «no por culpa de la vitro, ni de la sartén, ni del aceite, sino de la patata», ha recalcado el responsable del sector en Asociafruit, Marcos Román.

Los productores pondrán fin a la campaña de recolección en dos semanas, pero mientras han salido a la calle para pedir a los consumidores que exijan en sus lineales patata nueva de Sevilla y «que no les engañen» con la patata «maquillada» –por aquello de que está lavada–, ha explicado el presidente de Asaja Sevilla, Ricardo Serra. La de conservación es una patata que llega a estar hasta nueve meses en cámara. Esto se traduce en un pérdida de las calidades organolépticas del producto y en que el almidón se convierte en azúcar, lo que repercute directamente en la salud del consumidor.

La provincia es la principal productora de este tubérculo en Andalucía –copa el 44 por ciento de la superficie de la comunidad– con 3.500 hectáreas. Sin embargo, si se compara con la superficie de hace dos décadas, el territorio ha perdido más de la mitad del suelo dedicado a este producto por la entrada en masa de patata de conservación. Las «malas prácticas» de venta por parte de la distribución han provocado que «muchos productores de La Vega y el Aljarafe hayan abandonado el cultivo», ha recalcado el responsable del sector en Asociafruit. Una merma que se traduce en «pérdida de riqueza y empleo», según Román.

Los agricultores ven ilógico que la patata local apenas tenga presencia en los lineales nacionales, mientras que los mercados internacionales se la rifan. De hecho, el 70 por ciento va directa a exportación. En este sentido, Román encuentra paradójico que desde hace un mes «la patata nueva sevillana se venda en los Lidl de Alemania, pero no en España». Una situación que empieza a revertirse pues la cadena alemana ha empezado a introducir el tubérculo sevillano en sus lineales nacionales, tal y como está haciendo también Mercadona.

Los productores no están solos en su cruzada. En el evento, la vicepresidenta de la Diputación, Agripina Cabello, ha animado a los ciudadanos a consumir patata sevillana para «crear riqueza y apoyar así el sector agroalimentario, cuyo papel es fundamental en la sociedad». Una opinión compartida por la directora general de Industrias y Cadena Agroalimentaria de la Consejería de Agricultura, Rosa Ríos, quien además ha pedido el esfuerzo de los consumidores para que presten más atención en sus compras y se fijen en las etiquetas para «hacer patria». Por su parte, la delegada de Empleo del Ayuntamiento de Sevilla, Carmen Castreño, pone a disposición de asociaciones y productores los mercados de la capital para promocionar la patata nueva de la provincia y recuperar el cultivo perdido.

¿Cómo diferencio una patata nueva de una de conservación?

En el lineal. La piel de una patata nueva salta fácilmente al darle un pequeño golpe con el dedo, mientras que la de la vieja se endurece por la conservación. También hay que fijarse en el origen de la etiqueta.

En la sartén. Cuando se fríe una y otra, «la vieja se tuesta demasiado, se ennegrece y se queda reblandecida» por el alto contenido en azúcar, apunta Román. La nueva, en cambio, se queda crujiente.

En la boca. Los altos niveles de azúcar de una patata de conservación provocan que al cocinarla tenga un sabor dulce. La sensación en la boca es de comerse «un caramelo, no una patata», indica Román.


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