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Centenario cargado de ilusión

Los Reyes Magos de Oriente, junto a la Estrella de la ilusión y el resto del cortejo que el próximo 5 de enero llenarán de luz las calles de Sevilla, tomaron posesión de ‘sus cargos’

01 dic 2016 / 23:22 h.
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    Foto de familia de los participantes en la Cabalgata, junto a las autoridades del Ateneo, el Ejército y el Ayuntamiento. / Fotos: Manuel Gómez
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    Francisco Galnares, rey Melchor.
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    Joaquín Moeckel, rey Gaspar.
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    Juan Espadas, rey Baltasar.

Se acerca, ya se presume, una cabalgata histórica: la del centenario del Ateneo, un siglo de fantasía y de magia que este jueves vivió en Capitanía General el acto de proclamación de los Reyes Magos y el resto del cortejo. «Es tiempo de vísperas, que en Sevilla sabemos vivir con intensidad», señalaba el presentador del acto, Cristóbal Cervantes.

Tras la bienvenida del jefe del Estado Mayor, Carlos Palacios Zaforteza, tomaba la palabra el presidente del Ateneo, Alberto Máximo Pérez Calero, quien encontrándose en ese edificio no pudo menos que recordar a su autor, Aníbal González, «que fue presidente del Ateneo y que moría poco después sin tomar posesión».

Siendo este próximo enero rey mago el alcalde de Sevilla, Pérez Calero tuvo palabras de elogio para el Ayuntamiento «100 años juntos, por eso estamos arropados, porque detrás de todos nosotros está el pueblo». Además le recordó a Juan Espadas que, cumpliendo con lo prometido, los alimentos recogidos este año «irán para las barriadas de Cerro-Amate».

Con motivo del centenario, este año se estrenarán 20 carrozas, desde la de la Estrella de la Ilusión a la propia del Centenario, por poner sólo dos ejemplos. Esta última refleja las puertas de la Maestranza, de la que salió por primera vez hace 100 años, y la de la sede del Ateneo de Sevilla.

Poco a poco, en un acto que contó entre el público con la presencia de miembros del Ateneo y del Ejército, así como ex reyes magos y familiares de los nuevos coronados, Cervantes daba paso a algunos de los personajes relevantes en la organización, comenzando por el pregonero, el conocido periodista Luis del Val, quien en 2003 se alzó con el premio Ateneo de Sevilla de novela con la obra Las amigas imperfectas.

Tras él, que recogió las pastas del pregón, Palas Atenea María Pérez Mellado–, el Mago de la Fantasía Ángel Moliní Estrada– y el Gran Visir Alberto Pérez-Solano Arqués–, quienes recogieron sobre el escenario la diadema, el gorro de mago y el turbante que lucirán en el cortejo.

Y en esta llegaron los personajes principales, encabezados por la Estrella de la Ilusión, Carolina Alés Matador, la más esperada por los niños y mayores que aguardan la llegada de la Cabalgata cada año, reuniones de familias completas que, casi siempre en el mismo sitio, cerca de casa, ven de nuevo brillar sus ojos al paso del cortejo.

Luego fueron subiendo los tres Reyes Magos, para a continuación ir tomando la palabra uno a uno, palabras muy distintas pero igualmente sentidas.

«Alejandro, Paco, Nicolás Lucas, son los responsables de que mi vida sea una constante noche de Reyes». Con estas palabras dedicadas a sus hijos comenzaba a hablar Francisco Galnares González, rey Melchor el 5 de enero y el resto de días, director general de SYRSA. Emocionantes palabras, desde los nervios «imposibles de calmar» de su hija Alejandra, a la línea que una vez al año desaparece entre lo real y lo mágico. Así, recordaba cómo sus padre llenaba de caramelos un balcón de la calle Pagés del Corro al que no llegaban los Reyes, y reconocía que, con la decisión del Ateneo «he regresado a mi infancia», para acabar de nuevo recordando a sus hijos y a su familia, «la mejor empresa que tengo».

El mediático abogado Joaquín Moeckel Gaspar el 5 de enero, en homenaje a su padre–, comenzó haciendo referencia al lugar y a la bandera ubicada junto al atril: «El Ejército español es mi casa y estoy encantado de estar al lado de la bandera de España. Me encanta».

Dijo pensar «que es incienso lo que lleva y quiero administrar el tesoro de la ilusión, que no tiene edades ni límites». Ya, medio en broma medio en serio, afirmaba mirando a la cara al presidente del Sevilla FC, rey Baltasar el pasado año, Pepe Castro, que «sólo me queda una cosa, tras ser hermano mayor y rey mago, ser presidente de un club de fútbol y está aquí mi presidente». Siguiendo con el tema futbolístico habló de la paradoja de que Melchor va en un trono «rojo, rojo, rojo, siendo verde, verde, verde», y en su caso pasa justamente lo contrario. Y por último contó que el presidente de la Cabalgata, Manuel Sáez, le había comentado que los acompañantes debían tener entre 14 y 28 años «y en la mía el más joven tiene cuarenta y tantos, es una carroza de carrozas».

El último de los reyes de oriente en tomar la palabra fue Juan Espadas, no como alcalde, sino como rey Baltasar, «desde la ilusión, el compromiso y la responsabilidad de lo que significa en Sevilla ostentar esta condición».

Recordando su infancia, se reconoció como «uno de los más agonías para coger caramelos, en esos Jardines del Valle donde la mayor parte de las veces» lo veía, próximo a casa en Miraflores. Es un «día grande para Sevilla», y este año del centenario el Ateneo ha puesto un plus de «cariño, entrega y esfuerzo».

En sus 50 años «recién cumplidos», afirmaba que esta es «una de las cosas más emocionantes y que me pasa por el honor de ser alcalde de Sevilla». «Esa ilusión de los niños es la que ahora voy a tener la oportunidad de proyectar en el recuerdo de arriba a abajo, un privilegio».

El punto final lo puso el concejal de Fiestas Mayores, Juan Carlos Cabrera, quien celebró la buena labor del actual presidente de la entidad «escribiendo en páginas de oro el presente y el futuro del Ateneo», y concluyó haciendo pública su carta a los Reyes Magos: «Que la sonrisa de nuestros niños sea eterna», que nos libre de enfermedades y que no haya violencia en la ciudad.


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