domingo, 18 noviembre 2018
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, última actualización

Con hechuras de Centro

Nervión es un barrio residencial al que no le falta un perejil y que se ha convertido en todo un referente urbanístico de la Sevilla actual

09 mar 2018 / 11:42 h - Actualizado: 09 mar 2018 / 18:54 h.
  • Uno de los talleres para personas de la tercera edad en el centro cívico de La Ranilla. / El Correo TV
    Uno de los talleres para personas de la tercera edad en el centro cívico de La Ranilla. / El Correo TV
  • La delegada del Distrito Nervión, Inmaculada Acevedo.
    La delegada del Distrito Nervión, Inmaculada Acevedo.
  • Aprendiendo a montar en bicicleta en Ciclo Nervión.
    Aprendiendo a montar en bicicleta en Ciclo Nervión.
  • El limonero de la casa regionalista de Pilar, en el corazón de Nervión.
    El limonero de la casa regionalista de Pilar, en el corazón de Nervión.
  • Plato de Fabes en el bar de Ricardo Almansa.
    Plato de Fabes en el bar de Ricardo Almansa.

Sevilla tiene un centro intramuros, en su Casco Histórico, y otra zona que también merece la consideración de centro de la ciudad. Les hablo de Nervión, el lugar en el que esta semana hace parada ¡Mira qué barrio! Un espacio que por su urbanismo, sus comercios, sus servicios y todos los elementos que pone a disposición de vecinos y visitantes se ha convertido ya en uno de los referentes de Sevilla. Los más de 16.000 habitantes de Nervión no dudan en asegurar que en su barrio se vive muy bien. Lo tienen todo a mano, casi sin necesidad de moverse para cubrir sus necesidades. Y eso que gozan de una de las mejores conexiones de transporte público de la ciudad: con varias líneas de Tussam y hasta más de una parada de la línea 1 del Metro.

La Gran Plaza es el centro neurálgico de un barrio cuyas 65 calles se ramifican desde ahí formando manzanas casi de idéntico tamaño. Así se ideó el barrio cuando, a inicios del siglo XX, se pensó construir en unos terrenos que eran propiedad del marqués de Nervión una barriada al más puro estilo inglés. Tierras que incluso fueron ofrecidas como sede de la Exposición Iberoamericana de 1929 y que al final se donaron en parte para edificar el matadero y el centro penitenciario Sevilla 1.

Nervión es un barrio con hechuras de centro de gran ciudad. Tiene de todo, pero de todo, de todo. Hasta buena gente y espíritu de barrio de siempre. Y eso, en la Sevilla del siglo XXI, es un mérito y de los buenos. En nuestro paseo por el barrio hemos descubierto muchas cosas que desconocíamos y hemos mostrado algunos de los logros alcanzados en los últimos años. Uno de los más especiales nos lo mostró la delegada del distrito, nuestra querida Inmaculada Acevedo, en el Parque de la Ranilla. Aquello, que fue cárceles hace años y lugar de represión, es ahora una zona verde, abierta al barrio y con un centro cívico en el que se desarrollan cada día infinidad de talleres, que nos atrevimos a practicar. ¡Cómo no!

Con las fuerzas renovadas dimos un paseo por el mercado de Nervión, en Marqués de Pickman. Que es, para que ustedes lo entiendan, como la calle Sierpes del barrio. Un ir y venir de gente que compran en los comercios de toda la vida, donde lo fresco es el mejor aliciente para ganar la batalla a las grandes superficies.

Tienen tanto que contarnos como Marcos, un santanderino que llegó a Sevilla hace muchos años para huir del hambre y labrarse un futuro. Regentó un establecimiento mítico como la Ponderosa y ahora hace disfrutar a los vecinos con los dulces de La Pradera, su confitería de la Gran Plaza. Aunque lo que hace disfrutar es su experiencia, sus batallitas y el saber que acumula a base de esfuerzo. Menudo mérito.

También fue de mérito lo de la familia Mancheño en Ciclo Nervión. Paco, el padre, empezó alquilando bicis en la Plaza de España y ahora, ya jubilado, ve como sus hijos continúan con un negocio en el que aman y cuidan la bicicleta. Francisco y Cinti nos abrieron las puertas de su ferretería y nos mostraron los secretos de cómo debe afilarse un cuchillo como Dios manda. Y claro, tanto esfuerzo, requería reponer fuerzas. El bar de Ricardo Almansa, capataz y hostelero, fue la solución perfecta. Unas fabes, unas croquetas y de postre, un arroz con leche de primera categoría

Con el estómago lleno y el alma repleta de sonrisas y grandes detalles cerramos nuestro paseo visitando a Pilar, vecina de una de esas casas regionalistas de Gómez Millán que son un tesoro en Nervión. Así que con tantas joyas inmateriales salimos de este barrio felices y con la lección aprendida de vivir un lugar que merece la pena. La semana que viene nos vemos en San Bernardo.


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