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Consejos para ponerse en la piel de los niños

El Virgen del Rocío celebra un taller sobre dermatitis atópica, una enfermedad en alza en los países más desarrollados que afecta ya a alrededor del 15 por ciento de la población infantil

19 mar 2017 / 20:09 h - Actualizado: 19 mar 2017 / 20:23 h.
  • Consejos para ponerse en la piel de los niños
    El doctor Bernabéu explica a los padres asistentes al taller la evolución de la enfermedad en los niños. / Manuel Gómez

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La dermatitis atópica preocupa, y mucho, dado su creciente avance en el mundo occidental, pues la incidencia de esta enfermedad crónica ha multiplicado el número de casos conocidos por dos y hasta por tres en los países más desarrollados. En nuestra comunidad autónoma afecta a alrededor del 15 por ciento de la población infantil, una realidad a la que trata de poner freno el Hospital Universitario Virgen del Rocío.

Es por ello que la Unidad de Dermatología Pediátrica de este hospital infantil ha organizado esta semana un taller sobre dermatitis: «Lo llamamos Escuela de Atopia (esto es, la reacción anormal de hipersensibilidad frente a diversos alérgenos)», explica su responsable, el doctor Pepe Bernabéu, que añade que «ya hicimos uno antes del verano de 2016 pero hubo pocas familias porque no le dimos mucha difusión. Esta vez han acudido unas 60 familias y 35 hijos, reclutadas en las consultas de Dermatología hospitalaria, a las que acuden los casos más graves que no se solventan en Atención Primaria. Nuestra intención es hacer dos o tres talleres por año».

La razón de ser de estos talleres es la de «aportar a los padres información clara y precisa» sobre la enfermedad, así como una serie de consejos y recomendaciones para controlarla y sobrellevarla mejor, ya que «el tiempo de consulta es casi siempre insuficiente y no da pie a resolver algunas dudas que nos formulan los padres», explica el doctor.

Tras la presentación en el salón de actos del Maternal, los niños asistentes fueron a un ciberaula en el Infantil, donde voluntarios de la Fundación Theodora especializados en el trato con niños hospitalizados les enseñaron trucos relacionados con el cuidado de la piel, mientras un payaso amenizaba esta sesión, que duró cerca de una hora y media.

CUATRO PROFESIONALES

Mientras, los padres recibieron una charla a cargo de cuatro profesionales: dos dermatólogos les explicaron por qué se produce la dermatitis, por qué es cada vez más frecuente, y les dieron unas medidas para proteger la barrera; un pediatra les otorgó claves en el plano psicosocial (cómo afecta a la autoestima de los niños o al rendimiento en el colegio); y un alergólogo para contarles la relación entre alergia y dermatitis.

La dermatitis atópica sólo afecta a entre un 2 y un 5 por ciento de los adultos, pero en edad infantil el porcentaje se dispara casi hasta el 20 por ciento. Bernabéu argumenta que «muchos síntomas se curan al llegar a una edad adulta. Casi un tercio de la población tiene unos genes que le predisponen a sufrir dermatitis atópica aunque suelen estar aletargados. En una sociedad química como esta, el entorno favorece, es ideal para activar esos genes».

El doctor detalla que «la piel es como un muro muy fino que se rompe con facilidad. Pasan dos cosas: por un lado, pierdes agua y la piel se reseca, por lo que aparecen los picores; por otro, cosas de fuera atraviesan ese muro y entran en el organismo».

Esos agentes externos que traspasan la barrera pueden ser «pólenes, alimentos, fibras, detergentes, productos químicos que hay en el agua, en los geles, en el aire...». Un catálogo de amenazas cada vez mayor «porque la carga química en el mundo occidental es muy elevada. En los países en vías de desarrollo no hay tanta dermatitis», expone Bernabéu, que recalca que estos problemas tampoco eran tan frecuentes «hace dos generaciones, con nuestros abuelos. Entonces había unos porcentajes mínimos de dermatitis atópica, entre el 1 y el 2 por ciento, y eso en la infancia. Hoy, en cambio, sobre todo en países como Alemania o Dinamarca se están alcanzando tasas de hasta el 23 por ciento».

El doctor asegura que «hay muchas cosas que se hacen mal y no se eliminan y otras que no se hacen. Por eso hay que darles las herramientas a los padres, una serie de cuidados que deben tener en cuenta no sólo cuando aparecen los síntomas sino también en el día a día porque si el problema llega a la edad adulta, puede convertirse en crónico y los pacientes más graves tienen una calidad de vida pésima».

Esos cuidados son cosas muy sencillas: «Todo lo que desengrasa es malo para esa barrera de protección que tenemos: lo típico de dejarlos en remojo un rato largo o bañarlos con agua muy caliente. Hay que hacer baños ultracortos y con agua tibia, a una temperatura inferior a los 34 grados; usar geles que no sean jabones alcalinos... lo que es bueno para fregar los platos es malísimo para los niños», resume.

«El estrés, las infecciones, los cambios de tiempo, que haya más pólenes en el aire... todo eso hace que empeoren los síntomas. La dermatitis es crónica pero funciona a base de brotes y todo lo que estimula el sistema inmune provoca una reacción», concluye Pepe Bernabéu.


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