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Balance sobre adicciones

Crece el número de menores atendidos en Proyecto Hombre

El perfil del consumidor: hombre de 36 años, con pareja, hijos y bajo nivel formativo. La cocaína sigue siendo la mayor adicción

26 jun 2018 / 10:40 h - Actualizado: 26 jun 2018 / 10:42 h.
  • El cannabis es la principal adicción para el 59 por ciento de los adolescentes de entre 14 y 21 años. El consumo de cannabis alcanza el 19 por ciento en la población adulta de Sevilla y el 7,1 por ciento en el resto de España. / El Correo
    El cannabis es la principal adicción para el 59 por ciento de los adolescentes de entre 14 y 21 años. El consumo de cannabis alcanza el 19 por ciento en la población adulta de Sevilla y el 7,1 por ciento en el resto de España. / El Correo
  • Presentación este martes de la memoria de Proyecto Hombre Sevilla. / M.P.
    Presentación este martes de la memoria de Proyecto Hombre Sevilla. / M.P.
  • Presentación este martes de la memoria de Proyecto Hombre Sevilla. / M.P.
    Presentación este martes de la memoria de Proyecto Hombre Sevilla. / M.P.

Los datos de Proyecto Hombre son preocupantes. Casi el 20 por ciento de sus usuarios en Sevilla tienen entre 14 y 21 años, un dato que se ha duplicado respecto al año anterior, 2016. El cannabis sigue siendo la principal adicción para el 59 por ciento de estos, la cocaína para el 29 por ciento y, por primera vez, se ha llegado a un 12 por ciento de comportamientos adictivos sin sustancia, como las tecnologías para la información y la comunicación (TIC), redes sociales o los juegos patológicos. Entre los adolescentes, sigue predominando la presencia de varones, si bien las mujeres están en torno al 24 por ciento.

Sin embargo, la memoria de Proyecto Hombre Sevilla arroja un dato esperanzador: desciende el número de usuarios en tratamiento. Si en 2016 atendieron a un total de 1.056 personas –920 hombres y 136 mujeres–, en 2017 la cifra se redujo a 897 usuarios –794 hombres y 103 mujeres–, lo que supone un descenso del 15 por ciento.

En este sentido, el 88,5 por ciento de los usuarios de Proyecto Hombre son varones, mientras que el 11,5 por ciento se trata de mujeres, una cifra que se ha reducido respecto a los datos de 2016, cuando las féminas eran el 13 por ciento. Además, la edad media de la población atendida alcanza los 36,2 años, siendo la cocaína el principal motivo por el que se demanda tratamiento. En concreto, la cocaína es la principal sustancia de consumo para el 58 por ciento de los usuarios de Proyecto Hombre Sevilla. Una sustancia que comienza a consumirse a los 20 años, por lo que el periodo de latencia desde que se inicia el consumo problemático hasta que comienzan el tratamiento es de 16 años.

Por tanto, no resulta descabellado afirmar que el perfil de persona consumidora de cocaína es el de un hombre de 36 años con baja cualificación –el 65 por ciento tiene una formación equivalente a ESO o inferior–. Este dato vienen a subrayar la importancia de la formación como factor preventivo, pues solo un ocho por ciento de los universitarios requirieron atención en Proyecto Hombre. Sí es cierto que el 71 por ciento de los usuarios cuenta con apoyo socio-familiar, ya que proceden de ámbitos de convivencia con pareja e hijos, solo con parejas o con sus padres.

Por otro lado, el 66 por ciento de los consumidores de cocaína había estado trabajando durante los tres años anteriores, frente al 48 por ciento de los consumidores de otras drogas. Los datos vienen a confirmar que la pérdida del empleo por parte de estas personas fue uno de los principales motivos para acudir a Proyecto Hombre, pues una gran mayoría de sus usuarios perdió su empleo en los 30 días anteriores al ingreso.

El director de Proyecto Hombre Sevilla, Francisco Herrera del Pueyo, presentó estos datos en la Fundación Valentín de Madariaga en compañía del alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y del delegado municipal de Bienestar Social, Juan Manuel Flores. Herrera advirtió de que el número de adolescentes adictos a la tecnología podría seguir aumentando en los próximos años, por lo que reclamó ayuda a las administraciones públicas. Por su parte, Espadas afirmó que aunque la droga no esté entre las principales preocupaciones de la sociedad, «debe estarlo entre los representantes públicos».

Proyecto Hombre en España

Los datos nacionales que arroja el informe presentado por Proyecto Hombre confirman la tendencia alcista de la presencia de la mujer en sus tratamientos, si bien en 2017 se produjo una reducción respecto a 2016 pasando del 16,1 al 15,7 por ciento. Asimismo, la edad media ha descendido levemente de los 38,3 años del año anterior a los 38,2 de 2017. Cabe destacar el aumento importante de usuarios menores de 30 años. En concreto, este sector suponía el 14 por ciento, mientras que el año pasado supuso el 21,7 por ciento del total de usuarios de Proyecto Hombre.

Según el informe, las personas que reciben tratamiento suelen contar con apoyo socio-familiar. Tanto es así que el 78,4 por ciento de estos individuos vive con algún tipo de compañía y el 12,9 por ciento lo hace en soledad. La compañía más habitual es la de los padres, pues el 24,8 por ciento de los usuarios de Proyecto Hombre en 2017 seguía este modelo de convivencia. Asimismo, el 23,4 por ciento vivía con su pareja e hijos y el 17,3 por ciento solo con su pareja.

Por otro lado, la baja cualificación sigue siendo un factor fundamental, aunque se ha reducido casi diez puntos respecto a 2016. En concreto, el 58,7 por ciento de los usuarios de Proyecto Hombre –casi seis de cada diez personas– presenta un nivel de estudios inferior a secundaria. Asimismo, los perfiles laborales que más solicitan un tratamiento en la fundación se trata de personal de servicios 39,4 por ciento junto al personal de la industria y la construcción 33,4 por ciento. En 2016, estos sectores suponían el 42 y el 40 por ciento respectivamente.

Otro de los datos que revela el informe es que en 2017 aumentó el número de personas que acudieron a alguno de los centros de Proyecto Hombre a solicitar tratamiento por iniciativa propia. Si en 2016 este dato alcanzó el 77 por ciento, en 2017 se incrementó hasta el 78,1 por ciento. En este sentido, la cocaína sigue siendo la principal sustancia por la que se demanda tratamiento. En este sentido, los responsables de Proyecto Hombre manifiestan su preocupación por el repunte del consumo de cocaína, que en 2017 alcanzó su pico más alto del último lustro. Sin embargo, la suma de todos los tipos de ingesta de alcohol supera al consumo de cocaína y alcanzaría al 37,7 por ciento de los usuarios de Proyecto Hombre. Asimismo, 2017 experimentó un leve descenso en el consumo de cannabis, pasando del 9,3 por ciento al 7,1.

Estos datos vienen a confirmar que el consumo de cocaína ha aumentado notablemente en los últimos cinco años en detrimento de la ingesta de alcohol, que mantiene su tendencia bajista. Por otro lado, el cannabis mostró en 2017 su registro más bajo del último lustro.

Una de las principales preocupaciones de Proyecto Hombre es el tiempo de exposición que sus usuarios tuvieron respecto a las drogas, dado que un mayor periodo de consumo agrava las consecuencias físicas, psíquicas y emocionales del individuo. En este sentido, el alcohol es percibido como una sustancia con un peligro menor al resto de drogas, lo que propicia que tenga el mayor periodo de latencia –tiempo que discurre desde que se inicia el consumo problemático de la sustancia hasta que comienza el tratamiento– de todas las sustancias adictivas, situándose en 29 años. En concreto, la edad media de inicio de consumo de alcohol es de 15,9 años, mientras que el afectado suele iniciar tratamiento en torno a los 44,6 años. El menor tiempo de latencia lo presenta el cannabis. Tan solo 12 años discurren desde los 16,5 años en los que se inicia su consumo hasta los 28,6 en los que se solicita tratamiento. Por su parte, la cocaína se sitúa en un tiempo intermedio de 16 años. La edad media de inicio de su consumo se sitúa en los 20,6 años y se demanda tratamiento a los 36,2.

Solo en Andalucía, el 87,8 por ciento de los usuarios de Proyecto Hombre fueron varones, mientras que las mujeres representaron el 12,2 por ciento del total. Asimismo, el 92,7 por ciento de estas personas tienen menos de 50 años. En concreto, el grupo de edad comprendido entre los 29 y los 39 años es el más concurrido y representa el 35,2 por ciento de los usuarios andaluces de Proyecto Hombre. Por otro lado, el consumo de cocaína en Andalucía está por encima de la media nacional, ya que el 36,5 por ciento de los usuarios que demandó tratamiento en 2017 lo hizo por adicción a la cocaína. Alcohol y cannabis completan el podio de las sustancias adictivas con el 24,5 y el 14,6 por ciento respectivamente.

La mujer presenta una mayor dificultad para acceder al tratamiento

En todos los tramos de edad, en todos los patrones de consumo y en todos los programas, la diferencia entre hombres y mujeres es significativa. Esta diferencia no puede explicarse únicamente con que las mujeres representan una población menor en términos absolutos en este estudio, sino que habría que preguntarse si realmente no hay más porque no acceden al tratamiento. En este sentido, cabe destacar la diferencia por sexo entre quienes viven solo con sus hijos: únicamesnte el 0,8 por ciento de los hombres frente a un 10,9 por ciento de las mujeres. Que esta situación se dé en clara mayor medida entre las mujeres, podría estar poniendo de manifiesto un factor clave en relación a disponer de mayor o menor facilidad en el acceso a tratamiento por parte de unos y de otras, respectivamente. Además, a lo largo de la vida, ellas han sufrido abusos de una manera significativamente más alta que los hombres, tanto en el plano emocional –69 por ciento frente al 46 por ciento–, físico –49 por ciento frente al 23 por ciento– y sexual –27 por ciento frente al 4 por ciento–.


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