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Diez colegios bajo la lupa para bajar la huella de carbono

El proyecto europeo ‘Edufootprint’ mide desde el consumo de energía y papel hasta de productos de limpieza para paliar su impacto y proponer medidas

28 feb 2018 / 17:12 h - Actualizado: 28 feb 2018 / 19:37 h.
  • Reunión de los participantes de ‘Edufootprint’ el pasado 20 de febrero en Sevilla. / El Correo
    Reunión de los participantes de ‘Edufootprint’ el pasado 20 de febrero en Sevilla. / El Correo

Se llama Edufootprint y su objetivo es medir y bajar la huella de carbono de los colegios, en principio, de diez centros sevillanos. Una vez se obtengan los resultados, se propondrán medidas y, si dan buenos frutos, el programa se exportará a otros colegios, sevillanos y de toda Europa. De hecho, en este proyecto participan nueve socios europeos.

Se mide desde el consumo de papel hasta de productos de limpieza, la factura eléctrica o, entre otras cosas, si los profesores y alumnos llegan al colegio en coche, a pie o en bicicleta.

Raúl Mir es el ingeniero industrial responsable del proyecto en el que participan los colegios Arrayanes, Híspalis, Isbilya, Maestro José Fuentes, Menéndez Pidal, Tierno Galván, Vélez de Guevara, Concepción Estevarena, Ángel Ganivet y Carlos V, el único de la provincia, en concreto, de Camas. En total, serán 61 los centros y edificios analizados en el arco mediterráneo.

El Colegio de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental es quien lidera el proyecto en España, con un presupuesto total de 1,2 millones de euros, de los que un millón provienen de fondos de la UE. El Colegio andaluz dispone de una partida de 188.783 euros, de los que un 85 por ciento son fondos Feder (160.466 euros).

Desde el Colegio recuerdan que los edificios son responsables del 40 por ciento del consumo final de energía y del 36 por ciento de las emisiones de gas de efecto invernadero en la UE. La mayor parte de la huella ambiental de los edificios se debe a operaciones de mantenimiento y gestión no corregidas y parte de este impacto proviene del sector público, donde alrededor del 60 por ciento de todas las superficies de los edificios públicos en la UE es de colegios.

«Ya tenemos los datos recogidos durante el curso pasado, los analizaremos y propondremos medidas que el Ayuntamiento, si lo cree conveniente, adoptará», explica Mir para añadir que las medidas a implantar pasarán, por ejemplo, por cursos de concienciación para profesores y alumnos con el objetivo de consumir «lo mínimo». Además, en su opinión, las medidas que se pondrán en marcha pueden hacer que los niños estén de forma «más confortable» en los colegios, reduciendo así el calor y el frío intenso que sufren en muchos centros que no están bien climatizados.

EduFootprint es un proyecto cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional con el objetivo de bajar la huella de carbono (huella ambiental) en edificios de colegios públicos de ciudades mediterráneas (Interreg), considerando todo el ciclo de vida del servicio educativo. Según comenta Mir, el proyecto acabará a finales de febrero de 2019 y la participación del Colegio de Ingenieros arrancó en septiembre del pasado año.

En él participan nueve socios europeos: la Provincia de Treviso (Italia), la Agencia Regional de Energía y Medio Ambiente del Norte de Alentejo (Portugal), el Instituto de Innovación y Desarrollo de la Universidad de Ljubljana (Eslovenia), el Centro Euromediterráneo para el Desarrollo Sostenible (Italia), el Instituto Europeo Pashko (Albania), EGTC Efxini Poli-SolidarCity Network (Grecia), Rete Iside, Red de escuelas para el Medio Ambiente y el Ahorro Energético (Italia) y Ambiente Italia. Los pasados días 20 y 21 de febrero miembros de estos organismos mantuvieron una reunión en Sevilla para analizar la evolución del programa.

El Colegio de Ingenieros Industriales de Andalucía Occidental es socio principal, si bien el Ayuntamiento también participa, a través de su delegación de Educación, Participación Ciudadana y Edificios Municipales, como asociado. La principal diferencia entre socio y asociado es que el primero tiene asignado presupuesto en el proyecto y el segundo, no.

La participación del Ayuntamiento consiste en la selección de los colegios, la comunicación con ellos, facilitar el contacto con el equipo de trabajo para el cálculo de la huella de carbono y los planes de acción, así como la colaboración en eventos y otras actividades de comunicación, según informó el Colegio.


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