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El carril bici redujo a la mitad el riesgo de sufrir accidentes

Un estudio apunta a la construcción de la red de vías ciclistas como la clave. Desde 2007 aumentaron los atropellos pero se multiplicó el número de usuarios

17 oct 2017 / 07:24 h - Actualizado: 17 oct 2017 / 08:59 h.
  • El estudio publicado en una revista internacional señala a la construcción de la red de vías ciclistas como la clave. / Antonio Acedo
    El estudio publicado en una revista internacional señala a la construcción de la red de vías ciclistas como la clave. / Antonio Acedo

La construcción de una red completa de vías ciclistas en Sevilla ha hecho que sea más seguro desplazarse en bici por la ciudad. Esta es la principal conclusión de un estudio que acaba de publicar la revista científica de difusión internacional Accident Analysis and Prevention, una de las mas prestigiosas de su ámbito a escala mundial.

El artículo, elaborado por el profesor de la Universidad de Sevilla y socio de la asociación ciclista A Contramano Ricardo Marqués, y por el también socio de A Contramano y consultor independiente Vicente Hernández-Herrador, analiza el «riesgo» de circular en bicicleta por Sevilla. En concreto, el estudio se centra en el periodo 2000-2013. Es decir, siete años antes y siete años después de la creación de la red de vías ciclistas de la ciudad. Para ello, estos expertos han comparado el número de accidentes con ciclistas implicados dividido por los millones de desplazamientos en bicicleta al año.

El artículo explica, además, que el caso de Sevilla es «único» pues «no existen experiencias similares» del «crecimiento de usuarios de la bicicleta en paralelo al desarrollo de una red de vías ciclistas». Por lo que consideran que es una «oportunidad para estudiar el impacto de la implantación del sistema».

Además, detalla que antes de 2006, la ciudad contaba con 12 kilómetros de carriles «inconexos» y otros siete que para los «paseos recreativos junto a la orilla del río Guadalquivir». A lo largo de 2007, «el Ayuntamiento construyó 65 kilómetros de nuevas vías ciclistas», pasando a tener 77 kilómetros, que fueron 164 en 2013 –152 segregados y 12 kilómetros de vías compartidas, principalmente dedicadas al uso recreativo–.

Marqués y Hernández afirman que con la llegada de la red –segregada, conectada y completa– se potenció el número de sevillanos que optaron por utilizar la bici en sus desplazamientos. Un aumento que el estudio explica en que la mayoría de los usuarios «se sentían seguros al ir en bici alejados de los vehículos a motor que se desplazan por la ciudad».

Este crecimiento de usuarios fue aparejado de un crecimiento en la cifra de accidentes donde los ciclistas estaban implicados. Si bien, explica el profesor de la Hispalense, «el porcentaje de accidentes es mínimo en relación con el aumento de ciclistas». Por ello, el estudio –que toma datos de siniestralidad recogidos por los agentes de tráfico (policía local y guardia civil) y reflejados por la DGT– estima la reducción de accidentes en un 50 por ciento. Una bajada que, apunta Marqués, se dio «sobre todo al inicio» de la implantación de las vías ciclistas. «De ahí concluimos que es el hecho de que se hiciera así, que se apostara por expandir los carriles y se hiciera una red completa, que permite moverse a cualquier punto de la ciudad, lo que aporta más seguridad a los desplazamientos en bici».

En concreto, en el periodo 2000 – 2005 se registraron de media 18 accidentes ciclistas por cada millón de desplazamientos, mientras que en el periodo 2007 – 2013, esta cifra descendió a 7,70, es decir a menos de la mitad.

Junto a esta reducción del riesgo de sufrir accidentes de tráfico, el artículo afirma que se ha producido también una notable reducción en la gravedad de los mismos. Según el informe, los ciclistas con lesiones consideradas graves han pasado de ser el 10 por ciento del total de los ciclistas accidentados en el periodo anterior a 2006 a ser el 5 por ciento en el periodo posterior a dicho año.

En cuanto a la tipología de los accidentes ciclistas, éstos siguen siendo en su mayoría (83 por ciento) colisiones con vehículos a motor, repartiéndose el 17 por ciento restante entre colisiones entre bicicletas, con peatones, caídas y otros accidentes individuales. Con estos datos, Marqués y Hernández deducen que la implantación de la red de vías ciclistas segregadas «ha supuesto un incremento notable de la seguridad de los ciclistas, tanto en lo que respecta a la reducción del riesgo de sufrir accidentes como en lo que respecta a la reducción de la gravedad de los mismos».

Aun así, el informe indica que las colisiones con vehículos a motor siguen siendo la principal causa de accidentes ciclistas. En este contexto, explica que son necesarias «más medidas que protejan a los ciclistas» de este tipo de accidentes. Ante la imposibilidad de crear vías ciclistas segregadas en todas las calles, las medidas de pacificación del tráfico y la mejora en los diseños de las intersecciones parecen ser las actuaciones más adecuadas en dicho sentido. Unas iniciativas que hasta la fecha se han desarrollado «muy poco» en la ciudad.

Para los autores del artículo «es una investigación importante en la medida en que permite cuantificar la contribución a la seguridad vial de la construcción de las redes de vías ciclistas, algo que en algunas ocasiones ha sido puesto en duda, así como identificar las razones para dicha contribución». Además, la investigación es también «de relevancia» en el marco de los debates que están teniendo lugar en algunas ciudades andaluzas en torno a la utilidad de los carriles bici, «como es el caso de Granada».


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