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El conflicto eterno del taxi sigue creciendo

Movilidad. Desde hace una década la parada del aeropuerto, controlada por unos pocos, es el punto caliente del problema. El colectivo rechaza las nuevas empresas que ofrecen servicios de coche con conductor

15 feb 2017 / 15:07 h - Actualizado: 16 feb 2017 / 21:12 h.
  • Un grupo de taxistas mantiene una reunión en el barrio de Los Remedios tras los últimos incidentes y agresiones que han ocurrido en el sector del taxi. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez
    Un grupo de taxistas mantiene una reunión en el barrio de Los Remedios tras los últimos incidentes y agresiones que han ocurrido en el sector del taxi. / Reportaje gráfico: Manuel Gómez

El sector del taxi vuelve a vivir un momento convulso en la capital sevillana. Al eterno problema de la parada del aeropuerto de San Pablo se suma ahora la proliferación de nueva compañías de coches concertados con conductor que no han sido bien recibidos por los taxistas. Ni por los que habitualmente operan en el aeropuerto de Sevilla ni tampoco por el resto de conductores. La competencia nunca es bienvenida.

El problema de la parada del aeródromo viene de hace años. Al ser una carrera larga es muy jugosa para los taxistas pero prácticamente está copada por los taxis de la Asociación Hispalense de Solidaridad del Taxi, algo que este colectivo siempre niega a pesar de las evidencias. Si un taxista se pone a la cola a la espera de clientes y no pertenece a este grupo, seguramente tendrá problemas y podría encontrar las ruedas de su coche rajadas, como suele suceder. Uno de los taxistas que ha hablado con El Correo –que prefiere no revelar su nombre por miedo a represalias– lo explica de forma muy simple. «Si un cliente me para en la ciudad y me pide ir al aeropuerto lo llevo sin problema. Una vez allí, lo lógico sería ponerme en la cola de la parada y volver desde el aeropuerto a la ciudad con otro cliente ¿no? Pues no se puede. Si no eres de ellos seguramente cuando vayas al baño te pincharán las ruedas. Te dan la vez pero misteriosamente nunca te llega el turno y te pegas allí horas y horas hasta que te vas humillado», denunció.

Esta situación se intentó solucionar durante el primer Gobierno del alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín (1999-2003). Blas Ballesteros, quién fuera su concejal de Tráfico durante aquel mandato logró que un referéndum entre los taxistas de la ciudad avalara los turnos en el parada del aeropuerto, a pesar de los intentos sabotaje de esta convocatoria y de las propias amenazas, pintadas en su casa y destrozos en dos vehículos que sufrió el propio Ballesteros.

Este sistema establecía que únicamente podían tomar clientes en el aeropuerto aquellos taxistas cuyo turno se lo permitía, y no todos como ahora. Si no tenían turno ese día podían llevar clientes al aeródromo pero deberían volver de vacío. De esta manera, se supone que todos los taxistas podrían trabajar libremente y esperar su turno en San Pablo sin miedo a represalias. Pero la historia fue bien distinta. Continuaron los sabotajes a los taxistas que no pertenecían a la Asociación Solidaridad e incluso el entonces presidente de la Unión Sevillana del Taxi, José Padilla, sufrió una paliza de madrugada a manos de tres dirigentes de Solidaridad con palos de madera y barras de hierro –según denunció en la comisaría– que le provocó hematomas en brazos y piernas y una brecha en la cabeza en la que necesitó ocho puntos de sutura. Padilla, preguntado esta semana por este medio sobre aquella agresión y cómo el conflicto degeneró en situaciones de este tipo, optó por no hacer ninguna declaración sobre aquel triste suceso. «Estoy ya alejado del mundo del taxi», explicó.

A pesar de que no se lograba la paz, Monteseirín y Ballesteros continuaron con su empeño de regularizar la parada del aeropuerto, algo que se mantuvo durante dos años y medio gracias a la intervención tanto de la Policía Local como la Nacional, que se encargaban a diario de velar por el cumplimiento de los turnos y denunciar a aquellos que cobraran tarifas abusivas a los clientes –entonces no existía todavía la tarifa fija de hoy día–. En total se retiraron 32 licencias de taxi por sabotaje a otros vehículos y cobrar de más a los usuarios, y se abrió un buen número de expedientes a otros tantos profesionales del taxi.

Este sistema de turnos, que fue recurrido en los tribunales de Justicia por un grupo de taxistas, fue avalado por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en una sentencia el 5 de septiembre de 2002. En ella decía que el Ayuntamiento de Sevilla tenía potestad para implantar este sistema –los taxistas argumentaban que al estar el aeropuerto fuera del núcleo urbano las competencias eran de la Junta de Andalucía– y que claramente la medida mejoraba la calidad del servicio y provocaba una distribución más equitativa de las paradas más atractivas para los profesionales». Esta sentencia, por lo tanto, avalaba la decisión del Instituto del Taxi que entonces dirigía Juan Carlos Cabrera, paradójicamente hoy concejal de Movilidad y reacio a instaurar de nuevo estos turnos a pesar de que están avalados por el TSJA.

Durante el tiempo que funcionaron los turnos, muchos taxistas optaron por no subir a clientes en el aeropuerto. «Aunque estaba el sistema regulado yo tomaba clientes en la ciudad pero me volvía de vacío del aeropuerto. Los problemas seguían y el miedo seguía entonces y sigue a día de hoy», explica el veterano taxista, con un cuarto de siglo en el gremio.

Finalmente, el Gobierno municipal cedió a la presión y optó por retirar los turnos rotarios e implantar una tarifa única para el aeropuerto. Ballesteros no estaba ya al frente de Tráfico y fue Francisco Fernández, también concejal del Gobierno de Sánchez Monteseirín, quién estaba al frente de la llamada delegación de Movilidad quien retiro los turnos rotatorios, archivó las expedientes a un buen número de taxistas conflictivos e implantó la tarifa plana que sigue operativa hoy día. Este trayecto cuesta a día de hoy 22,20 euros de lunes a viernes de 7.00 de la mañana a 21.00 horas y en 24,55 euros si el trayecto se realiza en el turno de noche o en fin de semana o festivo y 30,68 si es en Semana Santa o Feria.

El conflicto sigue

Pero esta tarifa única, que supuestamente evitaba que el taxímetro marcara una elevada cantidad o bien el taxista cobrara al viajero un importe muy alto aduciendo una tasa de aeropuerto, no ha logrado normalizar la situación ya que son los taxis de la Asociación Hispalense de Solidaridad quienes siguen copando la parada del aeropuerto mientras que aquellos no pertenecen a este grupo siguen sin tomar clientes en San Pablo por miedo. Y quienes lo hacen sufren el sabotaje de sus vehículos porque quienes copan esta parada no quieren que nadie les quite el dominio de San Pablo, donde el cliente extranjero que llega a la ciudad en buena parte de los casos desconoce que hay una tarifa plana, no habla el idioma y por lo tanto no entenderá la pegatina con la tarifa de precios oficial (los del aeropuerto no la suelen llevar a la vista) y pagarán habitualmente al conductor la cantidad que le pida por el trayecto.

Desde entonces, no ha habido más intentos de poner orden en el aeropuerto ya que durante el mandato de Juan Ignacio Zoido no se tocó este asunto y Juan Espadas, en el año y medio que lleva en la alcaldía tampoco ha querido meter las manos en la masa y apuesta por mantener el actual modelo. Y aunque Espadas exige el fin de las agresiones, descarta de momento los turnos rotatorios. Fuentes del Ayuntamiento de Sevilla argumentan que esta sentencia del TSJA «no obliga a implantar los turnos rotatorios, únicamente los avala» y que a día de hoy no hay intención de implantarlo de nuevo porque los vehículos que pudieran tomar clientes en San Pablo «no servirían para cubrir la demanda».

En este sentido, las fuentes municipales recordaron que el pasado año el Ayuntamiento y las dos asociaciones mayoritarias (Solidaridad y Unión Sevillana del Taxi) firmaron un convenio marco de colaboración en el que, entre otros puntos, se especificaba la necesidad de reducir la flota de taxis de 2.072 hasta 1.772 ya que, salvo en días y fechas puntuales, la oferta superaba ampliamente a la demanda, por o que se rescatarían estas plaza gradualmente hasta el año 2019. Un rescate no es más que pagar a un taxista para retirarle la licencia. Este pago lo realizan los taxistas a través de una cuota, y el Ayuntamiento.

Vehículos concertados

Y a todo este conflicto enquistado desde hace años se suma ahora la aparición de nueva empresas que ofrecen servicio de coche con conductor con precios más económicos que el taxi, como es el caso de Cabify, empresa que sostiene que está completamente dentro de la legalidad y que aunque opera con 15 coches en Sevilla tiene previsto aumentar su flota. Empero, los coches de esta empresa han sufrido varios actos vandálicos y ha levantado otra vez la polvareda en el sector del taxi. El alcalde, Juan Espadas, ha tomado cartas en el asunto. Tras una reunión con las artes implicadas ha anunciado la creación de una unidad policial que controlará el orden tanto en el aeropuerto como en la estación de Santa Justa al tiempo que pedirá un informe a la Junta de Andalucía para que defina con claridad el marco legal de estas empresas que surgen gracias a los avances tecnológicos. Mientras tanto, suenan de nuevo los tambores de guerra y los taxistas amenazan con poner la ciudad patas arriba al tiempo que unos pocos continuarán haciendo de las suyas en el aeropuerto de San Pablo.


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