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«El pedófilo comienza por curiosidad y prueba porque va necesitando más»

La eficacia policial eleva los casos abiertos por pornografía infantil y abuso sexual

06 nov 2017 / 16:03 h - Actualizado: 06 nov 2017 / 21:27 h.
  • Los agentes buscan en las imágenes cualquier dato que les pueda llevar hasta la víctima. / El Correo
    Los agentes buscan en las imágenes cualquier dato que les pueda llevar hasta la víctima. / El Correo

En muy pocas semanas en Sevilla se ha detenido a dos jóvenes pedófilos que utilizaban la red tanto para captar víctimas como para distribuir pornografía infantil. Un tipo de delincuencia que cada vez sale más a la luz gracias a la «eficacia policial» que hace que en España no solo sea «difícil acceder a este tipo de contenidos», sino acceder a ellos sin que se produzca una intervención policial. Un delito que se ha visto favorecido por las redes sociales, donde los menores son víctimas fáciles.

«Antes teníamos al típico que tenía un quiosco de chucherías y se las ofrecía a los, ahora es más fácil contactar con menores y les resulta mucho más fácil acceder a ellos. Son personas que se hacen pasar por otro menor para conseguir fotografías y a partir de ahí intentan acceder al menor mediante el chantaje», explica el jefe del Grupo de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional en Sevilla, José Félix Romero, para quien «un solo caso» que se registre en Sevilla «es preocupante». El año pasado hubo medio centenar de personas detenidas por abusar de menores de 16 años, cinco por corrupción de menores y ocho por utilización de menores con fines pornográficos. «No es fácil consumir pornografía, y en los últimos años estamos llegando a un gran nivel de eficacia de la Policía Nacional y Guardia Civil, detenemos todos los meses a bastante gente y hacemos bastantes registros en domicilios por estos hechos», asegura.

La mayoría de estos pedófilos buscan estos contenidos «por curiosidad» y continúan porque «les estimula lo prohibido. Empiezan por curiosidad y les gusta y les va estimulando cada vez más, porque es aquello que los demás no hacen». En los registros que la Policía Nacional lleva a cabo lo habitual es que se encuentren con «miles de archivos», muchos de ellos son recuperados cuando analizan «los ordenadores y recuperamos imágenes borradas». Para ello, los agentes cuentan con una herramienta que les permite recuperar archivos borrados de los dispositivos.

En estos registros, los agentes se fijan en todos los detalles de las habitaciones y dejarlos por escrito para recoger «cualquier dato que luego cuando recuperamos las imágenes nos permite encontrar posibles víctimas». Es decir, la Policía descubre que un menor ha podido ser víctima de abusos «porque reconocemos algún detalle» de la casa. «Podemos decir esta niña ha sido abusada y ha sido en este sitio y podemos seguir así con la investigación. Habitualmente, suelen ser personas cercanas familiares como amistades», destaca el jefe de grupo.

Estas son las llamadas imágenes de «producción propia», pero la gran parte de los archivos que se distribuyen son de niños y niñas «de países en desarrollo o de zonas de conflicto, donde incluso la pornografía infantil se convierte en una fuente de ingresos para las familias». Otra parte de estas imágenes se consiguen en las redes sociales «por parte de personas que les gusta eso y consiguen que los niños hagan cosas que ellos desean a través del engaño. Hay un mercado donde los pedófilos se intercambian esas fotografías», explica. La Policía Nacional tiene incluso un registro de estas imágenes y cuando se detecta alguna víctima nueva se envía a Madrid para que sea investigada y registrada. La mayoría del material pornográfico se distribuye a partir de redes sociales como Snapchat o Instagram. En este sentido, la cooperación policial con países como EEUU es fundamental, ya que muchas de las investigaciones se generan a través de informaciones reenviadas por el FBI.


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