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Puerto de Sevilla

El puente de Hierro cumple 15 años criando malvas

El Puerto sigue trabajando en el estudio sobre el estado de la estructura, cerrada al tráfico desde 1991 e instalada junto a Las Razas en 2003, donde se pudre rodeada de vegetación y aves

09 sep 2018 / 08:00 h - Actualizado: 09 sep 2018 / 08:01 h.
  • El Puente de Alfonso XIII o de Hierro es ahora hogar de cigüeñas y de palomas en una parcela en la avenida de Las Razas. / Reportaje gráfico: Txetxu Rubio
    El Puente de Alfonso XIII o de Hierro es ahora hogar de cigüeñas y de palomas en una parcela en la avenida de Las Razas. / Reportaje gráfico: Txetxu Rubio
  • El puente de Hierro cumple 15 años criando malvas

El pasado agosto se cumplieron 15 años desde que el puente de Alfonso XIII, conocido como el de Hierro, fuera abandonado en una parcela de la avenida de Las Razas. La vegetación y las aves han hecho de él su hábitat, mientras la oxidación crece a sus anchas. Construido en 1926, cerrado al tráfico en 1991 y arrumbado desde 2003 tras pasar cinco años desmontado sobre el muelle de las Delicias, sigue sin tener destino.

El pasado mes de febrero, en la presentación de los resultados de 2017 del Puerto de Sevilla, su presidente, Manuel Gracia, explicó que se estaban elaborando los estudios pertinentes sobre el puente de Hierro y que, aunque no había fecha para sus conclusiones, no tardarían «mucho». Entonces, dijo, se convocaría a los representantes sociales para debatir sobre el futuro de este puente, cuya construcción fue necesaria debido a la realización del Canal de Alfonso XIII, que dejaba la dehesa de Tablada sin acceso por tierra.

Por ahora, fuentes consultadas del Puerto aseguran que se sigue trabajando en el estudio sobre el puente para valorar su estado, tal y como se acordó en la comisión que la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Sevilla constituyeron el año pasado para el análisis de alternativas y la puesta en valor del puente, que fue inaugurado por el rey Alfonso XIII el 6 de abril de 1926.

Entonces se convirtió en el cuarto puente construido en Sevilla sobre el Guadalquivir y en el primero móvil. En su estructura metálica se emplearon 201 toneladas de acero dulce. En 1992 fue sustituido por el puente de las Delicias.

Pues bien, desde entonces no se sabe qué hacer con él, aunque ideas no han faltado. Eso sí, la primera fue desguazarlo y venderlo. Entonces en la ciudad se generó una polémica tal que al final el Ayuntamiento de Sevilla y la Junta de Andalucía reconocieron el valor cultural e histórico de la pasarela construida con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929 incluyéndolo en el catálogo de patrimonio andaluz con el nivel máximo de protección, el A.

El Puerto, su propietario, procedió al desguace de la estructura allá por 1997 porque dificultaba la navegación fluvial y depositó los cuatro fragmentos en los que se dividió sobre el muelle de las Delicias, frente al Club Náutico. Allí estuvo cinco años, hasta que se dieron cuenta de que también estorbada porque se quería rehabilitar el muelle y construir el Acuario. Así que lo montaron y trasladaron a una parcela paralela a la avenida de Las Razas, donde duerme desde hace 15 años.

Eso sí, el Ayuntamiento se planteó reutilizarlo como puente entre San Jerónimo y el parque del Alamillo primero y luego como pasarela en su entorno original, pero no había presupuesto para su reutilización. Y una vez que se plantó junto a la avenida de Las Razas, también se barajó crear una zona arbolada donde se montaría de nuevo para hacerlo visitable, incluso llegó a hablarse de que se crearía una zona de ocio con un lago artificial. Vecinos de Bermejales plantearon crear un museo portuario al aire libre en esa futura zona verde.

Sin embargo, el puente sigue criando malvas, pese a que su destino, así como su pésimo estado de conservación, sobrevuela cíclicamente el debate público de la ciudad. En 2012, por ejemplo, el Ayuntamiento desestimaba las alegaciones promovidas por la Asociación para la Defensa del Patrimonio de Andalucía (Adepa), Ecologistas en Acción y la asociación Planuente, para que la modificación puntual del plan especial de protección del subsector 27.3 del Conjunto Histórico hispalense, relativo a las instalaciones portuarias, «mantuviera la protección integral» del antiguo puente y fijase un emplazamiento «definitivo» para él.

La Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz concluía una queja de oficio abierta en 2014, a cuenta de los «diferentes actos de expolio» sufridos por aquel entonces por el puente, y reclamaba a la Autoridad Portuaria que extremase las medidas de vigilancia y protección del puente para garantizar su integridad y mantenimiento, pidiendo a esta institución, el Ayuntamiento y la Consejería de Cultura que promoviesen, en el ámbito de sus respectivas competencias, los estudios que permitiesen «diseñar un proyecto de instalación, puesta en valor y conservación del puente de Alfonso XIII, acordes con sus características y elementos de interés cultural».


El Ayuntamiento y el Puerto constituyeron en marzo de 2017 una comisión, derivada del convenio firmado en diciembre entre ambas partes, para acometer un análisis sobre las alternativas para la puesta en valor, conservación e integración del antiguo puente basculante.

Desde entonces, ningún resultado. El portavoz de la asociación de vecinos Bermejales Activa, Eduardo Jaramillo, aseguró a este periódico que «no hay novedades sobre el tema», «nadie nos ha llamado hasta ahora». De hecho, indicó que no tiene noticas desde «hace más de dos años». Asociaciones como Parque Vivo del Guadaíra, Ecologistas en Acción, Planuente, Adepa y el Comité Internacional para la conservación y defensa del Patrimonio Industrial apoyan su protección y reutilización


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