domingo, 23 julio 2017
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En la diversidad está el gusto

Los diseñadores han tomado este año caminos distintos, incluso en una misma colección. Todo vale, eso sí, llevado siempre con arte

29 abr 2017 / 23:30 h - Actualizado: 29 abr 2017 / 23:30 h.
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  • En la diversidad está el gusto
  • Pantalón blanco y lunares de Aurora Gaviño.
    Pantalón blanco y lunares de Aurora Gaviño.
  • Colores metalizados, una de las tendencias del año en el desfile de Ana Morón.
    Colores metalizados, una de las tendencias del año en el desfile de Ana Morón.
  • Telas y diseño en el ‘Manifiesto’ de Lina.
    Telas y diseño en el ‘Manifiesto’ de Lina.

¿Tiene una bata rociera estampada de hace 20 años con falda canastera? ¿Algún vestido de lunares con volantes desde la cadera o la cintura, quizás de su madre? ¿Conserva el traje negro liso que se compró en su época más gótica para ir al Real con sus compañeras de instituto? Pues si aún le caben, con ellos –o casi cualquier otro modelo que tenga a mano–, está perfectamente a la moda para acudir este año a la Feria de Abril. Basta con renovar los viejos pendientes que, salvo que fueran buenos, deben estar bastante ajados, y cómprese un nuevo mantoncillo, a juego o con contraste, porque los flecos guardados desde hace años quedan para el arrastre.

En la última pasarela del Salón Internacional de la Moda Flamenca (Simof), y en la anterior de Weloveflamenco, se pudo ver casi de todo: lunares de todos los tamaños, estampados hindúes o mexicanos, geométricos o flores, estas gigantes o pequeñas, pinturas decimonónicas o el liso de siempre... y aquí, desde el amarillo canario al mostaza, del rojo fuerte al burdeos, del aguamarina al blanco... solos o mezclados en un mismo modelo. Ya le digo. Cualquier tejido le vale. Incluso el negro con lunares negros, tan elegante como serio, y que fue una de las telas más utilizadas por los diseñadores en el pasado Simof.

Y eso en cuanto a las telas. Tras contemplar algunas de las 46 firmas de moda flamenca participantes y los 15 desfiles de moda de la última edición de Simof celebrada del 2 al 5 de febrero, si algo queda claro es que, en el diseño de la moda flamenca 2017, todo vale. Se pudieron ver todo tipo de volantes, desde la cintura a canasteros bajos o con mucho volumen, todo tipo de mangas, con vuelo o estrechas hasta la muñeca y sin volante... flecos fuera de los mantoncillos (en cintura o en las mangas), estampados combinados (rayas, lunares, flores...) además de los clásicos, sin mezcla, y los lisos.

Lo cierto es que, ya en plena Feria va tarde para comprarse un traje de flamenca a medida, aunque siempre puede darse una vueltecita por las tiendas del centro y encontrar incluso algunas con rebajas. Entre las que cuentan con una amplia oferta está la tienda que la diseñadora Pilar Vera tiene en la plaza del Pan. «Tenemos mucha variedad de precios y modelos, tanto de esta temporada como de otras, con precios que dependen de si son telas exclusivas o más normales». Así, explica que los precios «pueden oscilar entre 450 y 1.100 euros, y en cuanto a tallas desde la 36 a la 48, y a partir de ahí se puede arreglar», e incluso puede tenerlo listo para la segunda mitad de la Feria.

La diseñadora confirma la apariencia de que este año no hay un estilo definido que se haya puesto de moda. «Yo he propuesto talles más altos, escotes cerrados y espaldas más amplias en mi colección de este año, pero dentro de mi desfile había modelos muy diferentes». Lo más llamativo de la colección de Pilar Vera en el pasado Simof, A la pintura, fueron las telas: «La exclusividad de los tejidos, con el protagonismo de los pintores costumbristas del siglo XIX, mientras que la última parte era más flamenca, con mezcla de colores, más pop», destaca la veterana diseñadora que el pasado Simof celebraba sus 40 años en el mundo de la moda.

Un poco más difícil es encontrar un modelo en la tienda que el joven diseñador Javier García –«sólo me quedan dos en la tienda y la bata de cola que cerró el desfile»–, uno de los más apreciados del pasado Salón de la Moda Flamenca, tiene en la calle Rioja. Con solo 29 años y ocho participando en Simof, el diseñador estepeño destaca entre las tendencias de la temporada, y en la que él ha coincidido en su colección Mi Cielo, «el volante de capa, uno solo, como un capote», que puede tener distintas alturas: «Yo le pongo enagua y canastero, con bastante tela».

En su colección destaca la elegante mezcla de colores. Así, señala que «me gustan las fusiones. Siempre más de un tipo de tejido y al menos dos colores, y casi siempre lisos, aunque he metido un lunar gigante metalizado, en dorado o plata».

Aunque otro de los elementos repetidos han sido los flecos, afirma que «no los he utilizado en ninguno de mis modelos porque sabía que iba a ser la tendencia y he preferido hacer lo que no harían los demás». En este punto destaca que «he sido el único que he incluido, y ha gustado mucho, la carrucha –el plisado bajo el volante de tela– en tul de algodón, gran cantidad de tul, muy vaporosa y muy diferente, que con el título de Mi Cielo recordaba a las nubes». Si quiere comprarse uno a medida para otra de las ferias que están por venir, los precios oscilan entre 650 y 850 euros.

También puede encontrar marcas pret a porter, en tiendas o centros comerciales, algo más económicos aunque no hay mucha diferencia. Pero el diseño siempre es el diseño. Y hay que pagarlo.

Flecos y transparencias

Volviendo a las cosas que puede encontrar paseando por el Real, y que si tiene maña puede incorporar a su traje de gitana, están los cinturones, anchos, a juego o en contraste.

Las mangas, desde canasteras con mucho vuelo, a lisas y hasta la muñeca sin atisbo de flamencura, pero que resultan muy elegantes y acompañan en las fresquitas noches a orillas del río, especialmente de vuelta.

Lunares, desde los topos a gigantes, con apenas una decena cubren todo el traje de flamenca desde el escote hasta los pies. También con colores distintos, opuestos o combinados, e incluso combinados con rayas o estampados.

Aunque no se lo crea, y le recuerden a sus vestidos infantiles, vuelven a llevarse los volantes desde la cintura, o en la parte alta de la cadera, con la virtud de disimular más algún defectillo que los de estilo sirena y ajustadísimos de la última década. En esos casos, tampoco hay que llevarlos tan estrechos. Se permite la holgura.

Un elemento que acerca los trajes de gitana de la temporada a los trajes de fiesta son los tejidos metalizados. Su estilo le permite acudir tanto a una caseta del Real, preferiblemente de noche, como a una boda perfectamente vestida. En este punto hay que sumar también las transparencias, incluidas entre otros diseñadores por Javier García o Pilar Rubio.

En definitiva, lo que vale es disfrutar de la Feria, con vestidos más o menos a la moda pero con el que se sienta cómoda, y guapa. Lo que cuenta es el ánimo, y la flamencura, y en estos días por el Real se derrocha.


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