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«Es importante que en España continúe el debate público sobre los toros»

Vytenis Andriukaitis, médico socialdemócrata lituano, es desde 2014 comisario de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea. De forma enérgica trata de hacer frente a problemas sanitarios derivados del desconocimiento ciudadano

01 may 2017 / 07:37 h - Actualizado: 28 abr 2017 / 17:55 h.
  • El comisario europeo Vytenis Andriukaitis ha visitado Sevilla esta semana. / El Correo
    El comisario europeo Vytenis Andriukaitis ha visitado Sevilla esta semana. / El Correo

El mal uso de los antibióticos, los movimientos antivacunas, la compra conjunta de medicamentos, la alimentación sana, la dieta mediterránea o el bienestar animal, incluido el de los toros en plena temporada taurina, son algunas de las muchas competencias que ocupan la cartera del comisario europeo de Salud y Seguridad Alimentaria, el médico lituano Vytenis Andriukaitis, un socialdemócrata preocupado por el bienestar europeo en todos sus aspectos. Su presencia en España esta semana para acudir a un foro junto a la ministra del ramo, y para un encuentro en Sevilla pone sobre la mesa algunos temas del interés de todos los ciudadanos, de los que hablamos con él en el hotel Casas de la Judería.

—Entre sus principales preocupaciones se encuentra el mal uso de los antibióticos, tanto en el consumo humano como el que se da a los animales en sus piensos y que hace que se produzca la llamada resistencia antimicrobiana, que causa miles de muertes en Europa y en todo el mundo.

—El uso de los antibióticos ha sido muy popular y extendido en los últimos 40 años, y desde el principio los científicos, los clínicos, y muchas veces los veterinarios no han entendido bien la situación real. Hace 30 años se vio por primera vez la existencia de microbios resistentes a los antibióticos, desde el principio científicos y médicos empezaron a evaluar esta situación pero la realidad ha demostrado que ha habido una irresponsabilidad en cuanto a su uso, que ha traído un incremento de los problemas. Las bacterias se modificaron genéticamente a sí mismas y desarrollaron resistencia.

—¿Cómo se ha llegado a esta situación?

—Hay varias razones. Ha habido un excesivo uso de estos medicamentos, sobre todo en cuanto al consumo de estos antibióticos sin prescripción médica, con mucha presión por parte de los pacientes y de los padres de los pacientes. En el momento de que el paciente desarrolla un aumento de temperatura está pidiendo antibióticos. En los últimos 20 años ha habido un aumento importantísimo de la producción avícola, porcina... de muchos animales, y esto ha dado lugar al abuso, a nivel veterinario.

Además, los nuevos tipos de alimentos para los animales, piensos medicados y combinados con antibióticos ha dado lugar a muchos problemas, sobre todo en el entorno de las fábricas, de las plantas, que ha conducido a una mayor contaminación tanto a nivel de suelo como en el aire. Esto ha provocado la creación de un círculo vicioso, con mayor presencia de microbios en nuestro entorno.

—¿También influye el cambio climático?

—En los últimos 40 años hemos vivido un cambio global tremendo en este sentido. Las bacterias son cada vez más activas. Hay diferentes insumos que tenemos que tener en cuenta: el comercio, la globalización... y todo esto plantea retos muy importantes a nivel del seguimiento y de la gestión, y la forma de abordar este problema.

Hay que destacar que por primera vez en la historia, el año pasado, las Naciones Unidas han hecho una resolución en este sentido. Se estima que, a nivel global, pueden ser 700.000 las muertes en un año. En los próximos 20 años va a ser muy difícil de gestionar esta situación, puede ser desastroso a nivel de la cirugía moderna, de los trasplantes, y eso no solo a nivel global sino a nivel local, aquí en Sevilla.

—¿Qué se puede hacer para evitarlo?

—Hay una falta de normas fuertes y rigurosas para que se puedan aplicar en el sector veterinario y también en los hospitales, y una falta de pruebas de diagnóstico rápido para determinar si se trata de un virus o bacteria. Las campañas son muy importantes para explicar todos los detalles, especialmente a los padres jóvenes, que expliquen bien el uso de estos antibióticos con sus niños. No debemos echar siempre la culpa a los médicos y a las enfermeras, y lo mismo se puede aplicar al sector veterinario, sobre todo en el caso de las mascotas. Es una situación muy compleja, por tanto las campañas informativas y de sensibilización son muy importantes.

—Otra de sus preocupaciones son las campañas antivacunación. ¿Son bulos o tienen alguna base científica?

—En la historia de la humanidad hay ejemplos de errores o de conceptos bajo premisas engañosas, que no se han basado en datos científicos, que se han hecho hostiles a descubrimientos, en base a mentiras y a teorías de la conspiración. La información está cada vez más disponible en todos sitios, sobre todo a través de las redes sociales. Si miramos la situación de hace 40 o 50 años (antes de la UE), cada año en Europa, unos 2,4 millones de niños morían por el sarampión. Se desarrollaron las vacunas y después los calendarios de vacunación, y esto redujo el número de muertes en la UE, por lo tanto generaciones que han crecido en condiciones seguras. Y se ha creado ese concepto de la inmunidad colectiva. Y mucha gente piensa que si hay un 96 por ciento de cobertura, gracias a las vacunas, están seguros y piensan que no hace falta vacunarse, pero esto no es así.

—¿De dónde llegan esas campañas?

—Es muy fácil atacar a los laboratorios o las empresas farmacéuticas como si fueran una organización mafiosa que simplemente lo hacen para generar beneficios y que lo utilizan para generar los virus que después lo utilizan para desarrollar nuevas vacunas... Muchas veces se dice que las multinacionales del sector son los enemigos de la salud, y hay mucha gente que habla de alimentos vegetarianos y la homeopatía con el fin de impedir la diseminación de la enfermedad. Pero esto es un enfoque erróneo y también engañoso, utilizado muchas veces por los movimientos antivacunas.

—Otra de sus responsabilidades es la compra pública de los medicamentos. ¿Conoce el sistema andaluz de subasta de medicamentos? ¿Qué opina?

—Sí, es un paso importantísimo hacia adelante. Es importante entender lo que es economía de escala. Es muy importante para ustedes unir fuerzas, y presentar o elaborar calendarios de vacunas para establecer un plan y, por ejemplo, realizar compras de medicamentos por un precio mucho más bajo. De aquí la importancia de los acuerdos de compras conjuntas, para comprar a un precio reducido y comprar más.

—Usted ha mostrado en más de una ocasión su apuesta por la dieta mediterránea, por lo que ofrece de seguridad y de calidad. Pero parece más caro adquirir frutas, verduras, pescado... ¿Es más caro comer sano?

—Sí y no. Sí porque no hay probabilidad de producir mucho y enseguida, pero es una cosa que se puede hacer, por ejemplo, en comedores locales, en pueblos y aldeas, trabajar en red para llegar a acuerdos, para que este tipo de comida llegue hasta la mesa de los comedores y es un enfoque muy positivo.

—¿Habría que cambiar la mentalidad, a la hora de comer, sobre todo entre los jóvenes?

—Voy a presentar una idea. En Sevilla hay máquinas expendedoras, se podría pedir a los agricultores, a los productores, que vendan productos como frutas o leche a través de máquinas expendedoras, y evitar de esta forma las cadenas largas de distribución y suministro que lo único que hacen es incrementar el precio. ¿Por qué no lo hacen? Hay un buen ejemplo en un pueblo en Bélgica, que ha hecho una cosa muy parecida, vendiendo a través de estas máquinas manzanas, zanahorias, fresas... directamente del campo a los consumidores. Obviamente tiene su coste, pero se puede negociar para hacerlo. Es importante también que haya acceso a estas iniciativas en hospitales, escuelas, centros de mayores, comedores y en el sector turístico. Se puede cambiar, lo que hay es que promocionar la comida fresca.

—Eliminar, o al menos reducir, esas cadenas de distribución debe ser complicado.

—Malta, que actualmente ostenta la presidencia de la Unión Europea, ha iniciado un cambio en cuanto a la ley de contratación pública, con el fin de permitir a los actores locales a vender sus productos en los mercados locales, y también abrir la puerta a los municipios y al sector público para la adquisición de comida fresca y de esta forma evitar las largas cadenas de distribución.

—Entre los elementos elaborados, hay actualmente una campaña por la inclusión del aceite de palma en su elaboración, tanto por el producto en sí como por lo que supone de deforestación en diversos lugares del mundo. ¿La UE va a tomar medidas para eliminarlo de los productos?

—Obviamente, los problemas asociados con el aceite de palma son compartidos por esta comisaría y la de Medio Ambiente. Tenemos que unir fuerzas para abordar este tipo de problemas. Hemos preguntado a la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) cómo se puede usar el aceite de palma de forma segura. Se está trabajando para bajar el límite de utilización de este tipo de aceite.

—Otro de los temas de su amplia cartera es el bienestar animal. Estos días se está celebrando en Sevilla la temporada taurina de la Feria de Abril. ¿Qué opina el responsable de bienestar animal europeo, y la propia UE, sobre la tauromaquia?

—-Es un tema un poco espinoso, es como meter aceite en el fuego. Hay muchos aspectos relacionados con la cultura, la ética, el bienestar animal que hay que tener en cuenta. Algunos países han tenido éxito a la hora de establecer excepciones en cuanto a este tipo de temas. Yo creo que es importante que en España se continúe con el debate público, hay un incremento de los conocimientos y también un cambio en el comportamiento cultural. Obviamente, en mi país, en Lituania, eso de las corridas de toros no significa nada porque no lo conocen. Ven historias, anécdotas en las televisiones, pero es importante que ustedes sigan con sus debates. Los partidistas están promocionando el aspecto ético, pero existe una prohibición legal que prohíbe la tortura de los animales en su relación con los alimentos. Pero preguntarme sobre los toros es como hacerlo sobre las castañuelas o el flamenco...

Quiero decir una última frase: En el Tratado de Lisboa se dice que los animales son seres sintientes, que sienten. Es importantísimo destacar este punto.


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