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Fiebre por los descuentos

Fenómeno social. Las cuentas no mienten. Con toda una legión de seguidores y cifras de vértigo, el Black Friday mueve millones, levanta los números ‘negros’ del comercio y sigue siendo una tendencia al alza con amplia repercusión mundial

24 nov 2017 / 06:01 h - Actualizado: 24 nov 2017 / 16:56 h.
  • Comerciantes y clientes encuentran beneficios durante el Black Friday.
    Comerciantes y clientes encuentran beneficios durante el Black Friday.
  • Fiebre por los descuentos
  • Fiebre por los descuentos

Black Friday. Viernes negro. Lejos de tratarse de algún estilo cinematográfico de tintes gores incubado en algún estudio de cine hollywoodiense, esta denominación conduce a derroteros más consumistas pero no por ello menos imaginativos. De hecho un buen derroche de creatividad demostraron en su momento quieres decidieron revertir los penosos números del comercio otoñal para crear toda una revolucionaria tendencia que ya salpica a gran parte del mundo y que se traduce en cifras millonarias, sobretodo beneficiosas para las grandes marcas comerciales.

Esta madrugada pasada comenzó oficialmente el llamado Black Friday, en el que los comercios hacen ofertas de sus productos principalmente a través de las webs. Los descuentos suelen durar 24 horas, aunque algunas empresas llevan ya una semana con precios más bajos y otras alargan la campaña hasta el domingo. Ante el bombardeo que esta iniciativa comercial supone para el usuario, los expertos son tajantes. Principalmente recomiendan planificar las compras antes para evitar decisiones impulsivas, comparar los precios en varias tiendas y prestar mucha atención a las condiciones de devolución. Y sugieren que, si vamos a comprar por internet, lo más seguro es hacerlo con una tarjeta prepago.

Pero esto es ahora. En 2017 el Black Friday se ha consolidado y rara es la persona que no ha oído o ha comprado algo en este día/semana tan señalado para el comercio. Si bien su origen se remonta a Estados Unidos, el viernes negro hace referencia a las cuentas de los negocios, que pasan de números negros a rojos gracias al superávit que genera esta fórmula comercial, que irrumpe desde entonces con fuerza en los mercados internacionales gracias a la promoción y a las nuevas tecnologías.

El cuarto jueves de noviembre los norteamericanos celebran su día de Acción de Gracias, y como excusa para abrir camino a la campaña navideña, inventaron el Black Friday en 2005. Octubre nunca ha sido un buen mes y noviembre hereda una tendencia al desastre que es remontada milagrosamente en horas gracias a esta brillante iniciativa que logra multiplicar las ventas. No obstante, si bien el éxito en Estados Unidos es brutal, en España, por ejemplo, la perspectiva cambia. Las grandes empresas no opinan lo mismo que los dueños del pequeño comercio, que disienten y suelen posicionarse en contra de este fenómeno. No pueden competir, ese es el problema, y menos desde la liberalización de las rebajas.

Y es que el Black Friday, ante todo, es fundamentalmente una excusa tanto para empresarios como para consumidores. Una excusa que nace para inaugurar la temporada de compras navideñas con significativas rebajas. Y también una excusa para el comprador de a pie, que prefiere invertir con más facilidades y a precios aparentemente más asequibles para el bolsillo.

El consumo en España

Pese a que en Estados Unidos soplan ya una docena de velas en el aniversario de esta iniciativa, su desembarco en España fue hace unos seis años, pero pronto encontró el aplauso, sin demasiada euforia, de los usuarios, arrastrando rápidamente a la práctica totalidad del comercio a ofrecer descuentos estos días.

El comercio español importó estas campañas comerciales en un intento de dinamizar unas ventas en caída libre por la crisis, y después de que la liberalización de las rebajas hiciera que éstas perdieran el efecto llamada que ejercían sobre los usuarios.

Hoy, el 22,3 por ciento de los consumidores españoles, según un informe de Metroscopia, planea hacer alguna compra en el Black Friday. La reacción está derivada por un cóctel muy atractivo de ventajas que hacen que casi el 90 por ciento de los potenciales compradores que lo conocen se planteen aprovecharlas. Los productos estrella son los electrónicos, fundamentalmente videojuegos y consolas, que no solo se compran para regalo sino que se extrapolan al consumo personal. Los móviles y televisores cobran también protagonismo durante el Black Friday, pese a que en sus inicios, este festival de consumo importado de Estados Unidos, estuviese orientado más bien al ámbito textil.

El éxito ha dado pie a que otros sectores decidieran hacerse con un trozo del pastel. Aprovechan el tirón fabricantes de automóviles y concesionarios, agencias de viajes, hoteles, aerolíneas, empresas de transporte en autobús, inmobiliarias, clínicas de estética, academias o entidades financieras, entre otras.

Aunque los que hacen sin duda su agosto en noviembre son las grandes superficies comerciales con ofertas que guardan celosamente para estos días y que no tienen competencia con el pequeño negocio. Unos comerciantes que no confían en estas macrocitas de consumo, entre otras realidades porque se sienten muy perjudicados por el pésimo mes de octubre vivido, en el que no han tenido más remedio que aplicar desde hace días, para sobrevivir, descuentos que han desinflado para ellos el efecto del Black Friday.

Por su parte, Amazon, uno de los precursores de la implantación de Black Friday en España, ha ampliado este año la duración de la campaña a dos semanas (del 13 al 27 de noviembre) y ha elevado el número de artículos con descuentos a 15.000 de ellos, el 50 por ciento más que en 2016.

Cataluña y las altas temperaturas de este otoño atípico han damnificado aún más al comercio para sectores como el textil, cuyas pérdidas esperan compensar hoy con una previsión de ventas de hasta un 15 por ciento más que el año pasado, según Acotex.

Una media de 222 euros

Un informe de GFK y Worten indica que en 2017 los usuarios gastarán durante el Black Friday una media de 222 euros, el 3,4 por ciento más, lo que supone una desaceleración frente a ejercicios anteriores, en los que el gasto subía a tasas de hasta el 20 por ciento.

Un usuario ha de tener en cuenta en estos días, fundamentalmente y según los especialistas, las ofertas actualizadas cada cinco minutos y que están disponibles durante seis horas. Es importante prestar atención a los descuentos de entre el 20 y el 40 por ciento que aparecerán y desaparecerán durante las 24 horas del día. De ahí la importancia de una buena planificación. En la edición del Black Friday de 2016, Amazon recibió 940.000 pedidos.

Asimismo, los comparadores de precios y las páginas web de los establecimientos pueden facilitar mucho las compras. Una de las recomendaciones más repetidas es precisamente la de hacer un seguimiento de los productos para saber si los descuentos son reales. De hecho se sabe que el usuario sufre una mayor decepción cuando comprueba que el descuento no es tan elevado como creía.

Comprar con cabeza, controlando impulsos para no adquirir algo que no se vaya luego a utilizar –por muy barato que resulte–, o no hacer una inversión que nos endeude por encima de nuestras posibilidades, son las recomendaciones más extendidas.


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