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Flamenco, Oriente y las voces de los niños del Polígono Sur

El coro Meridianos de niños del Polígono Sur comparte escenario con Dorantes y la Orquesta Joven de Shanghai en ‘Unidos por el talento’

04 jul 2017 / 21:13 h - Actualizado: 04 jul 2017 / 21:13 h.
  • La Orquesta Joven de Shanghai aporta un repertorio de música tradicional china. / Jesús Barrera
    La Orquesta Joven de Shanghai aporta un repertorio de música tradicional china. / Jesús Barrera

En el ensayo general, casi nadie habla, pero los niños ríen y toda la música suena. «¿Quieres un ‘la’? ¿‘A’?». Un piano andaluz da la nota a un violín chino para que se afine y todos se dan las gracias con una sonrisa. Sin el idioma por barrera, todo suena como tiene que sonar.

Anoche sólo existió la música para el coro de niños Meridianos del Polígono Sur, que actuó junto a Dorantes y la Orquesta Joven de Shanghai en el acto Unidos por el talento, una iniciativa que reunió a apasionados de la música, curiosos y vecinos del barrio para escuchar un concierto que traspasó todas las fronteras. Una amalgama de folclore tradicional chino, flamenco y música clásica conformaron el repertorio que sonó ayer en el Espacio Turina para los asistentes.

Este encuentro extraordinario supone un gran hito para el coro, que lleva a cabo su programa en el Polígono Sur desde 2013 con niños entre los 8 y los 15 años del mismo barrio y sus alrededores. La fundación Meridiano trabaja para generar oportunidades entre los niños, sus familias y su entorno más directo en la zona. Además del concierto de ayer, durante su trayectoria, el coro Meridianos ha actuado en otros lugares señalados de Sevilla como el teatro de la Maestranza o el Teatro Central.

José Joya, responsable del área de internacional de Meridianos, insiste en la idea de que el coro no es un fin en sí mismo, sino un medio desde el que, con la formación necesaria, los jóvenes pueden construir su futuro: «el coro Meridiano es un proyecto con un alto carácter social, pero principalmente educativo. El desarrollo del talento sirve a estos chicos como factor de protección. La mejor definición de la intención de esta iniciativa nos la dio un día la madre de uno de los niños, que aseguraba que: ‘este chico no se va meter en problemas’».

A la fundación no le gusta la etiqueta de «labor social» para el trabajo que realiza con los niños, sino que prefiere que se vea desde un punto de vista instructivo: «el talento especial de estos chicos les sirve de palanca para desarrollar otras capacidades y otros comportamientos. Formar parte de un coro significa esfuerzo, trabajo, disciplina, implicación y trabajo en equipo».

El factor que marca la diferencia en esta ocasión es la implicación de un artista reconocido como el pianista flamenco Dorantes, que apoya la iniciativa educativa y el compromiso con el Polígono Sur con su actuación en el evento. Dorantes no pudo evitar sentirse fascinado por la conjunción de músicas y personas tan distintas: «somos de disciplinas dispares y la música es nuestro punto de encuentro. Aquí se entiende todo el mundo». El artista tampoco quedó indiferente ante el proyecto. «La labor de Meridianos aquí es increíble y muy bonita. Promete a los niños un futuro con la música, y a los niños hay que cuidarlos, que es lo más importante que tenemos». Por su parte, José Joya, en nombre de la fundación, se deshizo en agradecimientos. «A Dorantes algún día habrá que hacerle una estatua o algo por ser un enamorado de la música y de los niños y por brindarse sin dudarlo a colaborar con nosotros de forma gratuita cuando conoció el proyecto».

En la otra cara de la moneda de esta exótica mezcla artística se encuentra la Orquesta Joven de Shanghai, formada por adolescentes chinos con un futuro brillante por delante en el panorama musical de su país. Esta fusión ha sido posible en parte gracias a Yu Ting Ting, una de las caras visibles de AICEA, una asociación que, en el marco de la música y la danza, organiza eventos para establecer nexos culturales y sociales entre España y China. «Estos son algunos de los mejores alumnos del conservatorio de Shanghai. Son músicos muy prometedores».

Ante el éxito rotundo de la iniciativa, uno solo puede rendirse al encanto de la música, lenguaje único y universal que ha vehiculado todo el proceso: «esto lo justifico con la magia que tiene la música: coger grupos de personas con idiomas y culturas tan diferentes y ponerlos a tocar juntos con un único lenguaje es fascinante. Detrás de un evento de este tipo hay un background muy importante, ya que el programa completo que se toca se ha desarrollado en la distancia, solo a través de partituras» aseguran desde la fundación.

Los más pequeños del proyecto, los niños del coro, no se echaron para atrás frente al reto de llevar preparada una canción en chino. «Ya hemos cantando en inglés, en francés y en otros idiomas. No sé lo que decimos en chino, pero nos hemos aprendido la canción entera» cuenta Dayana de 10 años, una de las integrantes.

«Imagínate lo que supone para un niño del Polígono Sur la posibilidad de abrir sus fronteras de esta forma. Las colaboraciones como con el coro Colburn de Estados Unidos el año pasado y con Dorantes o la Joven Orquesta de Shanghai ahora suponen para ellos la fijación de modelos de referencia, lo que es muy importante en estas edades» mantiene Joya. «Esto les sirve para visualizar y proyectar su futuro a través de su talento, y tiene un efecto resonante, porque estas acciones no tienen solamente impacto en los chavales, sino en sus familias y en el entorno más cercano: su comunidad, su colegio, su barrio. El talento lo tienen, nuestra misión es ofrecer oportunidades a los jóvenes para que sean propietarios de su futuro».


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