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El gran negocio del videojuego

‘Gamer’ como filosofía de vida

Festival. Cientos de jóvenes han pasado por Gamingfest 2016, un festival para
los amantes de los videojuegos. Muchos jóvenes buscan su futuro en esta industria

06 dic 2016 / 15:32 h - Actualizado: 07 dic 2016 / 08:00 h.
  • ‘Gamer’ como filosofía de vida
    Cientos de jóvenes acudieron el pasado fin de semana al Palacio de Exposiciones de Sevilla para participar en el Gamingfest 2016. / Jesús Barrera
  • ‘Gamer’ como filosofía de vida
    Muchos aficionados acuden vestidos de personajes de videojuego. / J. Barrera

Ser un apasionado de los videojuegos es mucho más que sentarse delante del ordenador o la videoconsola y pasar unas horas jugando y dejando volar la imaginación y la creatividad. Ser un apasionado de los videojuegos es una forma de vida en la que se socializa con los demás jugadores a través de la red –fundamentalmente– y en la que un fan llega a meterse tanto en el papel del personaje que es capaz de vestirse como él y cruzarse toda la ciudad disfrazado sin el mínimo de rubor.

Así se ha visto durante el pasado fin de semana en Sevilla durante la celebración de la segunda edición de Gamingfest, un festival por el que han pasado miles de jóvenes y en el que han participado un buen número de empresas del sector y en el que todos los gamers han disfrutado al máximo con la tecnología del entretenimiento con decenas de competiciones y torneos de todos los estilos.

Uno de ellos, Christian Espino, estuvo en la feria desde primera hora de la tarde porque es un aficionado a los videojuegos desde que apenas tenía uso de razón. Con cinco años entró en su casa una consola Sega, que provocaba las lógicas peleas entre los hermanos, y que desde el primer minuto le convirtió en devoto de este tipo de entretenimiento hasta tal punto que, años después, Sony PlayStation le reconocía como uno de los miembros de su foto oficial. «Es la forma de reconocerte, aunque de eso no se cobra pero por mi experiencia y me servía para aconsejar y orientar a los demás jugadores, etc», explica este sevillano de 31 años.

De todos los estilos de juego que hay, Espino destaca por encima de todos Tekken, un videojuego de lucha que le ha hecho pasar horas y horas delante del monitor dando dejando fuera de combate a rivales y más rivales. «Es muy bonito competir, además se hacen muchos amigos a través de la red y luego, cada equis tiempo, se organizan encuentros y nos conocemos todos en persona y compartimos experiencia».

La afición de Espino por los videojuegos también ha logrado potenciar su afición por el dibujo. Aunque estuvo más de diez años trabajando como vigilante no ha dejado de formarse en las artes plásticas para, quién sabe, si algún día podría entrar a trabajar en la industria del videojuegos creando y dando vida a los personajes a través de su lápiz.

En esta feria del videojuego, los gamers han podido disfrutar de zonas temáticas dedicadas a cada uno de los grandes juegos que han hecho historia. Así, títulos como League of Legends, Call of Duty, Pokémon, Tekken Tag Tournament 2, Super Smash Bros o Mario Kart han tenido un espacio específico por el que han pasado decenas de jugadores.

Y aunque hayan pasado muchos años desde que estuvieran de moda, uno de los stands más visitados de la feria ha sido el dedicado a los videojuegos que hicieron furor hace años, antes de que buena parte de los gamers tuvieran una videoconsola en su casa. Este espacio es posible gracias a la Asociación andaluza Sevilla Retro y Arcade Planet, entidades sin ánimo de lucro que buscan, restaurante y conservan todas aquellas máquinas que había en bares y salas de recreativos y que funcionaban con las viejas monedas de 25 pesetas y que comenzaron a influir de forma directa en la vida de muchos aficionados a este tipo de ocio.

Futuro profesional

Y aunque naciera cuando estas máquinas, hoy retro, esta cultura ha calado tanto en tantos jóvenes ya dejaron de funcionar, David o Drake97 (su nombre en su canal de YouTube) tiene entre ceja y ceja vivir profesionalmente del videojuego. Prueba de que es fan absoluto, acude a la feria vestido con ropa de campaña militar emulando a cualquiera de los personas de los juegos de guerra más populares, y explica que ser gamers no tiene que ser sinónimo de mal estudiante y de alguien que apenas sale de su habitación. «Yo he sacado los cursos siempre con muy buena nota porque los estudios siempre estaban antes que el videojuego. Ahora estudio un curso en la UNED sobre creación de videojuegos porque quiere que de su afición llegue su profesión, porque ser gamer es un estilo de vida.


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