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Gómez de Celis, el alcalde que perdió Sevilla

14 jun 2018 / 21:18 h - Actualizado: 14 jun 2018 / 21:31 h.

Tres palabras bastan para definir a Gómez de Celis: profunda vocación municipalista. Llegó al Ayuntamiento de Sevilla tras las elecciones de 2003. Desde entonces se erigió en un peso pesado de los gobiernos de Alfredo Sánchez Monteseirín, haciéndose con la portavocía en 2004.

Sin embargo, la época dorada de Gómez de Celis como munícipe llegó en 2008, cuando Monteseirín le encomendó las competencias en materia urbanística de la ciudad. Bajo su mandato, Sevilla experimentó numerosos cambios en su ordenación urbana, tales como la instalación del metrocentro, la construcción de las Setas de la Encarnación o la peatonalización de numerosas calles. De tal magnitud fueron estos cambios que cosechó una gran cantidad de críticas tanto por parte de la oposición como de ciertos sectores de la ciudad.

Sin embargo, esas críticas parecen haber ido apagándose con los años. El tiempo ha demostrado la necesidad de acometer las reformas urbanísticas que impulsó Gómez de Celis que, con sus aciertos y sus errores, ha dinamizado la ciudad.

La legislatura se agotaba y Pepe Griñán, por entonces secretario general del PSOE-A, se fijó en Gómez de Celis para suceder a Monteseirín. Sin embargo, la rivalidad que ya existía con Susana Díaz –por entonces secretaria de Organización–, fue un obstáculo que Celis no logró salvar. Muchos vieron la mano de Díaz en aquella decisión de Griñán, que optó por Juan Espadas. Siempre existirá la duda de si pudo ser un buen alcalde, pero, en unos años, sí existirá la certeza de cómo desempeñó su labor en la delegación del Gobierno en Andalucía.


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