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Gran entrada en la XXXIII exhibición de enganches

La plaza de la Maestranza acogió este primer domingo de Feria la XXXIII Exhibición de Enganches, dedicada a México, y en la que participaron 80 carruajes

15 abr 2018 / 13:26 h - Actualizado: 15 abr 2018 / 20:46 h.
  • Imagen de la exhibición de enganches celebrada hoy. / Jesús Barrera
    Imagen de la exhibición de enganches celebrada hoy. / Jesús Barrera
  • Imagen de la exhibición de enganches celebrada hoy. / Jesús Barrera
    Imagen de la exhibición de enganches celebrada hoy. / Jesús Barrera
  • Imagen de la exhibición de enganches celebrada hoy. / Jesús Barrera
    Imagen de la exhibición de enganches celebrada hoy. / Jesús Barrera

Un salto atrás de más de una centuria en el túnel del tiempo. Un espectáculo costumbrista lleno de plasticidad y colorido en un escenario sin igual. Una pasarela de época con indumentarias, modelos y vestuarios rescatados de décadas pretéritas. Una tradición, la del enganche, que se mantiene vigorosa. Un merecido reconocimiento a los artesanos y a los hombres de campo que hacen posible su supervivencia... La mañana de la Exhibición de Enganches de la Feria de Abril de Sevilla está plagada de grandes alicientes y no sólo para los aficionados al mundo de los carruajes.

Desde su primera edición en el año 1984, este evento ha logrado convertirse en una cita ineludible dentro del calendario abrileño de la ciudad de Sevilla hasta erigirse, hoy en día, en «el espetáculo de coches de tradición más importante del mundo».

En su trigésimo tercera edición, los tendidos de la Maestranza registraron una de las mejores entradas de los últimos años. Se rozó el lleno para presenciar un espectáculo en el que participaron 80 coches de caballos, algunos de ellos llegados desde puntos como Andorra, Cataluña, Badajoz, Portugal, Huelva o Almería. Hasta un príncipe de Brasil, S.A.S Eduard von Schönburg-Hartenstein, llegó de Sao Paulo para guiar uno de los carruajes participantes.

Con México como país invitado en esta edición, la exhibición se inauguró con un espectáculo de charros mexicanos –jinetes y amazonas– que, ataviados con sus trajes regionales de gala, ofrecieron una muestra de monta y de sus habilidades con la cuerda y el caballo, amén de poner en escena la suerte conocida como «el paso de la muerte», en la que un jinete salta de la grupa de su caballo a otro que corre en paralelo sin montura. Y todo ello con un hilo musical de la feria de Aguscalientes, una de las más atractivas del país mexicano.

Durante las dos horas que se prolonga esta exhibición, sobre albero de la Maestranza evolucionan, en distintas tandas, coches de caballos de tradición de todo tipo y modalidad: de correos, de cuidad, de caza, deportivos o para ir al teatro o a una pelea de gallos. Hasta trece coches de caballos comparten simultáneamente el ruedo maestrante, un reducido y dorado diámetro sobre el que los cocheros dan sobradas muestras de la maestría con la que son capaces de domeñar a caballos y mulas, mientras los altavoces de la plaza desgranan música clásica y valses vienes. Algunos de estos carruajes datan de finales del siglo XVIII y del XIX, todos ellos restaurados, y en su primera época recorrieron las calles de escenarios como París, Munich, Nápoles, Londres o Madrid, algunas de las ciudades europeas donde fueron construidos.

A pesar de los años transcurridos, siempre hay lugar para la sopresa. Por vez primera en la historia de esta exhibición de enganches, la Maestranza fue testigo de un nuevo tipo de enganche: con el número 72 saltó al ruedo un break de caza con guarnición «de posta», es coltado por un jinete, llamado picador, y al que seguían, finalmente, dos palafreneros. El cochero iba montado sobre uno de los cinco caballos que tiraban del carruaje.

Este año, además, de nuevo se han vuelto a ver ponis sobre el albero. Cuatro ejemplares de ponis welhs holandeses que tiraban de un llamativo road coach guiado por el niño de 10 años Daniel Pineda Andic.

En la última tanda de la exhibición, con todos los carruajes detenidos sobre el ruedo a petición del speaker, la organización tributó un homenaje a un maestro cochero que se despedía después de una larga carrera del mundo de los caballos, José Antúnez Asencio, alias el coriano, quien recibió el aplauso de la Maestranza. En la hora de la despedida, también se recordó al primer pregonero del paseo de caballos de Sevilla, el rejoneador Ángel Peralta, «que está ya en los cielos».


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